"Ha llegado tiempo de lealtad y de combate, y el tiempo de la traición y de maldición de la traición en Venezuela se acabó. Aquí vienen tiempo de lealtad con los proyectos originales de Bolívar y Zamora, lo hemos jurado y lo hemos cumplido" (Nicolas Maduro).
Algunos afirman que el azar no existe, que nada ocurre por casualidad porque todo tiene una o múltiples causas y es perfecto; que el caos es aparente, porque revela una nueva forma de orden, el orden que proviene del desorden
Lo de Donald Trump con Venezuela no es nada nuevo.
Veamos.
En su primera presidencia, por ejemplo, en agosto de 2018, en medio de una multitudinaria actividad en la avenida Bolívar de la ciudad de Caracas, a propósito del 81 aniversario del nacimiento de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), dos drones cargados con material explosivo estallaron cerca de la tarima presidencial, cuando el primer mandatario nacional se disponía a cerrar su discurso frente a los presentes. Con eso se intentó asesinar al presidente Nicolas Maduro.
Luego, acudieron a la "ayuda humanitaria", con unos camiones provenientes de Estados Unidos, que intentaron entrar por el puente Tienditas en la frontera entre Cúcuta y Táchira (2019).
Finalmente, acudieron a un intento de invasión con la llamada "Operación Gedeón" (en inglés: Operation Gideon), también denominada incursión marítima de Macuto de 2020 y que consistió en un intento de un grupo de militares traidores venezolanos, que se encontraban en el exilio desde enero de 2019, y de tres integrantes de una fuerza de seguridad privada con sede en Estados Unidos, de invadir el sagrado suelo de nuestro país.
Al unísono se han venido aplicando las medidas unilaterales coercitivas, con renovaciones cada año, desde el 9 de marzo de 2015, cuando se dijo que Venezuela "Constituye una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos", que han generado consecuencias muy profundas y negativas para la economía venezolana y para la sociedad en su totalidad.
Pero, no han tapado nada. Todo lo han dicho.
John Robert Bolton, un "halcón" convicto y confeso, un burócrata por antonomasia, que desempeñó responsabilidades diplomáticas en varias administraciones republicanas. La última: ser el jefe de Seguridad Nacional de los EE. UU. en la Administración de Donaldo Trump entre abril de 2018 y septiembre de 2019. Escribió el libro titulado: La habitación donde sucedió: una memoria de la Casa Banca, en el cual hay un capítulo dedicado a Venezuela. Allí, el señor Bolton, se dedica a narrar los "intríngulis" de todas las veces que ideó y planificó cómo salir de Nicolás Maduro. Bolton, de alguna manera insinúa la implicación de EE. UU. en el intento de asesinato de 2018, que el propio Bolton califica de "hilarante". Poco después de la tentativa, Trump pidió a Bolton que "lo hiciera", "lo" que significa la destitución de Maduro. "Es la quinta vez que lo pido", había añadido Trump.
Un juramento sagrado: memorias de un secretario de Defensa en tiempos extraordinarios, es el nombre del libro publicado, a mediados de mayo 2022, por Mark Esper, quien fuera secretario de Defensa del presidente Donald Trump entre 2019 y 2020. En ese texto, este halcón, revela no sólo que la administración Trump había planeado invadir Venezuela, sino también asesinar al presidente Nicolás Maduro (2018) y llevar a cabo una ola de ataques terroristas contra la infraestructura civil del país. También habla sobre la creación de un ejército de mercenarios para utilizarlo en Venezuela y librar una guerra de terror al estilo de la Contra, como en Nicaragua a principios de los años ochenta bajo la presidencia de Ronald Reagan. Esper también confirma la implicación de Washington en la Operación Gedeón (2020).
Las revelaciones de Esper llevan a la conclusión de que Washington estuvo involucrado en el fallido ataque con drones de agosto de 2018, con el cual se buscó asesinar al presidente Nicolás Maduro.
Otro halcón, Mike Pompeo exsecretario de Estado del presidente Trump y exdirector de la CIA, publicó el libro: Nunca cedas un centímetro: Luchando por América que amo.
Sobre Venezuela y su gobierno dice, en el capítulo 15, denominado, "Conoce tus límites", que "en la administración de Trump, no podíamos tolerar que una nación a solo 1.400 millas de Florida extendiera la alfombra de bienvenida para Rusia, China, Irán, Cuba y los cárteles en una violación de la Doctrina Monroe del siglo XXI. Llegamos a la conclusión de que, si no se aborda, el problema de Venezuela se agravaría, con terribles consecuencias de seguridad para el pueblo estadounidense y nuestro hemisferio. En la primavera de 2018, con nuevas elecciones en Venezuela a punto de ocurrir, creímos que teníamos la oportunidad de ayudar al pueblo venezolano a recuperar su país de un dictador. Al apoyar a la oposición y presionar económicamente a Maduro, "esperábamos enderezar el barco venezolano y forzar su salida. Esperábamos hacerle la vida tan miserable al régimen que Maduro y sus matones tuvieran que hacer un trato con la oposición. Si Maduro quería vivir en un castillo suizo por el resto de su vida, estábamos dispuestos a dejarlo, siempre que Venezuela pudiera volver a la normalidad".
En varios momentos, el presidente Trump, John Bolton y yo sugerimos la opción militar para Venezuela.
Los acertijos
Lo anterior es la realidad.
Ahora, hablemos de dos acertijos sobre los acontecimientos desarrollados en Venezuela en la madrugada del 3 de diciembre de 2026.
Comencemos diciendo que los acertijos son pasatiempos o juegos que consisten en hallar la solución de un enigma o encontrar el sentido oculto de una frase solo por vía de la intuición y el razonamiento, y no en virtud de la posesión de determinados.
1. La traición
Sobre esos acontecimientos desarrollados con ataques con drones y cargas explosivas ejecutadas por la CIA, mercenarios militares "casa recompensas", en el pueblo se dice lo siguiente: militares de casa militar que traicionaron a Nicolás Maduro.
Y se refuerza con que cuando empiezan las explosiones en sitios estratégicos, el presidente Nicolás Maduro se encuentra en Fuerte Tiuna, casa militar activa el protocolo de seguridad, dónde varios helicópteros aterrizan en Fuerte Tiuna para resguardar en un sitio seguro al presidente Nicolás Maduro y a la primera dama Cilia Flores.
Los helicópteros vuelan en varias direcciones para confundir a los enemigos y el helicóptero que llevaba al presidente Nicolás Maduro es quien se desvía al mar caribe y lo entrega a la fragata militar de EE. UU., o sea el presidente Nicolás Maduro no fue llevado a su búnker Fue traicionado.
Ahora lo que ves en redes sociales y atributos de operaciones militares quirúrgicas realizadas por los militares estadounidenses es pura propaganda política.
Porque no es lo mismo ser capturado, que ser traicionado y entregado a la custodia militar estadounidense.
2. La negociación.
No se confirmó el derribo de ninguna aeronave estadounidense y de hecho los estadounidenses si bien tuvieron heridos en esta operación, no tuvieron ni una sola baja mortal. Es por ello por lo que todo indica que las fuerzas venezolanas no recibieron órdenes de combatir ni siquiera de activar sus defensas antiaéreas y la confirmación es bastante clara cuando se analizan en detalle las imágenes de lo sucedido esa madrugada Y es que podemos apreciar aeronaves estadounidenses aeronaves bastante convencionales y helicópteros moviéndose sobre los cielos de Caracas a baja altitud sin oposición alguna y esto apunta en una sola dirección.
Por eso se dice que la captura del presidente Maduro fue una salida negociada del poder y es que diversas fuentes dentro y fuera de los Estados Unidos apuntan a que el régimen de Maduro negoció su salida del Poder y es por ello fue capturado.