La banalidad del mal

La teórica política judío-alemana Hannah Arendt en su libro "Eichmann en Jerusalén", subtitulado "Un informe sobre la banalidad del mal" hace un análisis del nazi Eichmann desvestido de su vitola de criminal de guerra y visto tan sólo como "individuo unidimensional". Así, según Arendt, Adolf Eichmann no presentaba los rasgos de un psicópata asesino, sino que sería "un simple burócrata que cumplía órdenes sin reflexionar sobre sus consecuencias y sin discernir el bien o el mal de sus actos".

Sobre este análisis Arendt acuñó la expresión "banalidad del mal" para expresar que "algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos", con lo que la utilización por Israel de la tortura sistemática, el apartheid del pueblo palestino, la extirpación quirúrgica de "elementos terroristas" de Hamas y demás prácticas "malvadas" no serían considerados a partir de sus efectos o de su resultado final con tal que las órdenes para ejecutarlos provengan de estamentos superiores, quedando pues el Gobierno israelí de Netanyahu como el único responsable ante la Historia.

Hannah Arendt nos ayudó pues a comprender las razones de la renuncia del individuo a su capacidad crítica (libertad) al tiempo que nos alerta de la necesidad de estar siempre vigilante ante la previsible repetición de la "banalización de la maldad" por parte de los gobernantes de cualquier sistema político, incluida la sui-genéris democracia judía.

Según Maximiliano Korstanje "el miedo y no la banalidad del mal, hace que el hombre renuncie a su voluntad crítica pero es importante no perder de vista que en ese acto el sujeto sigue siendo éticamente responsable de su renuncia" con lo que la sociedad israelí en su inmensa mayoría sería cómplice silenciosa y colaboradora necesaria en la implementación del sentimiento xenófobo contra la población árabe-israelí.

Así, según la encuesta sobre derechos civiles "Association for Civil Rights in Israel Annual Report for 2007" publicada por el diario Haaretz ," el número de judíos que manifiestan sentimientos de odio hacia los árabes se ha triplicado y cerca del 70% de los judíos israelíes se opondrían ya a la igualdad de derechos de sus compatriotas árabes y a favor del incremento del régimen de apartheid en los guetos palestinos de Cisjordania y Gaza en los que la población palestina estaría sometida al régimen jurídico-militar en lugar de depender del poder civil como la israelí.

Todo ello sería el preludio de una posterior deriva totalitaria de la actual democracia israelí que tendrá su culminación con la instauración en el Estado israelí de un régimen seudo-democrático tutelado por el Ejército en el horizonte del próximo quinquenio.



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Germán Gorráiz López

Analista de temas económicos y geopolíticos

 germangorraiz@gmail.com

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