La Burocracia, el peor enemigo de la revolución

La revolución no es el resultado de los esfuerzos de una sóla persona o de unas elites. La revolución estalla como culminación de un proceso histórico, cuando el pueblo ya no quiere tolerar más las antiguas formas de opresión. La revolución posibilita grandes avances, como la nacionalización de las empresas que son estratégicas para la seguridad del Estado. Nacionalizar poco a poco los medios de producción alimentaria, a través de la economía planificada, que permite el desarrollo de las fuerzas productivas. La revolución dio un tremendo impulso a la conciencia del pueblo. Despertó en él un espíritu de independencia e iniciativa. El peor enemigo de la revolución es la burocracia “Yo soy el Estado -razona la burocracia-. En la medida en que las cosas anden bien para mí, todo está en orden”.

Si el nivel tecnológico de Venezuela fuera tan elevado como el de los países desarrollados, hubiera producido desde el comienzo lo necesario para satisfacer las necesidades cotidianas del pueblo. En esas circunstancias la burocracia no puede jugar un rol importante, ya qué el alto nivel tecnológico implicaría un alto nivel cultural, y el pueblo no permitiría que la burocracia le pusiera obstáculos ni le diera ordenes. Pero somos un país atrasado motivado a siglos de explotación por los Imperios y la apátrida esclavista oligarquía criolla. Esa es la razón por la qué, a pesar de los progresos realizados: La nacionalización de los hidrocarburos, la nacionalización de la minería, la nacionalización de las industrias básicas, la socialización de la tierra; no se pudo producir la cantidad de mercancías necesarias para satisfacer las necesidades cotidianas de la población. Y la escasez de bienes implica la lucha por esos insumos. La burocracia interviene en estas luchas, hace de árbitro, divide, les da a unos, les quita a otros. Hay que tener en cuenta que la burocracia no está sólo en los partidos políticos o en los sindicatos. Sino también en el aparato del Estado y toda la propiedad nacionalizada.

El control sobre la distribución de alimentos dio a la burocracia la oportunidad de concentrar toda la autoridad en sus manos y trata de manipular y evitar que el pueblo tenga acceso a estos beneficios. No hay nada sorprendente en el hecho de que el pueblo, que no sale de la pobreza, albergue sentimientos de hostilidad hacia la burocracia que devora una gran parte de su trabajo. Mientras pretende defender los intereses del pueblo; la burocracia en realidad defiende sus intereses y ahoga inevitablemente a cualquiera que plantee una critica a favor de la desigualdad existente. Si la burocracia luchara por los intereses del pueblo podría castigar a sus enemigos. Pero como la burocracia sólo lucha por sus propios intereses y contra los del pueblo, obviamente no puede decir la verdad sobre las causas innumerables de corrupción, asesinatos de funcionarios públicos, asesinatos de dirigentes campesinos; vejámenes contra las instituciones, instigar al magnicidio del Presidente de la República y conspirar permanentemente contra el Estado en beneficio del imperialismo.

La burocracia le teme a los Consejos Comunales, trata de ponerle todos los obstáculos a su alcance para que no puedan organizarse y busca mantenerlos bajo su dominio. La burocracia trata de impedir el avance y desarrollo de las misiones. Hay que evitar que un sector parasitario se imponga a la marcha de la Revolución, la lucha del pueblo también se tiene que dirigir contra la burocracia como obstáculo principal en el camino hacia el socialismo.

manueltaibo@cantv.net


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Manuel Taibo


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