La agricultura de China o como alimentar 1390 millones de personas

Desde 1980 hasta el 2020, la población venezolana pasó de 15 a 32 millones de habitantes. Nuestra población total actual es del tamaño de algunas capitales o ciudades importantes del mundo y es apenas 2,3 % de la población de la República Popular China que ronda los 1390 millones de habitantes. Resolver entonces los problemas alimentarios de un pequeño país como el nuestro, lleno de riquezas naturales muy codiciadas por el entorno internacional, pareciera fácil frente a la magnitud de la sociedad China que resolvió con una revolución ser libre y gobernar con visión de largo plazo el tema agroalimentario, como sustento importante del modelo de desarrollo comunista primero y de "doble mirada" en la actualidad.

No fue fácil para China gobernar la agricultura, debió rescatar la tierra de privilegiados latifundistas explotadores, innovar en organización social, enmendar fracasos, superar hambrunas, y replantearse la agricultura con una visión más integral que la simple producción primaria. Aquellos que hubieran fracasado en la conducción de la agricultura en China, o hubieran conspirado para su fracaso, alejándose del compromiso social y político de la agricultura, fueron fusilados por traidores, como lo hicieron con personas desviadas de su compromiso político que tomaban parte de alimentos a distribuir en las comunidades.

Algunas explicaciones se tienen para el éxito Chino en la agricultura, en su sentido más amplio e integral:

1/ Existen evidencias de la actividad agrícola muy remota, sobre los 8000 años antes de Cristo (a.C), ese cúmulo de experiencias fue creciendo y trasmitiéndose entre generaciones, logrando cada vez mejor dominio del territorio, de sus capacidades, de las fuentes de agua y de la forma de asumir el trabajo familiar y en colectivos. La ingeniería hidráulica para sustentar la agricultura comenzó su expansión en el siglo VI (a.C). China es una compleja sociedad constructivista donde nada fue despreciado de la historia de su agricultura para construir lo que es hoy una agricultura poderosa.

2/ La tierra como epicentro de las transformaciones de la agricultura fue un proceso que todavía se estudia. Mao, pensador y líder de la Revolución Cultural era partidario de asumir el control total de las tierras por el Estado, también muy proclive a la propiedad colectiva de las tierras, a la formación de comunas, y hacer de 300 millones de campesinos (años 50 del pasado siglo) un poder con fuerza para sustentar otras transformaciones en la sociedad. El partido Comunista Chino siempre estuvo atento a las grandes contradicciones ciudad-campo y la experiencia de situaciones graves de inseguridad alimentaria, fueron finalmente resueltas. Nuevamente la agricultura familiar campesina comienza jugar un papel importante en la construcción de una agricultura poderosa.

3/ La ciencia y la tecnología fue puesta al servicio de la agricultura, la genética de plantas, los sistemas integrados de producción, la agricultura familiar orgánica, la mejora en la productividad y la toma de la punta en los conocimientos de frontera en la agricultura, son hoy parte del sustento de la producción y de la productividad agrícola en China. Hoy es posiblemente el país con mayor esfuerzo en edición genómica de plantas, rompiendo el obstáculo ético político de la transgénesis. También han logrado aumentar significativamente la eficiencia de uso de fertilizantes, en una tendencia evidente del desarrollo sostenible de la agricultura, logrando que con 7% de la superficie cultivada en el mundo alimente al 20 % de la población total del planeta.

4/ China inicia la solución estructural a un problema, también estructural, en las relaciones ciudad-campo, genera políticas migratorias y capacidades de instalación a los migrantes rurales que refuerzan el desarrollo industrial. Todo indicaba que existía una sobrepoblación rural que llegó a aproximarse a 900 millones de personas.

5/ China participa en el mercado internacional de bienes y servicios agrícolas, adquiere propiedades de empresas multinacionales, amplia los bancos de germoplasma de cultivos estratégicos, de arroz, maíz, soya, algodón, entre otros.

6/ Hay suficientes evidencias de la disciplina con la cual se asumen las políticas de estimulo a la producción, precios y distribución estratégica de alimentos.

7/ Hay un rescate de la culinaria ancestral como atractivo turístico y valoración del esfuerzo integral agroalimentario, una valoración de la agricultura orgánica y de la agricultura familiar con buenas prácticas.

8/ El desarrollo agroindustrial acompaña equilibradamente la producción primaria de alimentos.

9/ Las diferentes regiones de China se preparan sigilosamente para preñar con tecnologías de la comunicación e información 5G la gestión agroalimentaria a lo interno y en el ámbito internacional.

10/ China logró que los ojos del mundo estén fijados sobre sus transformaciones, que pasaron de ser una preocupación política a ser un encanto para la comunidad internacional. Su persuasiva forma de negociar ha frenado las retaliaciones políticas de EEUU y se ha convertido en un comprador de excedentes agrícolas para la industrialización, sin bajar la guardia, sin afectar su desempeño.

El actual Presidente de la Republica Popular China, Xi Jinping, es un militante de la agricultura. De joven la vivió, compartió con los campesinos sus rutinas azarosas, se alimentó de su trabajo agrícola. Su discurso sobre la agricultura debe ser estudiado. Se atrevió a pensar que la agricultura no es para construir una sociedad de pobres.



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Miguel Mora Alviárez

Profesor Titular Jubilado de la UNESR, Asesor Agrícola, ex-asesor de la UBV. Durante más de 15 años estuvo encargado de la Cátedra de Geopolítica Alimentaria, en la UNESR.

 mmora170@yahoo.com

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