Análisis de fondo sobre la madurez social y el cambio de paradigma institucional.
En el imaginario colectivo venezolano, la palabra "democracia" se ha convertido en un fetiche, y el "voto" en un ritual de sanación mágica. Sin embargo, la realidad sociopolítica sugiere una advertencia severa: el acto de sufragar, en las condiciones actuales, no es una solución, sino un síntoma de nuestra propia confusión. Para que Venezuela sobreviva a su propia crisis, el camino no pasa por las urnas de un sistema agotado, sino por la refundación de la República.
I. El Diagnóstico: Una Sociedad en Cuidados Intensivos
Lanzar a una sociedad al ruedo electoral en su estado actual es, cuando menos, irresponsable. El reportaje identifica cuatro anclas que hunden cualquier intento de cambio real mediante el voto tradicional:
Fragmentación Social: El tejido ciudadano está roto. No existe un proyecto común, sino una suma de supervivencias individuales.
Inmadurez Política: Se sigue esperando al "gendarme necesario" o al "mesías" que resuelva por decreto lo que solo el trabajo institucional logra.
Dependencia Emocional y Económica: Una población empobrecida y emocionalmente agotada es vulnerable al populismo. El voto bajo estas condiciones suele ser una transacción por necesidad o un desahogo de ira, no un ejercicio de soberanía.
Confusión Ideológica: Tras décadas de propaganda, los conceptos de libertad, propiedad y derecho están desdibujados.
"Votar en estas condiciones no es elegir un destino, es simplemente cambiar de carcelero en el mismo sistema que construyó la prisión."
II. El Fracaso de la "Democracia que nos trajo hasta aquí"
Muchos sectores insisten en regresar a la "democracia", entendida como el sistema que imperó en las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI. Pero es vital entender por qué esa fórmula es una vía muerta:
El Exceso de Demagogia: La democracia venezolana se volvió un concurso de promesas insostenibles financiadas por la renta petrolera.
La Tiranía de la Mayoría sin Frenos: Sin instituciones republicanas sólidas, la democracia permitió que una mayoría circunstancial desmantelara las libertades individuales.
El Centralismo: Un sistema donde todo depende del Poder Ejecutivo, convirtiendo al ciudadano en un eterno solicitante de favores del Estado.
III. ¿Por qué Refundar la República y no solo "Votar"?
La diferencia entre Democracia (el gobierno de la mayoría) y República (el gobierno de la Ley y la limitación del poder) es la clave de la supervivencia nacional. He aquí por qué la refundación es el único camino lógico:
1. La Primacía de las Instituciones sobre los Hombres
En una democracia inmadura, el líder está por encima de la ley si tiene votos. En una República, la Constitución y las leyes protegen al individuo incluso frente a la voluntad de la mayoría. Refundar significa crear un sistema donde no importe quién gane, porque el poder estará limitado de antemano.
2. La Reconstrucción de la Base Social
Antes de elegir, hay que formar. La República requiere ciudadanos, no solo votantes. Esto implica un proceso de educación cívica, reconstrucción del derecho de propiedad y autonomía económica. Un hombre que no es dueño de su sustento no es libre de votar.
3. Responsabilidad Histórica vs. Inmediatez
La elección es una solución de "microondas" para un problema de "cocción lenta". Refundar la República exige asumir la responsabilidad de diseñar un nuevo contrato social donde se castigue el populismo y se premie el esfuerzo, algo que ninguna elección por sí sola puede garantizar.
Conclusión: El Deber de Madurar
Venezuela se encuentra en una encrucijada histórica. Seguir buscando la salida por la puerta del "voto rápido" es condenarse a repetir el ciclo de ascenso y caída de caudillos.
La transición debe ser hacia la institucionalidad. No se trata de quién se sienta en la silla, sino de destruir la silla imperial para construir un andamiaje legal donde el Estado sea pequeño, eficiente y, sobre todo, servidor del ciudadano. La libertad no se vota; la libertad se construye sobre las cenizas de un sistema que falló porque preferimos ser "demócratas" antes que ser "republicanos".
Prefiero molestar con la Verdad, que adular con la Mentira.