Pobrecito México

"Pobrecito México, tan lejos de Dios y tan cerca de los EEUU" dijo una vez Porfirio Díaz, sin percatarse el grado de afectación que el terrorismo de estado internacional aplicado en el globo terráqueo imitan las prácticas nazis desarrollados antes y durante la 2da Guerra Mundial que tendría a México y su pueblo como un blanco gigantesco de disparos terroristas.

Las agencias internacionales de noticias al servicio de la injerencia norteamericana nos han vendido la idea que lo de que ocurre en México, desde la desaparición forzada hasta las masacres, son producto de la criminalidad entre narcotraficantes o bandas delincuenciales accidentales, cuando a todas luces vemos a un Estado incidir frontalmente en la represión política, social y la promoción de la violencia para asegurarse un "momento de tranquilidad" cuando lo que se mueve entre la realidad social y subconsciente colectivo de millones de mexicanos es la pobreza y la miseria que ya no tiene como ocultarse.

El pueblo mexicano que venera con devoción el Día de los Muertos, hoy lo hace con una realidad pasmosa, tal y como lo editorializa el diario la Jornada el día 3 de octubre : "Este año la celebración se convirtió además en una protesta por la desaparición a manos de policías de 43 normalistas de Guerrero, uno de los peores episodios de la violencia que sacude al país (...)"

El pueblo venezolano, tal y como lo sugiere Humberto Vargas Medina, miembro de la Comisión por la Justicia y la Verdad que investiga la desaparición forzada en Venezuela ente 1958 y 1998, le corresponde una palabra de solidaridad con el pueblo mexicano y sugiero que en cada acto público que se realice en Venezuela, como los tantos que realizan a cada rato, y en toda Nuestra América, hagamos acento al tema, porque lo que vive México hoy lo vivimos durante 40 años los venezolanos. Debemos nuestra solidaridad a los madres, padres, hijas e hijos mexicanos que hoy sufren los desmanes del terrorismo de estado alentado por la prácticas de Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica (WHINSEC) donde todavía se entrenan altos oficiales policías y militares latinoamericanos con un chip criminal en sus mentes.

No se trata de sentir lástima por México, como lo sugirió Porfirio Díaz a principios del siglo XX, se trata que en el siglo XXI el mundo no puede aceptar tales atrocidades que se han escalado en regiones del mundo alentadas por la ansias de dominación imperial.



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Aldemaro Barrios


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