Urden revolución de colores para Grecia

Con fundado regocijo fueron recibidas en todo el mundo las noticias de
la reciente victoria del movimiento Syriza en Grecia, un país
aplastado por las políticas de austeridad impuestas por el Banco
Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y los oligarcas
corruptos de la nación helena.

Por abrumadora mayoría, el pueblo griego respaldó a los triunfadores y
mostró sus esperanzas de que esta victoria sea el presagio de un
verdadero cambio de dirección y no un simple canje de un oligarca y su
partido por otro con proyecciones similares.

Para quienes observan los acontecimientos desde lejos, la esperanza
estaba en que la chispa que ha prendido en Grecia incendiará la
pradera en toda Europa y en el resto del mundo en rechazo a la
imposición de una austeridad para los pueblos que se traduce en
recortes de los gastos sociales y el dominio de los bancos
internacionales en las economías nacionales.

Lo descrito es el cuadro que presenta el analista internacional
Brandon Turbeville, para lanzar la pregunta “¿Prepara Soros una
revolución de colores para Grecia?” en un trabajo que publicó la
revista digital “Activist Post” el 10 de febrero último.
Para el analista, aunque a primera vista las señales que llegan
procedentes de Grecia pueden parecer positivas, una fatídica nube
pende: la de George Soros y su aparato de revoluciones de colores.

Si Syriza se mantiene tan firmemente en contra las políticas de
austeridad, el poder de los banqueros y la troika como parecen indicar
su retórica y sus primeras acciones, sin dudas los  oligarcas griegos,
los banqueros internacionales, las juntas corporativas y las
sociedades secretas responderán con rudeza tan pronto como les sea
posible montar una estrategia demoledora contra el proyecto del nuevo
gobierno griego.

El multimillonario especulador de divisas George Soros y sus redes de
revoluciones de color pudieran ser portadores de esa respuesta que
estos oligarcas están listos para dar.

En enero de 2014, George Soros ofreció apoyo financiero a Grecia
consistente en el establecimiento de una serie de "centros de
solidaridad", que funcionan sobre bases filantrópicas teniendo como
justificación el alivio económico de los afectados por la crisis.
A ellos acude un número creciente de griegos afectados por la crisis
económica del país para recibir de diversas ONG asesoría legal y el
cuidado de la salud por parte de varias organizaciones benéficas que
se ofrecen para ello.

Con sus donaciones George Soros ha comprado la lealtad de algunos con
ojos llorosos pero, conocida la trayectoria de su vida, los
especialistas en temas internacionales se han preguntado si la
apertura por Soros de los “centros de solidaridad” ha tenido como
propósito desviar atención del creciente descontento griego por las
políticas de austeridad o si no fue más que en previsión de una
victoria de Syriza en las elecciones que entonces estaban próximas.
Turbeville apunta que, en las revoluciones de colores, estos "centros
de solidaridad" están llamados a funcionar como núcleos de
coordinación y mando apropiados para el trabajo de las ONG
pro-democracia y pro-sociedad civil que el especulador de divisas
Soros financia en muchas partes de Europa y hasta en Estados Unidos.

Si Syriza mantuviera su postura contra el poder del Banco Central de
la Unión Europea, el FMI, Banco Mundial y la red atlantista
anglo-estadounidense, inevitablemente se verá en la mira de estas
instituciones y organizaciones. En una primera etapa, se le aplicarán
presiones de todo tipo y el siguiente paso será dar rienda suelta a la
movilización popular contra el gobierno recién elegido mediante el
manejo de los mismos métodos que se utilizaron en las revoluciones de
color en los países de Europa Oriental. Si todo esto falla, vendría la
amenaza de desestabilización violenta que no sería la primera en la
historia reciente de Grecia. Tampoco sería la primera
desestabilización violenta a cargo de agentes de la OTAN que operan
dentro del país helénico.

Entonces la pregunta sigue siendo si Syriza permanecerá firme en su
plataforma económica popular o venderá al pueblo griego como tantos
gobiernos y partidos que le han precedido? Si se mantiene firme, la
pregunta será cuales peligros tendrá que enfrentar en los próximos
meses.

Sea como fuere, concluye Turbeville, en Grecia “las posiciones para
los enfrentamientos ya están siendo ocupadas y se  afilan las lanzas
por el aparato de la revolución de colores. La historia muestra
claramente que quienes controlan ese aparato están dispuestos a
apuñalar a su objetivo de frente o por la espalda y el líder griego
Alexis Tsipras haría bien en comenzar a cuidarse las espaldas”.



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Manuel Yepe

Abogado, economista y politólogo. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba.

 manuelyepe@gmail.com

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