El neoliberalismo no es solo un modelo económico, sino un sistema de gobernanza global que se ha consolidado como una "demarcación política obligatoria", para las naciones en desarrollo. Es una corriente económica y política, que promueve la reducción al mínimo de la intervención del Estado, en la economía, defendiendo el libre mercado, la propiedad privada, la des-regulación y la privatización de empresas públicas, surgido a mediados del siglo XX, con la finalidad de maximizar la eficiencia productiva y fomentar la competitividad individual, a través de una narrativa de inevitable aplicación; este modelo, promueve la reducción de competencias económicas del Estado, como las "únicas vías" hacia la modernización y un supuesto desarrollo.
En América Latina, esta imposición ha sido históricamente orquestada por las políticas emanadas desde el Departamento de Estado de Estados Unidos, con apoyo de organismos financieros, utilizando mecanismos que van desde la condicionalidad crediticia, hasta sanciones económicas. Analicemos los actores detrás de esta agenda: el rol predominante de Estados Unidos y la situación crítica de Venezuela, donde la presión externa, busca forzar una transición hacia este modelo en un contexto de alta conflictividad política.
Veamos los principios fundamentales y la narrativa que impone el sistema neoliberal, el cual se sustenta en hacer creer, que se presenta ante el mercado como el "único" asignador eficiente de recursos. Sus principios fundamentales incluyen la liberalización comercial, la privatización de activos públicos y la austeridad fiscal. Sin embargo, más allá de la teoría, el éxito del neoliberalismo radica en la construcción de una narrativa de "sentido común", que lo presenta como una inevitable construcción ideológica, descrita como un dogma, para establecerse como una verdad absoluta.
Al presentar el modelo neoliberal, como el "único camino", se des-legitiman alternativas económicas, reduciendo el debate político a una gestión técnica, de las reglas del mercado global. Esta narrativa ha sido fundamental para que los gobiernos, acepten reformas estructurales, no por convicción, sino por la percepción de que no existe otra opción dentro del orden internacional vigente.
Pero veamos ahora los actores fundamentales y mecanismos de influencia global que se imponen a través de la difusión del neoliberalismo, como una doctrina, que viene siendo el resultado de una red coordinada de instituciones y centros de pensamiento, que operan a escala global. Estos actores no solo promueven ideas, sino que poseen la capacidad material para imponerlas.
Entre los organismos financieros internacionales se incluyen: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, como los principales ejecutores, que a través de la "condicionalidad estructural", estas instituciones obligan, a los países receptores de préstamos, a implementar ajustes que incluyen recortes en gasto social y apertura de mercados.
Los tanques de pensamiento (think tanks), y demás redes intelectuales, son las organizaciones de expertos dedicadas a investigar y analizar políticas públicas en economía, sociedad, tecnología, defensa, para influir en la toma de decisiones de gobiernos y la opinión pública de los pueblos considerados en desarrollo o subdesarrollados, que actúan como puentes entre la academia y la política, produciendo informes, conferencias y recomendaciones basadas en evidencias; así como, organizaciones como la Sociedad "Mont Pélerin" fundada en 1947 por Friedrich Hayek en Suiza, una organización internacional de economistas y filósofos dedicados a defender el liberalismo clásico, la libertad individual y el libre mercado, que actúa como un think tank que promueve la reducción de la intervención estatal, creando una infraestructura global de centros de pensamiento, que asesoran a gobiernos y moldean la opinión pública, apoyados por potencias occidentales, fundamentalmente por Gobiernos como el de Estados Unidos, que ha integrado estas redes en su estructura estatal, utilizando su influencia diplomática, para asegurar que el orden internacional se mantenga alineado con los intereses del capital privado, como salvaguarda del sistema capitalista salvaje, que auspician las potencias imperiales, como en efecto lo hace el gobierno de Estados Unidos.
El Neoliberalismo como Sistema Dominante en América Latina, se consolidó a través del "Consenso de Washington", un conjunto de recomendaciones de política económica neoliberal, promovidas en 1989 por el economista británico John Williamson, reconocido por acuñar el término "Consenso de Washington" para países en desarrollo (especialmente América Latina) ante crisis de deuda, enfocándose en disciplina fiscal, liberalización comercial y financiera, privatización y mínima intervención estatal, bajo la falsa premisa de ofrecer "crecimiento y estabilidad", promoviendo políticas de ajuste estructural que reconfiguraron las economías regionales, en las últimas décadas del siglo XX. Este proceso implicó la apertura económica indiscriminada y la des-regulación de actividades públicas, reduciendo el papel del Estado, a un facilitador del crédito privado.
Si bien estas reformas "prometían" estabilidad, sus efectos iniciales incluyeron un aumento masivo de la deuda externa, la marginación de las clases bajas y una creciente inseguridad económica, produciendo pobreza y miseria. El modelo neoliberal ha transformado la naturaleza de la democracia en la región, limitando la soberanía de los pueblos para decidir sobre sus propios recursos naturales y servicios básicos.
Ahora veamos la Influencia de Estados Unidos en el caso de Venezuela, como el principal impulsor de la agenda neoliberal en el hemisferio, utilizando una combinación de "poder blando" y presiones coercitivas, en Venezuela, esta influencia se ha manifestado de manera extrema a través de sanciones económicas y presiones diplomáticas que Estados Unidos justifica, bajo la retórica de defender un "orden basado en reglas". Que se imponen de manera arbitraria y soez.
El contexto de la invasión y presión neoliberal, en referencia a sucesos del ataque bélico en Venezuela, el 3 de enero, se vincula a la escalada de tensiones y acciones de fuerza, por parte de la administración estadounidense, que dirige Donald Trump, y que ha producido un escenario de alta conflictividad, incluyendo el secuestro del Presidente de la República Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, y más de un centenar de asesinados, y heridos y una fuerte conmoción en el seno del pueblo, con la pretensión explícita, de controlar la economía de Venezuela, bajo parámetros externos, y abrogarse el control de los recursos de nuestro suelo patrio: el petróleos y demás riquezas naturales.
La estrategia estadounidense busca asumir el control de la industria petrolera venezolana, proponiendo que empresas petroleras estadounidenses operen, bajo esquemas financieros controlados desde el gobierno yanqui. Estrategia que se diseñó desde las sanciones económicas impuestas a Venezuela desde el gobierno de Barack Obama, cuando declara de manera atrevida, una "emergencia nacional" por la amenaza "inusual y extraordinaria" a la seguridad nacional y a la política exterior del estados Unidos, causada por la situación en Venezuela, que han funcionado como un mecanismo de castigo imperial para forzar cambios políticos en Venezuela hacia el modelo de libre mercado y privatización.
Todo este conjunto de sanciones han impuesto mecanismos de obligación y coerción para asegurar la adhesión al modelo neoliberal, empleando tácticas que limitan la autonomía del gobierno nacional. Estos mecanismos de obligación incluyen la condicionalidad, estrictamente ligada a la adopción de reformas neoliberales, lo que se ha descrito en el ámbito global como un "neocolonialismo financiero". Con la aplicación de las sanciones económicas a Venezuela, utilizadas como herramienta de presión política, para desestabilizar al gobierno opuesto al modelo neoliberal dominante, como se observa en el caso venezolano, luego del ataque bélico del 3 de enero de 2026.
Entre los mecanismo de sugestión y domino, que la doctrina neoliberal impone como el "Tratado de Libre Comercio", como acuerdos que blindan legalmente la des-regulación y protegen los intereses de las corporaciones transnacionales, por encima de las legislaciones nacionales, produciendo severas consecuencias políticas y socioeconómicas, dejado huellas profundas en el tejido social de los pueblos. Las repercusiones a largo plazo incluyen: debilitamiento democrático, violación de la Soberanía Nacional, impidiendo la libre determinación de los pueblos, cuando las decisiones económicas fundamentales son tomadas por organismos no electos o por la potencia extranjera de ocupación, a ello le agregamos la des-igualdad extrema, ya que el modelo neoliberal favorece la acumulación de riqueza a las élites transnacionales, mientras que para los pueblos, el resultado es el empobrecimiento y la migración forzada o inducida, como en efecto ya lo hemos visto en Venezuela, más la conflictividad social, que ha de generar la resistencia a estas políticas, creando ciclos de protestas y represión, evidenciando la desconexión entre las agendas de los organismos internacionales y las necesidades reales de la población .
El neoliberalismo se mantiene como un sistema dominante, no por éxito social, sino por la fuerza de los actores que lo impulsan y los mecanismos coercitivos y arbitrarios que emplea Estados Unidos, con el apoyo del FMI y el Banco Mundial, ha convertido este modelo en una camisa de fuerza para América Latina. El caso de Venezuela ilustra cómo la presión externa, puede llegar a extremos de intervención y ataque bélico, como el del 3 de enero de 2026, para intentar reintegrar a una nación en la órbita neoliberal. La persistencia de este modelo, sigue generando una crisis de legitimidad democrática y una brecha social, que desafía la estabilidad de la región latinoamericana y el Caribe, y por su puesto Venezuela, que viene siendo la puerta de Latinoamérica, que ya ha sido invadida y atacada militarmente, por el imperio.