Arce no puede cometer el mismo error de Evo

Comenzaremos diciendo en esta nueva entrega que el gran perdedor de las elecciones en Bolivia fue el flamante secretario general de la OEA, Luis Almagro, acompañado, desde luego, de la autoproclama presidenta de Bolivia, Jeanine Añez, la misma que fue vista a través de un vídeo demostrando sus capacidades sexuales.

Desde luego, detrás de toda esta maraña política, extendida a nivel internacional, una vez más el gran perdedor es el imperio, en este caso dirigido por el presidente Trump, que todo lo quiere controlar, para satisfacción de sus intereses, desde la Casa Blanca.

No podemos olvidar tampoco, a ese otro golpista que se prestó al juego desde la OEA, como lo fue el ex canciller de Costa Rica, Manuel González, que hoy debería tener la cara metida en la poceta de su casa, si es que le queda algo de vergüenza.

Lo importante de todo el proceso electoral vivido en Bolivia es que se demuestra, claramente, que en las pasadas elecciones presidenciales, en donde de nuevo fue reelecto Evo Morales, no hubo fraude, como se dijo y se argumentó, falsamente, para alentar el golpe de Estado planificado y dirigido desde la OEA, con Almagro al frente.

Cualquiera pudiera pensar, ante este contundente resultado electoral, que Evo Morales, y esperamos que esta propuesta no cause espanto, debería ser reinstalado de nuevo en la presidencia.

En fin, Bolivia cuenta con un nuevo presidente, se trata del compatriota, amigo y compañero fiel, del propio Morales, Luis Arce.

Ahora bien, viene la conformación del gobierno. En las primeras de cambio Arce ha dicho que promoverá un gobierno de unidad, de coalición, que permita enrumbar al país por la senda de la normalidad.

En una anterior entrega que dimos a conocer una vez que Morales fue depuesto, dijimos que Evo, en primer lugar y a nuestro entender, subestimó la actitud silenciosa que venía manteniendo el imperio norteamericano con respecto a su gobierno.

Pero más allá de eso, descuidó el verdadero mensaje revolucionario que debió llevar con tenacidad al pueblo boliviano, sobre todo, a esos hermanos indígenas, con poca formación, de los cuales forma parte y de donde proviene su esencia.

Igualmente dijimos que en el gobierno de Evo faltó talento, audacia y sobre todo suspicacia y malicia. Su gestión se centró, solamente, a recuperar el país, como en efecto lo hizo, y así se lo reconocen, incluso, gobiernos de la derecha de otras latitudes, claro está que venían molestos por el éxito que venía alcanzando.


Así pues que Arce no puede caer, bajo ninguna circunstancia, en los mismos errores de Evo. Es decir, está llamado, en primer lugar, a blindarse con un aparato de inteligencia que verdaderamente le sea fiel, eficiente y efectivo, como hasta ahora lo tiene el presidente Nicolás Maduro, con apoyo de Cuba, Rusia y China.

"Candelita que se prenda en Bolivia, igualmente Arce está obligado a apagarla", como se ha venido haciendo, últimamente, en Venezuela.

El claro y contundente triunfo de Arce demuestra también que no está sustentado, en nada, en el modelo norteamericano, así pues que caer rendido a sus pies, como lo viene haciendo ya el presidente de Argentina, y el propio de México, desluciría su triunfo, y daría paso para que surjan internamente nuevos resquemores y descontentos.

Insistimos, no basta con que Arce trate de recomponer de nuevo la economía de Bolivia, y garantice los derechos y el status del pueblo indígena, sino que tiene que cortar de raíz, de manera inmediata, cualquier indicio golpista que pueda surgir en un futuro inmediato, que de seguro será así. Debe tener mucho cuidado con los medios de comunicación, especialmente con las redes.

Tampoco a Arce le puede temblar el pulso para castigar a través de la ley a quienes se atrevieron a romper con el hilo democrático en Bolivia…Jeanine Añez, debe ser la primera juzgada, por autoproclamarse presidenta, sin que nadie la hubiese elegido.

Además las 22 personas que fallecieron a manos de los esbirros del gobierno golpistas deben ser reivindicadas; sus familiares reclaman justicia, y todos aquellos funcionarios policiales que alentaron el golpe de Estado, igualmente deben ser sometidos a juicio para que paguen sus desmanes.

Cerramos este nuevo escrito recordando lo que dijimos antes: "Evo, se centró solo a promover el éxito alcanzado de su gobierno en materia económica, como lo haría cualquier presidente serio, honesto y responsable que se dedicó a cumplir cabalmente con su mandato de sacar a su país de la crisis que lo embargaba, pero su astucia política, para rodearse de una plataforma segura y de alta confianza, le falló plenamente", y Arce no puede caer en lo mismo.



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Italo Urdaneta

Periodista, historiador y profesor universitario

 italourdaneta@gmail.com

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