Notas sobre guerras modernas. Casos Venezuela y Cuba

Empezamos diciendo que tomamos de ejemplo a Cuba y Venezuela pero igualmente se podría hablar de Nicaragua, Bolivia y cualquier otro país que ose levantar la voz de independencia y soberanía pero sobre todo de practicarlas. Aquí, en América Latina, se vive una batalla por el triunfo o derrota del sentido común entre el conservadurismo hegemónico que lo encarna EEUU y sus gobiernos satélites y las nuevas fuerzas variopintas que las desafían.

Con Venezuela y ahora con Cuba los que mandan en EEUU se "convencieron" que el instrumento de la guerra convencional o clásica no les da buenos resultados como otrora si lo fue. En los tiempos que transcurren están utilizando al máximo las guerras de la tecnología comunicacional y en particular las redes sociales que, además de constituir hoy quizás el principal medio o instrumento de comunicación, representan un actor internacional de peso superlativo.

Ahora se utilizan herramientas de propaganda y estudios psicológicos combinados con el uso de esas redes sociales con el objetivo de desestabilizar gobiernos por medio de "manifestaciones de masas" en nombre de reivindicaciones abstractas como "democracia", "libertad", "defensa de los derechos humanos", "ayuda humanitaria", etc. Buscan encontrar la "chispa que encienda la pradera", genere un conflicto interno incontrolable y por esa vía se logre derribar y sustituir al gobierno "indeseable", "represor", "dictador" ("golpe suave").

Pero en la mayoría de los casos, si lo anterior no se logra de la forma planificada, entonces se avanza a otro estadio, el de guerra no convencional actualizada, aquellas combatidas por fuerzas no regulares, sean guerrillas, paramilitares, milicias, insurgencias o "bandas criminales" ("golpe duro").

Esa combinación de tácticas con su única estrategia: el golpe, se ha denominado guerras híbridas que, según Joseph Nye, uno de los "gurús" del pensamiento gringo, "se libran con armas muy variadas, no todas con potencia de fuego. Con cámaras en todos los teléfonos móviles y programas de edición de fotografías en todos los ordenadores —para no hablar de la importancia de las redes sociales—, las campañas de información se han convertido en un aspecto crucial de la guerra moderna".

Estas guerras modernas o actuales (algunos las denominadas de cuarta, quinta y sexta generación) que se viene aplicando desde hace un tiempo a Venezuela y ahora a Cuba, tienen las siguientes características:

--EE.UU. en ambos países, aplica "una política de asfixia económica" (bloqueo y medidas unilaterales, llamadas descaradamente sanciones) con el objetivo de provocar "estallidos sociales en el país".

-Se pone en desarrollo una "operación comunicacional de alta envergadura" para movilizar a los ciudadanos, aprovechándose, por ejemplo, de la situación económica, social y actualmente del Covid-19.

-Twitter pasa a ser el teatro de operaciones de esa campaña mediante "granjas de bots y trolls' para difundir a escala masiva llamados de auxilio mediante etiquetas o mantras que se acompañan con pedidos de "intervención internacional" mostrando imágenes, generalmente montadas sobre otras realidades, de los pueblos en las calles contra el gobierno de turno.

-Dejan de ser los Estados los sujetos que emprenden de manera directa el conflicto, aun cuando asuntos geopolíticos y geoestratégicos siguen siendo el objetivo de la guerra. Las ONGs, la "sociedad civil" y los "defensores de los derechos humanos y la libertad" son los que hablan y demandan.

-Se manipula a la opinión pública, al pueblo, con la finalidad de socavar los vínculos sociales y la legitimidad del Estado.

-Son asimétrica pero no necesariamente violenta, en tanto que trasciende el plano físico y se cierne sobre el plano cultural y psicosocial, generando emociones primarias negativas, tales como odio, miedo y tristeza.

-Se hace uso de los "métodos no violentos (Gene Sharp), aunque sea más efecto que realidad.

-Se levanta la defensa de los derechos humanos y al mismo tiempo se utiliza indiscriminadamente el derecho individual para violentar derechos colectivos.

-El enemigo deja de estar definido y se convierte más en un ente de naturaleza etérea. Es una "guerra sin contacto y silenciosa" (Roy Alderman). Básicamente se fundamenta en el aprovechamiento masivo de los medios cibernéticos y en el "dominio de la mente". Sería la "psicopolítica" o el "panóptico digital", en los términos planteados por el filósofo surcoreano Byung Chul-Han.

-La propaganda, el rumor, declaraciones en medios de comunicación, manipulación de contenidos en artículos de opinión y empleo de las redes sociales, constituyen la herramienta utilizada para alcanzar, mantener o intensificar "el control de la población", sin necesidad de emplear armas convencionales por el elevado costo que ello significa

-También se hace uso de la ciencia, la semántica, semiótica y psicología social para atacar el cerebro reptilito, que es la zona del cerebro en donde se generan las emociones básicas o primarias.

-Se trata de la preponderancia en el uso de la información en beneficio propio por medio de vías tecnológicas en medio de un conflicto o de un no conflicto. El objetivo es influir en la opinión pública. Todo esto concierne al ciberespacio y en él se fundamenta toda una estructura de ciberdefensa. En este medio surgen las operaciones de información como las acciones coordinadas para influir en la toma de decisiones del adversario generando confusión e interfiriendo en sus capacidades de mando y control.

-La información tiende a desestabilizar a las naciones. La opinión colectiva se posiciona en función de la cantidad de información generada en medios de comunicación o redes sociales. Dicha información generalmente está adulterada, tergiversada o deliberadamente hacen uso de falsas noticias (fake news). Es así que miles de usuarios han replicado fotografías y grabaciones que no corresponden a lo que sucede, por ejemplo en Cuba. Es lo que el Gobierno cubano ha calificado una "operación mediática de gran envergadura" desde Washington para endurecer el bloqueo.

-Se utilizan organizaciones criminales como mercenarios (Caso reciente en barrios de Caracas).

En estas guerras actuales y sus modalidades o tipología, predomina, fundamentalmente, el apoyo al factor interno, ya no es la invasión e intervención militar, ahora son otras expresiones del "instrumento de la guerra", siendo utilizados con participación de actores e instituciones nacionales.

Pero siempre debe tenerse presente que detrás de un conflicto interno, local, entre fuerzas internas, en cualquier país del mundo, siempre estarán los intereses de potencias extranjeras. Es así que el presidente Joe Biden habló, con motivo de un nuevo aniversario del 5 de julio de 1811, de los "ideales de libertad, democracia y soberanía" para Venezuela y ahora asegura que su Administración acompañaba "al pueblo cubano y su clamor por la libertad y el alivio del trágico control de la pandemia".

Ante ese diagnóstico de las guerras modernas imperiales, los pueblos y sus gobiernos tienen por delante una gran desafío: desarrollar nuevas formas de resistencia y de lucha en consonancia con las circunstancias actuales.



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Franklin González

Doctor en Ciencias Sociales, UCV. Sociólogo, Profesor Titular, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Profesor de Postgrado en la UCV, la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela y en el Instituto de Altos Estudios ?Pedro Gual? del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores. Fue embajador en Polonia, Uruguay y Grecia.

 framongonzalez@gmail.com

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