La Guaratara

Carta a Ksenia, joven de Bielorrusia

Ksenia, he observado los argumentos que usted y sus compañeros expresan en las protestas contra lo que llaman "dictadura" en Bielorrusia. Especialmente me fijé en una idea con la cual han movilizado a numerosos jóvenes en Minsk, quienes creen que "el mundo los ve como tontos por tener un mismo presidente tanto tiempo". Desde Venezuela me permito decirles que esa idea es errada: nadie en mi país opina así del pueblo bielorruso; entre los cientos de estudiantes de mi decanato, donde se estudian tres cursos de historia del arte, estética y bellas artes sobre occidente y oriente, ninguno opina de esa manera, por el contrario, las relaciones estrechas de nuestros pueblos, producto de la Diplomacia Bolivariana y Bielorrusa, nos demuestra que son una nación brillante, avanzada, humanista, democrática y pacífica, de la cual pueden sentirse orgullosos.

Nadie en el mundo considera que los alemanes son tontos por tener a Ángela Merkel como Canciller durante quince años, ni Polonia, que tanto cuestiona al Presidente Lukashenko, se queja del polaco que ejerció la autoridad absoluta del Estado Vaticano 27 años, tampoco la Unión Europea, tan diligente para amenazar a Minsk, reivindica a los Chalecos Amarillos o critica las vergonzosas escenas de la realeza española. No es acaso más importante para la comunidad europea condenar el embargo genocida que, por más de 60 años, Estados Unidos ha impuesto contra Cuba, cuya crueldad genocida impide el libre comercio de combustible, medicinas y alimentos y que, ahora, el "demócrata" Netanyahu impone a Palestina sin la más mínima reacción de sus socios europeos. En Venezuela ya vimos la película que se estrena en Bielorrusia; las mismas maniobras, mentiras, franelas, pancartas y consignas promovidas por la CIA y la USAID en Caracas, disfrazando golpistas de "demócratas". Es tanto el parecido que bastaría poner al autoproclamado en Lituania y la escena es idéntica: un desconocido sin votos, dando declaraciones junto a los funcionarios del Departamento de Estado, para hacer de Bielorrusia la próxima marioneta de la Casa Blanca.

Señorita Ksenia, algo sí tenemos muy claro en América; en las aulas de postgrado de la Universidad de la Habana, entre los líderes y organizaciones populares, en las cátedras de nuestras universidades, incluso en las masivas manifestaciones de Norteamérica: Washington no tiene ninguna moral para decirle a Bielorrusia, ni a Venezuela, ni a Cuba, cómo hacer democracia. No mientras la Casa Blanca sea exclusividad de élites bancarias, elegidas indirectamente, cuya crueldad se manifiesta, diariamente, en la represión y exclusión contra los latinos, las mujeres y los afrodescendientes que siguen muriendo como Malcom X, Luther King, George Floyd y Jacob Blake.

Con respeto por vuestros asuntos, espero que la derecha en Minsk también repudie el injerencismo de occidente y no tarde tanto como la nuestra en deslastrarse de las posturas entreguistas que oxigenan la brutalidad imperial norteamericana. En Venezuela esa derecha servil se ha robado nuestros activos y reservas para ponerlo a la orden de una organización criminal manejada por USA. En Bolivia, otra autoproclamada, revive los métodos aberrantes de la colonización; Chile sigue gobernado por rebrotes fascistas y la Colombia Humana, exterminada, sistemáticamente, por un estado narco-paramilitar. Cuán parecidos hacen sus huéspedes a Vilna y Nariño.



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Joaquín Román Rondón Santiago

Profesor universitario

 unellezjoaquin@gmail.com      @LaGuaratara

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