Libia y el falso dilema

Nada escapa  a la crisis del capitalismo mundial ni los acontecimientos históricos que vivió y aun vive Latinoamérica durante la última década del presente siglo, ni las convulsiones en el continente europeo y estados unidos en curso todavía, ni mucho menos los procesos desencadenados en oriente medio en las últimas semanas. Pero de acuerdo a las matrices de opinión generadas desde las transnacionales mediáticas y a los organismos multilaterales (ONU, Consejo de Seguridad, Consejo de Derechos Humanos etc.), controlados ambos ya sabemos por quien, ni las rebeliones de Túnez, Egipto, Yemen, Bahréin y Jordania, ha levantado tantos pronunciamientos, condenas, e incluso amenazas de intervención militar, como la crisis de Libia. Es como que si nada de lo que sucedió pocas semanas, días y horas,  o está sucediendo en el resto del planeta hubiera existido, los centenares de muertos que en suma se han producido en el resto del medio oriente ya fueron enterrados y en paz descansen, por eso que llaman “la opinión pública internacional” o ese mamotreto mampara del imperialismo llamado ONU.

¿A qué se debe tan extraña situación? Sin lugar a dudas se trata de las voluminosas reservas petroleras que yacen en el subsuelo de Libia y que están siendo explotadas por una combinación de Estado y empresas transnacionales en una proporción dudosa, pero que al parecer ha redundado en los elevados niveles de vida de los libios. Son diversas las posturas frente al conflicto, algunas en mi opinión un tanto ligeras o apresuradas, sobre todo si tomamos en cuenta la enorme manipulación mediática que se hace desde el imperio de los acontecimientos que afectan sus intereses estratégicos, para muestra un botón, el mas de un millón de muertos en Iraq como consecuencia de una invasión justificada con unas “armas de destrucción masiva” que nunca existieron. También lo vivimos nosotros cuando los medios y oligarquía venezolana llevaron a cabo un golpe de estado justificado por una supuesta masacre realizada por el dictador Chávez, que luego fue desenmascarada, hecho por el cual hoy purgan condena un grupo de asesinos dirigidos desde Fedecamaras, las empresas mediáticas y la embajada norte americana.

Frente a esta situación la postura del gobierno venezolano, entre otros, ha sido clara, nuestro gobierno aboga por la paz, la soberanía y el derecho que tiene el pueblo libio de decidir su futuro. No está apoyando la “supuesta masacre” y digo supuesta por que el cerco mediático sobre Libia es tan grande que a estas alturas no hay certeza de lo acontecido. Tampoco se trata de apoyar a Kadafi, pues este líder pareciera haber perdido la capacidad para seguir conduciendo los destinos de su patria, de cualquier manera le corresponde al pueblo libio determinar quién o quiénes  y cómo, dirigirán el proceso de transformación de su país.

De lo que si estoy seguro  es de la trampa puesta por la derecha internacional al plantearnos la crisis Libia bajo un falso dilema, Kadafi o intervención militar, en el cual han caído algunos de nuestros camaradas, razón por la cual se hace necesario repensar las posturas sin adelantarnos a los acontecimientos, y revisar las fuentes que tenemos acerca de los hechos que hoy se producen en Libia, no vaya a ser que les pase lo que a algunos intelectuales de izquierda, en Venezuela y otras latitudes, frente a los acontecimientos del 11, 12, y 13 de Abril del 2002 en Venezuela, que salieron apresurados a condenar al gobierno bolivariano sin percatarse de la gran manipulación internacional que se estaba haciendo sobre la realidad.

Así pues, no se trata de defender a Kadafi, ni mucho menos respaldar una masacre (que aun no tenemos claro si se ha producido), la cual con toda seguridad de haberse llevado a cabo condenaremos de manera firme y contundente. Pero no avalaremos una invasión que ya está siendo anunciada desde los centros de poder mundial, a quienes ya se le ven sus intenciones, sobre todo si tomamos en cuenta las malintencionadas declaraciones del canciller ingles que no esperó ni un instante para insinuar que Kadafi había huido a Venezuela. Preguntémonos, ¿Qué tal si de lo que se trata es de generar un movimiento secesionista en Libia como trato el imperio y las oligarquías de hacerlo en Bolivia y Venezuela, solo para mencionar países sur americanos? ¿No estaríamos favoreciendo los planes del imperio para apoderarse de las reservas energéticas del medio oriente y crear otro enclave como Israel en el mundo árabe? Sin la menor duda, vale la pena ser precavidos.

Henry Navas Nieves / Lic. en Historia / 25 – 02 - 11



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