XIII.- El caso chileno de Salvador Allende a Pinochet

Nota: El 11 de septiembre de 1973, se produjo el golpe fascista contra el gobierno democrático de Salvador Allende. Hoy se conmemoran 41 años. Por este motivo, he decidido publicar por este medio, el capítulo XIII, de mi libro sin título y el cual aspiro editar por cualquier medio, en el cual me propuse demostrar cómo los golpes de Estado, generalmente conducen a regímenes de fuerza y empiezan por atropellar a quienes derrocan y al pueblo todo y luego terminan por llevarse por delante incluso a quienes lo propiciaron, tal como pasó con Eduardo Frei, envenenado por órdenes de la dictadura. Como dije antes, se trata de un volumen de XVII capítulos y cinco anexos para un total de 255 páginas.

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El 4 de septiembre de 1970, de manera un tanto sorpresiva, para una buena porción de los chilenos, por lo que venían anunciando las encuestas, Salvador Allende obtuvo el más alto porcentaje de votos, en la primera vuelta para la elección presidencial de Chile. Captó el 36.9 % de los votos depositados, mientras que Jorge Alessandri, quien antes había ejercido el cargo, del Partido Nacional y representaba al sector más a la derecha de la vida chilena, el 34.9 % y Radomiro Tomic, candidato de la Democracia Cristiana, el 30.8%.

Los números hablan de una elección reñida y hacían presagiar grandes dificultades tomando en cuenta el programa de gobierno del presidente electo, su base de sustentación y su conocida afiliación a la corriente marxista, el primero de ella, como dijese Martha Harnecker, en llegar a la presidencia de república, en el mundo occidental, por “la vía legal”.

En suma, Allende rebasó a Alessandri por 30 mil votos. Como dijimos antes, aquello sorprendió a parte de los ciudadanos chilenos, sobre todo a los de la derecha, porque las encuestadoras venían anunciando lo contrario. Pocas horas antes, la encuestadora Gallup, quizás, un quizás posiblemente muy asertivo, cumpliendo instrucciones de Departamento de Estado y en coordinación con la campaña mediática liderada por “El Mercurio”, había pronosticado que ganaría Jorge Alessandri con el 41.5 % y apenas le asignaba a Salvador Allende Gossens el 28 %. Lo que contribuyó a indisponer los ánimos de los derrotados.

Anteriormente Allende había sido derrotado en tres oportunidades; en 1952, 1958 y 1964, como candidato del viejo FRAP (Frente de Acción Popular), integrado por socialistas y comunistas. Esta vez, 4 de septiembre de 1970, disuelto el FRAP, fue el candidato de una alianza más amplia, la UP (Unidad Popular), que pasó previamente por la renuncia de Pablo Neruda, pre candidato de los comunistas, para apoyar a quien finalmente llegó de primero en aquella primera vuelta.

Como dijo Martha Harnecker, en “La lucha de un pueblo sin armas”, pág. 7: “Era la primera vez en la historia del mundo occidental

que un candidato marxista llegaba legalmente a la presidencia de la República.”

Al no haber alcanzado la mayoría absoluta en la primera vuelta, la opción por la presidencia quedaba sujeta, por disposición constitucional a la definitiva decisión del Congreso chileno.

La derecha toda, incluyendo los altos y medianos mandos del ejército en su mayoría, además del sector Demócrata Cristiano controlado por Eduardo Frei Montalva, expresidente de su país y el mismo que posteriormente Pablo Neruda, llamó “ave de rapiña” que sobrevolaba los cielos de América Latina y el mundo, buscando respaldo para el golpe que darían tres años después, era partidaria de elegir a Jorge Alessandri, en lugar de escoger a quien había llegado de primero.

Pero el sector mayoritario de la Democracia Cristiana, en aquel entonces encabezado por Radomiro Tomic, quien había sido su candidato, individuo a quien se le veía con una actitud más de avanzada y democrática, se opuso a las intenciones de Frei y el resto de la derecha.

Pensaron que votar contra Allende: “era haberle dicho a un tercio de los chilenos que la vía democrática y la vía electoral estaban cerradas para ellos y que, más bien, deberían pensar en la violencia y en la ruta dela insurrección……era haberle dado la razón al MIR.”

Es esta la versión de Claudio Ortego, en “La elección de 1970”, citado por Martha Harnecker en el mismo texto y página antes citados.

Lautaro Carmona Soto, en 1992, Secretario General del Partido Comunista chileno y diputado por el mismo, con motivo de la muerte de Radomiro Tomic, dijo lo siguiente: “Radomiro Tomic es reconocido como un demócrata de posturas progresistas. De hecho, el programa que sostuvo en su candidatura a la Presidencia de la República representando la Democracia Cristiana, en las elecciones presidencialesde 1970, era avanzado y sostenía propuestas a favor de un amplio mejoramiento de las condiciones de vida del campesinado y los obreros.

Recordamos que Radomiro Tomic apoyó la ratificación de Allende por parte del parlamento, por lo tanto Salvador Allende, fue investido como Presidente de la República de Chile. Aquella noche del 4 de septiembre de 1970, cuando los manifestantes, entre los que nos encontrábamos, en el espacio de la juventud, de la Unidad Popular salieron a la Alameda a celebrar, los adherentes de Radomiro Tomic se cruzaron en su camino para estrecharles en un abrazo. La coincidencia programática entre Radomiro Tomic y el programa de Salvador Allende es un hecho objetivo de nuestra historia, con muchos elementos de gran valor para el presente.”

En el discurso inaugural de su campaña electoral en 1970, Tomic dijo las siguientes palabras: “No me tiembla la voz para decirlo. O la revolución democrática y popular dando forma a un inmenso esfuerzo de participación del pueblo para que Chile alcance otro horizonte y un nuevo destino, o el colapso institucional dividirá gravemente a los chilenos contra sí mismos”.

Volodia Teitelboim, intelectual y militante del Partido Comunista Chileno, según Lautaro Carmona Soto, refiriéndose al velatorio de Pablo Neruda, muerto el 23 de septiembre de 1973, pocos días después de la caída y muerte de Allende: “Cuenta en su libro que entre quienes concurrieron a su breve velatorio, a pesar de la atmósfera de terror que se vivía en septiembre de 1973, fue Radomiro Tomic”.

Por supuesto, apenas habían transcurrido unos días del golpe militar y el pinochetismo estaba demasiado ocupado persiguiendo, torturando y asesinando al movimiento popular y a los dirigentes de la Unidad Popular, de los partidos Socialista de Allende, Comunista y al Movimiento de izquierda Revolucionario chileno (MIR) dirigido por Miguel Henríquez, ya en la clandestinidad.

Aunque puso la derecha chilena, combinada con el gobierno de Estados Unidos y su Secretario de Estado Henry Kissinger, todo su empeño en evitar el ascenso de Allende, no pudo lograr su propósito de aquel momento.

Uno de los medios utilizados, que habló entonces de todo lo que la clase dominante y sus políticos son capaces con tal de no perder el poder, fue el intento de secuestro que terminó en asesinato del general René Schneider, lo que la UP (Unidad Popular), aprovechó para descalificar o desenmascarar a los golpistas y debilitar en las Fuerzas Armadas cualquier plan anticonstitucional.

El intento de secuestro, que terminó en asesinato, del general René Schneider, Comandante en Jefe del Ejército, se produjo para evitar que Allende fuese seleccionado por el Congreso Nacional chileno, para ocupar el Palacio de la Moneda. “Dos generales pagados por Estados Unidos, Roberto Viaux y Camilo Valenzuela, planearon el secuestro del Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider, con el fin de provocar la intervención de las Fuerzas Armadas y evitar la sesión del Congreso que aprobaría los resultados de la elección presidencial chilena”.

La anterior información proviene de Harwood Jr., Charles Judson en “The Murder of René Schneider, citado en Wikipedia en “Asesinato de René Schneider.

El 22 de octubre de 1970, quienes intentan secuestrarlo por tercera vez, habiendo fracasado las dos veces anteriores, una vez interceptado su vehículo, rompieron los vidrios del mismo y son sorprendidos cuando la víctima les amenaza con su armamento. Esto les llevó a dispararle e impactarlo tres veces, dándole muerte.

Quienes idearon el plan, en el cual estuvo involucrado el gobierno de EEUU, según afirmación del autor norteamericano antes mencionado, pensaron en primer término, culpar al MIR, partido de la izquierda chilena, en aquellos hechos y como se dijo antes provocar una reacción militar contra Allende.

Para los efectos de lo que venimos trabajando, es necesario detenernos un poco en esto y resaltar, como la derecha, incluyendo dentro de ella los partidos de Alessandri, Eduardo Frei Montalva – parte de la Democracia Cristiana – los militares y el gobierno norteamericano, llegado el momento de ver en dificultades sus intereses económicos e influencias políticas, no dudan en echar por la borda sus presuntas creencias en la democracia, las elecciones libres y el respeto a los derechos de los demás. En aquella época, estamos hablando de la década del setenta del siglo pasado, toda intervención militar en la vida ciudadana automáticamente derivaba hacia una dictadura. Siempre había sucedido así y por eso el continente siempre estuvo plagado de ellas sobre todo por el padrinazgo que el Departamento de Estado, en resguardo de los capitales de Estados Unidos.

Los acontecimientos relacionados con los asesinatos de Schneider y posteriormente del general Prats, descubren como la derecha es capaz de cualquier cosa con tal de detener los procesos de cambio en cualquier parte del mundo. Lo que ahora pueda suceder, como lo que ya sucedido, en Venezuela, no sería nada extraño ni sorprendente en la conducta de la derecha auspiciada y financiada por el poder imperial. No son acontecimientos que nacen dentro de la pugnacidad política sino que están encuadrados en viejos y bien pensados planes. Nada es sorprendente y mucho menos propicio para ponerle en duda.

Dos días después del asesinato de Schneider, fracasado el plan en cuanto a la tentativa de impedir la reunión del Congreso Nacional con el fin de escoger al presidente de la república, en la persona que había alcanzado el mayor porcentaje de votos, el 24 de octubre, sufragaron 195 parlamentarios, de los cuales 153 votaron por Salvador Allende Gossens, sólo 35 por Jorge Alessandri y 7 se abstuvieron. Dicho de otra manera, la institucionalidad chilena competente para aquella decisión se mostró contundentemente partidaria de respetar la tradición y los derechos constitucionales. El asesinato del general Schneider, Comandante en Jefe del Ejército, resultó inútil para los fines inmediatos de la conspiración, iniciada antes que Allende ganase las elecciones. Le sustituyó en el cargo y en consecuencia como próxima víctima de la derecha, el general Carlos Prats González.

Haciendo un breve balance de las primeras medidas del gobierno, en base a lo informado por Martha Harnecker en “La lucha de un pueblo sin armas”, nos encontramos que en 1971 a pocos meses de haber asumido el gobierno de Allende, se expropiaron 1400 latifundios. El 11 de julio del mismo año, el congreso “por unanimidad” aprueba el artículo 20 de la Constitución que permite nacionalizar la minería. El 28 de septiembre se fijan las deducciones, acordándose que sólo serían legítimas ganancias del 10 % y que las utilidades que sobrepasasen ese porcentaje serían consideradas excesivas y se descontarían de las indemnizaciones que se acordasen con las compañías gringas. En la misma área de las minerías se toman otras medidas en favor del fisco chileno, lesivas a los intereses de las empresas norteamericanas.

Se da inicio a la formación de la propiedad social, a través de un camino encontrado por la Unidad Popular, olvidado en la historia chilena, relacionado con un Decreto Ley de 1932, de la llamada “República Socialista”, mediante el cual se podían hacer cambios en el área económica, sin tener que acudir al congreso y las lentas y controvertidas discusiones en ese ámbito.

En 1932, se produjo un alzamiento militar en Chile que constituyó lo que se llamó la “República Socialista”. Fue un movimiento de jóvenes socialistas y militares. Después de algunos acontecimientos, Carlos Dávila, del grupo inicial de aquel hecho y con suficiente respaldo militar, se proclamó presidente y tomó algunas medidas destinadas a revertir la grave crisis económica y social que azotaba a Chile. De ese gobierno olvidado y sus Decretos, quedó ese que le permitió a la Unidad Popular en 1971, tomar medidas para iniciar cambios rápidos y sin violentar la legalidad. Aquel gobierno, en sus dos etapas, aprobó entre otras cosas el derecho de expropiación de terrenos con pago a sus propietarios probados previo ajuste o determinación de tasa apropiada y hasta el estudio de la realización de una Asamblea Nacional Constituyente. Todavía recuerdo en aquel año 1971, cuando un amigo y compañero recién llegado de Chile, me hizo un comentario que explica cosas como esas del Decreto de la “República Socialista” de 1932: “Esos carajos – se refería al allendismo – están estudiando a fondo el sistema legal chileno y buscando en la historia jurídica de dónde fundamentarse para alentar cambios, sin violar la legalidad y no dejar a la derecha y al imperialismo clavo caliente del cuál aferrarse. Buscan con afán cualquier rendija por dónde meterse sin darle al enemigo argumento alguno para justificar su violencia e ilegalidad”.

El 13 de septiembre de 1932 se produjo la caída de aquel inusual gobierno en la historia chilena, pero dejó por allí rondando sus fantasmas.

Como la Democracia Representativa venezolana o los gobiernos de la IV República, dejaron sin querer o con el ánimo de hundir más los venezolanos, la posibilidad de las llamadas leyes habilitantes. Pues ellas estaban incluso antes, como veremos en detalle más adelante, de la Constitución de 1961 y también en esta y fueron utilizadas por todos los gobiernos anteriores a Chávez, excepto el de Raúl Leoni. Como dice el refrán popular, “lo que es bueno para la pava lo es para el pavo”, llegado Chávez al poder y cumplido el proceso constituyente, en la Constitución de 1999, reaparece el derecho de aprobar, previa autorización por una Ley habilitante, Decretos con fuerza de Ley; lo que permitirá a Chávez hacer cambios rápidos sin tener que someterse a la lentitud y estrechez de los debates parlamentarios, lo mismo que ahora hace el presidente Maduro. Chávez promulgó 19 Decretos con fuerza de Ley, de los cuales hablaremos más adelante, que desataron la furia de la derecha y activaron planes golpistas.

El 2 de diciembre de 1971, el gobierno de Allende, expropia la industria textil Bellavista de Tomé, medida a la cual siguieron otras de la misma índole. Posteriormente se reestablecen relaciones diplomáticas con Cuba y hasta Fidel Castro visita por un relativo largo tiempo a su compañero Allende y, por primera vez, se establecen relaciones con China, Corea del Norte y Vietnam del Norte.

Para complicarle más la situación a la derecha chilena, en las elecciones de abril de 1971, la UP gana holgadamente, pasando del 36.9 de 1970 a 49 %. Sólo los partidos Comunista Chileno y el Socialista de Allende, alcanzaron un poco más del 40%, mientras que el partido de Jorge Alessandri, bajó 15 % en su votación. Fue pues una contundente derrota contra la ultraderecha.

Ante este cuadro, el 8 de junio de 1971, un comando le quita la vida a Edmundo Pérez Zujovic. Este personaje, siniestro personaje, fue ministro de Relaciones Interiores del gobierno de Eduardo Frei Montalva. El 4 de marzo de 1969, unas familias pobres ocupan unos terrenos desocupados en los alrededores de Puerto Montt, pertenecientes a una poderosa familia terrateniente. 250 carabineros, por orden de Pérez Zujovic, asaltaron el área invadida y acribillaron a balazos a 11 campesinos. Sobre este caso, el cantautor chileno, Víctor Jara, vilmente asesinado por la dictadura, compuso la canción “Preguntas por Puerto Montt”, en la cual acusó al Ministro de Relaciones interiores, Pérez Jujovic, de ordenar la masacre.

Al parecer, el hecho fue ejecutado por un comando del llamado VOP (Vanguardia Organizada del Pueblo). La derecha aprovechó aquel incidente para acusar de producirlo a la UP y al gobierno de Allende y Frei Montalva, para recuperar su liderazgo en la Democracia Cristiana, provocar ciertos distanciamientos y darle fundamento y apoyo a los planes golpistas.

El plan golpista ya había sido armado antes que el Congreso chileno ratificara los resultados electorales y optara por Salvador Allende Gossen como Presidente de la República. El gobierno de Estados Unidos, dirigido por Richard Nixon y el Secretario de Estado del mismo, Henry Kissinger, financió y apoyó esas actividades. “En víspera del 35° aniversario del golpe militar en Chile, el archivo de Seguridad Nacional, publicó inéditas transcripciones oficiales secretas de las conversaciones telefónicas de Henry Kissinger que desataron un esfuerzo masivo de Estados Unidos para derrocar al recién electo presidente, Salvador Allende”. “Golpe de Pinochet”. Wilipedia.

Recién electo Salvador Allende, según nota que tomamos del libro “Morir es la Noticia” editado por Ernesto Carmona, en nota de Hernán Uribe, el gobierno de EEUU dejó sentada su opinión y animadversión contra la ratificación de Allende como presidente. La advertencia que hizo entonces Nixon, tenía la intención de dejar claro la conducta que su gobierno tendría frente al que nacía en Chile: “La elección de un presidente socialista puede tener profundas implicaciones no sólo para su pueblo, sino también para el sistema interamericano. La legitimidad de este gobierno no está cuestionada, pero su ideología puede influir en sus acciones”.

A partir del momento del asesinato de Pérez Zujovic, la derecha comienza a consolidar un frente encabezado por la Democracia Cristiana, donde las fuerzas de Eduardo Frei han retomado el control. En ese momento este sector: “…lanza un ataque frontal contra el gobierno por su falta de autoridad, la ilegalidad de muchos actos, por fomentar el temor y la inseguridad en la población y prescindir del Congreso para el cumplimiento de su programa.”

Harnecker, Martha. “La Lucha de….” Pág. 13.

Según el mismo autor, texto y página, se anota lo siguiente: “El 24 de junio, en un informe al Pleno del Partido Comunista se dice: La derecha ha utilizado el asesinato de Pérez Zujovic para sacar dividendos políticos. El mismo día de los disparos criminales circulaba en las calles de Santiago el pasquín SEPA planteando la destitución del presidente de la República.”

La derecha toda, disminuida la influencia del ala partidaria de Radomiro Tomic en la Democracia Cristiana, se consolida alrededor de este sector comandado de nuevo por Eduardo Frei. El ala más extrema todavía no alcanza la suficiente fuerza pero está allí creciendo y desarrollándose, montada sobre los lomos del odio.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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