Crónica Catalana / 19-F: se extiende la Solidaridad con el Rapero Hasél

Cuarto día de manifestaciones en solidaridad con Pablo Hasél. Lo que destacan los medios de comunicación son los contenedores quemados. Y es verdad que hay muchas hogueras por el centro de las principales ciudades catalanas y de todo el estado. También destacan que las manifestantes son jóvenes o incluso menores de edad. También es verdad. Pero no destacan otras cosas más importantes y que muestran que esa movilización extraordinaria en tiempos de pandemia, se extiende y es síntoma de un profundo malestar.

La condena a Pablo Hasél es la gota que derrama el vaso de muchas frustraciones. Las comparaciones entre la cárcel para el rapero por sus letras críticas con la monarquía, contrasta con la impunidad con la que se comportan la extrema derecha, el rey emérito o la clase ultrarrica, a quien más se la ayuda en la pandemia. Contrasta con líderes del PP absueltos de corrupción, como Cristina Cifuentes, ex presidenta de la comunidad de Madrid, quien obtuvo un máster académico como regalo, sin estudiar nada y, en cambio, han sido condenadas las dos responsables de haber firmado su título.

Pero es más que eso. Ha hecho que, por primera vez, se exprese la indignación del mundo artístico y de la cultura, uno de los que más ha sufrido en esta pandemia, sin apoyo y sin interés por sostenerlo por parte de todas las autoridades. La condena a un músico rapero ha reabierto su conciencia de que el mundo artístico debe levantar su voz para hacer oír las injusticias y no para callar ante el poder.

Y lo más peligroso. La condena a Pablo Hasél ha sido la señal para que jóvenes de todos los territorios y naciones del estado español, sientan como dirigido a ellos este intento de callarles la voz, de silenciar una generación que se está pudriendo, sin futuro, sin esperanza, sin empleo, sin casa. Hay ya decenas de jóvenes detenidos y uno de ellos ha ingresado en prisión.

Hasél fue detenido dentro de la universidad de Lleida. En Catalunya la parte independentista de la juventud estudiantil se ha movilizado hoy en las cuatro universidades de las capitales de provincia catalanas. Sus consignas han sido, además de pedir la Amnistia, "Absolución de todos los detenidos" e "Independencia". Llaman a "los estudiantes y jóvenes, los de la generación de la crisis, las que no tenemos nada que perder" a salir a la calle. Los estudiantes no se conforman con un comunicado de los rectores, "queremos todos los recursos. Los centros educativos deben ser espacios que garanticen la libertad de expresión y el pensamiento crítico", dice el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes.

Pero la ola de solidaridad de la juventud con Pablo Hasél ha llegado a Madrid, a Granada, al País Vasco, a Zaragoza, Huesca, A Coruña, Compostela, Lugo, Ourense, Pontevedra, Vigo, Guadalajara, Mérida, Cáceres, Murcia… Recuerda las movilizaciones solidarias con la joven violada por la manada o con los jóvenes de Altsasu. No son tan masivas, pero ¡es que estamos en pandemia! En todas partes se reconocen como esa misma generación marginada, precarizada. Una generación a la que los partidos defensores del régimen tratan con desdén, como Sánchez, "en una democracia plena es inadmisible el uso de cualquier tipo de violencia", a la vez que niega la petición de indulto que hace su socio Podemos. O como la actual presidenta de la comunidad de Madrid, Ayuso, del PP, quien acusa a los jóvenes movilizados de "niñatos que defienden a un delincuente". ¿Quién echa más leña al fuego?

La actuación de la policía catalana, los Mossos, está en debate tras vaciarle un ojo a una joven manifestante de 19 años con una bala de foam. En las negociaciones para formar gobierno, Catalunya abre el debate sobre qué modelo de policía y de medios deben tener. El partido que dirige la Consejería de interior habla de cambiar el modelo y el propio Conseller añade que el debate es "urgente". Cumplir la orden de los jueces y poner en la cárcel a un rapero por sus canciones está costándole mucho a los partidos y a la sociedad catalana.

En el gobierno central hay un nuevo choque entre PSOE y Unidas Podemos a causa de esta movilización, choque que intenta ser utilizado por la derecha para pedir la salida del viceministro Pablo Iglesias, por "no condenar la violencia" de las manifestaciones. UP ha presentado dos peticiones exprés: de indulto para Hasél; y una modificación penal para que no pueda ser considerado delito expresiones artísticas como las canciones de rap o murales, escritos, contra la monarquía, amparándolo bajo la libertad de expresión.

De momento son los jóvenes quienes más están bajo el punto de mira. Los medios de comunicación no dicen nada de los verdaderos pirómanos: los jueces franquistas, los defensores del régimen del 78. Esos siguen su escalada represiva contra independentistas, raperos, cargos públicos, diputados que permitieron el debate independentista en el Parlament de Catalunya…

Aparentemente, el régimen sigue sin que pase nada. Pero la solidaridad con Pablo Hasél está siendo la más importante de todo este año de pandemia. La más generalizada en todo el estado. La lucha por la libertad de expresión va unida a la rabia por la situación social de pobreza de la juventud y de amplias capas de la población. Es una lucha que desconcierta a los partidos, a la policía, a las instituciones, a generaciones mayores, que no se explican el porqué de la virulencia. Pero son incapaces de ver los pirómanos escondidos que hay detrás, alimentando las hogueras. La solidaridad con el joven rapero es hoy la bandera de la libertad. ¡Libertad de expresión! ¡Todos somos Pablo Hasél!

Esto continuará.



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Alfons Bech

Militante obrero, y revolucionario marxista. Miembro de de la CCOO, la federación sindical más grande de España. Activista político de L?Aurora y EUiA.

 albech12@gmail.com      @alfonsbech

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