Preponderancia de la ciencia, técnica y fundamento ético político en el Socialismo del Siglo XXI

RESUMEN

Desde 2005 el proyecto político representado en el presidente Chávez se plantea de forma directa una transición al socialismo, siendo una oportunidad para preguntarse sobre la aplicación o revalidación de este como una verdadera alternativa postcapitalista, es más, preguntarse por su validación como un proyecto socialista.

Esta idea del nuevo socialismo se centra más que todo en un sistema que redistribuye la riqueza de la nación venezolana de forma equitativa, con el objetivo de vivir en un mundo más justo, al tiempo que contrarresta la escalofriante brecha existente entre ricos y pobres.

Esto no implica que los empresarios deban desaparecer, lo que se busca en Venezuela es la manera de organizarlos en una línea donde sus ambiciones individualistas y desenfrenadas sean controladas.

No se trata de sustituir al capitalismo por decreto, sino que su manifestación más reciente, el neoliberalismo, no distribuye equitativamente la riqueza nacional de los pueblos; frente a ello, como modelo opcional aparece el socialismo del siglo XXI, cuyo atractivo radica en su justicia distributiva.

 

El término de "Socialismo del siglo XXI" fue expuesto por Chávez el 30 de enero de 2005 como la bandera bajo la cual enfrentaría los añejos desequilibrios económicos y sociales en Venezuela.

Sin embargo, fue hasta dos años después, cuando el mandatario puso en práctica las acciones de gobierno para su consecución, cuando el Comandante Hugo Chávez Frías encabezó una amplia coalición con partidos de izquierda, centro izquierda y movimientos sociales para llegar al poder y después trasladárselo al pueblo; es decir, gobernar junto al pueblo.

El Comandante Hugo Chávez con el Movimiento V República (MVR) aglutinó varias agrupaciones políticas y sociales. Se convirtió en un fenómeno y paradigma de los pueblos periféricos, implementando reformas de participación ciudadana; y declarar el 30 de enero del año 2005 en Porto Alegre, ante el V Foro Social Mundial, que iba iniciar una revolución pacífica hacia el Socialismo del Siglo XXI.

En consecuencia, fue el pueblo venezolano el primero en hacer el esfuerzo por llevar a la praxis social este modelo alternativo; como bien lo dice Dieterich Steffan, ellos decidieron participar en la construcción del Arca de Noé del siglo XXI. Esta propuesta de socialismo del siglo XXI va más allá de una crítica al sistema capitalista en decadencia, porque encierra en sí una propuesta constructiva sobre un nuevo sistema alternativo.

Esta idea del nuevo socialismo se centra más que todo en un sistema que redistribuye la riqueza de la nación venezolana de forma equitativa, con el objetivo de vivir en un mundo más justo, al tiempo que contrarresta la escalofriante brecha existente entre ricos y pobres.

Esto no implica que los empresarios deban desaparecer, lo que se busca en Venezuela es la manera de organizarlos en una línea donde sus ambiciones individualistas y desenfrenadas sean controladas.

No se trata de sustituir al capitalismo por decreto, sino que su manifestación más reciente, el neoliberalismo, no distribuye equitativamente la riqueza nacional de los pueblos; frente a ello, como modelo opcional aparece el socialismo del siglo XXI, cuyo atractivo radica en su justicia distributiva.

Si los niveles de eficacia a la hora de generar riquezas de su sistema alternativo no son tan altos como los del capitalismo, pero pueden generar un nivel de vida aceptable para la mayoría con una mejor justicia distributiva, también podríamos estar ante un régimen que con legitimidad podría plantearse como preferible frente al capitalismo.

El modelo de Estado socialista del socialismo del siglo XXI es un socialismo revolucionario que debe directamente de la filosofía y la economía marxista, y que se sustenta en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y protagónica y las organizaciones.

La meta del socialismo es construir una sociedad basada en la igualdad, la equidad económica, la iniciativa personal, la cooperación moral de un individuo, eliminando las compensaciones estratificadas por esfuerzo, promoviendo estructuras políticas y económicas de distribución como por ejemplo el seguro social.

El socialismo del siglo XXI debe ser, a diferencia del socialismo del siglo XX, necesariamente eco-socialismo, sabiendo claramente que el productivismo consiste en poner toda una racionalidad al servicio de la producción sin fin para lograr el consumo sin fin o ilimitado.

Últimamente, este ha sido el caso claro del capitalismo neoliberal que ha profundizado la explotación del hombre por el hombre, pero además lo ha hecho con respecto a la naturaleza.

Ha ido mercantilizando la vida, con la naturaleza incluida de un modo extremo. La única solución parece pasar por poner en el centro de atención a los valores de uso por sobre los valores de cambio.

Y esa es la tarea del Socialismo del Siglo XXI, lo que no significa de ninguna manera desentenderse sobre la necesidad de la producción en la economía socialista. Sin embargo, esta debe ser racional con la conservación, especialmente de los recursos naturales no renovables, en un momento en que la crisis medioambiental.

El modelo de Estado socialista del socialismo del siglo XXI es un socialismo revolucionario que debe directamente de la filosofía y la economía marxista, y que se sustenta en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y protagónica y las organizaciones.

La meta del socialismo es construir una sociedad basada en la igualdad, la equidad económica, la iniciativa personal, la cooperación moral de un individuo, eliminando las compensaciones estratificadas por esfuerzo, promoviendo estructuras políticas y económicas de distribución como por ejemplo el seguro social.

La Revolución Bolivariana se define como una revolución antiimperialista y socialista, y las nociones originarias de sus fundamentos ideológicos están plasmados en el ‘’árbol de las tres raíces’, postura ideológica de una organización política de corte nacionalista bolivariano, cuya plataforma política sería el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200).

La doctrina del ‘’árbol de las tres raíces’’ consiste en una combinación de las ideas de Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora, que darían contenido a la especificidad de la revolución venezolana. El primero aportaba el elemento de la liberación sudamericana contra el imperio, el segundo la necesidad de originalidad en los proyectos de país o región, y el tercero el igualitarismo

Por su parte, la inscripción del Socialismo del Siglo XXI en el tablero político, así como su promoción en Venezuela, el Caribe y otros países de América Latina fue promovida por el fallecido presidente Hugo Chávez, oficialmente desde septiembre de 2005.

En líneas generales, el planteamiento del Socialismo del Siglo XXI tiene su versión más elaborada en las tesis expuestas por Dieterich. A partir de estas publicaciones se desencadenó un conjunto de trabajos en los cuales se intenta conferirle cierta coherencia a la propuesta socialista.

Entretanto, las ideas de Dieterich apuntan a que las bases teóricas del Socialismo del Siglo XXI surgen directamente de la filosofía y la economía marxista y se sustenta en cuatro factores fundamentales: 1. El desarrollo democrático regional. 2.La economía de equivalencias. 3.La democracia participativa y protagónica. 4.Lasorganizaciones de base.

La construcción del Socialismo del Siglo XXI en Venezuela ha estado orientada en El Plan de la Patria, oficialmente llamado Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social, es una serie de programas de gobierno y leyes presentada inicialmente por Hugo Chávez y posteriormente por el presidente Nicolás Maduro, que tienen una periodicidad de 6 años, vigentes desde su publicación en la gaceta oficial, los documentos están basados en la ideología de Hugo Chávez, y en el socialismo del siglo XXI.

Desde entonces, se han desarrollado un total de tres planes de desarrollo con el fin de dar continuidad a las políticas planteadas por Chávez: Primer Plan Socialista (2007-2013), segundo Plan Socialista (2013-2019) y el tercer plan socialista (2019-2025).se puede afirmar que el Socialismo del Siglo XXI apela a la flexibilidad y a la ausencia de dogmatismos para diferenciarse de los experimentos socialistas fallidos de la Europa del siglo XX. El nuevo socialismo acepta la propiedad privada, pero enfatiza socialismo del siglo XXI se encuentra desarrollado en el texto constitucional venezolano de manera transversal desde su preámbulo hasta las Disposiciones Transitorias.

Desde mi punto de vista, por ejemplo, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela supera el paradigma de la lucha de clases entendiéndose ésta como motor impulsor de los cambios sociales y de apropiación de los medios de producción privados por confiscación o expropiación como objetivos del resultado de esa lucha de clases y en vez, dicho texto o programa político convoca a todo el cuerpo social a crear una sociedad participativa y protagónica

El sujeto histórico de los cambios, a la luz del proyecto contenido en la carta magna, es la sociedad, los ciudadanos y las ciudadanas y no una clase en particular, el impulso de distintas formas socialistas de propiedad, incluyentes y democráticas.

El régimen socioeconómico de la República Bolivariana de Venezuela se fundamenta en los principios de justicia social, democracia, eficiencia, libre competencia, protección del ambiente, productividad y solidaridad, a los fines de asegurar el desarrollo humano integral y una existencia digna y provechosa para la colectividad.

El Estado, conjuntamente con la iniciativa privada, promoverá el desarrollo armónico de la economía nacional con el fin de generar fuentes de trabajo, alto valor agregado nacional, elevar el nivel de vida de la población y fortalecer la soberanía económica del país, garantizar la seguridad jurídica, solidez, dinamismo, sustentabilidad, permanencia y equidad del crecimiento de la economía, para lograr una justa distribución de la riqueza mediante una planificación estratégica democrática, participativa y de consulta abierta.

El Socialismo del Siglo XXI es un proceso en aplicación, de ahí la importancia que tiene el tema de esta investigación en el desarrollo científico de esta nueva ideología.

Al identificar el fundamento real del Socialismo del Siglo XXI se aporta enormemente a su desarrollo, pues a partir de este fundamento se desarrollarán la economía, la cultura, los cuerpos jurídicos y la agenda programática del Ecuador, la palabra Socialismo involucra un vasto conjunto de visiones, ideologías y actitudes, por lo que es importante definir sus principales características.

El Socialismo tiene muchos matices, aunque su principal rasgo sea integracionista, rasgo que comparte con el Socialismo del Siglo XXI que busca posicionarse y defenderse como tal.

Las características generales del Socialismo son : a) Doctrina o practica social b)Propugna (o ejercita) la posesión pública de los medios de producción y su administración también pública c) Su fin es satisfacer los intereses de la sociedad en general, y no a favor de clases o grupos particulares d) El Capital debe ser social (Marx), en razón de su utilidad, como también los medios de producción, respetando por supuesto la necesidad de los individuos de ser reconocidos por sus logros.

e) Crear y generar nuevos modelos de medios de producción, ante la necesidad inminente de evolución y crecimiento de nuestra humanidad. f) Redistribución de la renta y de la riqueza. g) Preocupación por la pobreza h) Análisis de clase de la sociedad i) Igualitarismo j) Propiedad comunitaria de los medios de producción k) La soberanía popular l)Subordinación del individuo a la sociedad m) La creatividad humana y la sociabilidad n) Las virtudes de cooperación • Idealización del trabajo como tarea no alienada o) Libertad como plenitud Q) Internacionalismo Es importante señalar que el fin último que persigue el Ecuador en el camino que está transitando política, económica y socialmente, es el mismo fin del Socialismo del Siglo XXI.

Socialismo o Populismo del siglo XXI expone tres variantes principales que
conectan al escenario político contemporáneo de Venezuela con aquellas descripciones históricas que parecen tener un hilo conductor de los procesos políticos en América Latina y que fueron reconocidos a grandes
rasgos en líneas anteriores.

La primera de estas variantes es la aparición de las condiciones suficientes para la
desequilibrio de la democracia liberal representativa venezolana en una democracia participativa, protagónica, corrupta y demagógica.

Estas condiciones vienen dadas por la financiación de la actividad política del Estado y especialmente de la actividad administrativa del Poder
Ejecutivo nacional.

En este sentido, la democracia venezolana, fuertemente fustigada por dos golpes de Estado y por el declive de los partidos políticos quienes no sirvieron, entre
otras cosas, para la formación de una clase política seria y de relevo, se vio en la necesidad de conseguir una respuesta a la inestabilidad presente, encontrada
en un primer momento en la figura "paterna" de Rafael Caldera y, posteriormente en una figura militar (no necesariamente militarista) de Hugo Chávez Frías.

Ante estos hechos, la democracia venezolana atraviesa dos fases posteriores,
por un lado, la reaparición del bolivianismo y la construcción del socialismo del siglo XXI.

Ambas construcciones ideológicas sustentadas en la legitimidad ofrecida por una cadena de distribución de los recursos del Estado a través de programas como las misiones gubernamentales y como el ofrecimiento de créditos sin interés (no sólo a nivel nacional sino también a nivel internacional). Cuestión que se ha
mantenido estable desde el alza de los precios del petróleo posterior al año 2000.

II. A la financiación de la acción política gubernamental ha seguido la
constitución mixta de la clase político administrativa del país.

El bolivianismo de la primera etapa del gobierno de Hugo Chávez dio sentido militar a la organización administrativa del Estado en Venezuela, esto es, la caracterización de un Estado piramidalmente jerárquico en cuya cúspide se encuentra el Presidente de la República, su Gabinete y posteriormente
los demás Poderes constituidos del Estado.

III. Este bolivianismo ha sido sustituido, entre otras cosas por su incapacidad de orden interno, por la construcción de un socialismo del siglo XXI, que, como afirmó en una ocasión el Presidente de la República, "es una mezcla de lo mejor del
capitalismo con lo mejor del socialismo clásico, un modelo sui generis necesario para Venezuela".

Sin saber aunque realmente es el Socialismo del Siglo XXI, cabe a la
ciencia política acotar dos señalamientos importantes:

El primero de ellos es que el contexto en el que se construye este socialismo del siglo XXI es un contexto de anti política, es decir, un contexto en que aquella
política representativa democrática, de partidos políticos o de grupos y movimientos electorales que pretendían competir en un plano de carrera política
histórica y de experiencia en el campo de la política (administrativa o parlamentaria) ha sido desplazada por la llegada de unos personajes que nunca han hecho carrera política, como el caso del Presidente Hugo Chávez en Venezuela.

El segundo de estos señalamientos es que las condiciones sobre las que se pretende la construcción de este socialismo del siglo XXI semejan
más a un contexto institucional de populismo que de verdadero socialismo10. La simple pregunta de ¿cómo pretender construir un modelo de economía social a partir de una base de información obsoleta como la que poseen las
instituciones administrativas del Estado en Venezuela?

Es muestra de que las condiciones para recoger las mejores cosas del socialismo clásico no están dadas en el país.

A ello se agrega la financiación de la actividad política, la decadencia de las

Condiciones de competencia política y la demagogia discursiva del Presidente Chávez, a lo que se suma la construcción de una especie de industria cultural mal
diseñada y sin ningún fin estratégico más que la pragmática vulgar de la actividad
política del día a día.

La versión del socialismo del siglo XXI en Venezuela une dos líneas histórico
políticas que, antes de la desavenida experiencia institucional venezolana, parecían dos elementos dicotómicos que se sucedían uno como respuesta del
otro, hablamos pues, del populismo demagógico y distributivo de las rentas públicas y de valores de progreso hacia las masas históricamente desatendidas, y
del autoritarismo militarista que sobrevenía como consecuencia del desorden sociopolítico y político económico producido por la financiación de la actividad política proceso inherente al populismo.

El pueblo venezolano ya tiene un alto nivel de conciencia política para comprender que Socialismo es soberanía nacional, por consiguiente, legítimo propietario de los medios de producción, de una vez para siempre, para el interés y el bienestar social de todos los venezolanos.

Venezuela ha ingresado al Siglo XXI con un alto grado de conciencia política para comprender suficientemente que, democracia, dentro del socialismo, es construir un mundo social, donde la participación y el protagonismo ciudadano se manifiesten en el uso y la administración de los recursos naturales de la nación, como propiedad social en beneficio de las mayorías del presente y propiedad sustentable para las futuras generaciones.

Aquí en Venezuela, hoy, estas utopías se llaman socialismo. Las próximas generaciones, fieles a la historia patria y a la herencia económica, cultural y espiritual, las llamarán como quieran y convengan, pero, con el compromiso sagrado que los bienes comunes de la nación, ni se venden, ni se privatizan, ni tampoco son "botín" de despojo de ninguna nación extranjera, no importa la lucha, la sangre o la vida en sacrificio.

El gobierno revolucionario de Venezuela invita al pueblo a abrazar el Socialismo en materia política y social, dándole certeza y garantía al mundo obrero de que será propietario de las riquezas que produce y que, la inevitable automatización en el campo de la producción, no eliminará la participación laboral y social de los trabajadores, como principales agentes de las riquezas de un país, como ya lo asume muy conscientemente el pueblo venezolano.

Venezuela no quiere perder la oportunidad que le brinda la historia de ingresar al mundo moderno de la dignidad humana, de la soberanía nacional, de la justicia social y de la globalización humanista y humanizante, por la vía amplia de un sistema político que le permita ser parte del protagonismo económico, llamado a brindarle a la Humanidad, toda la producción en cadena y en masa para satisfacer sus necesidades básicas, facilitarle a los ciudadanos del Mundo Sur, todo el conocimiento, toda la ciencia y toda la información que la sociedad democrática le ha prometido al ciudadano común y a las comunidades locales. Venezuela ha descubierto un sistema político socialista en la práctica de la justicia, de la democracia participativa, del humanismo y de la solidaridad, para hacer realidad los anhelos del hombre y la mujer modernos al inicio de este Tercer Milenio.

El pueblo venezolano ha aceptado abrazar el Socialismo porque no olvida su historia, aunque sus adversarios y enemigos traten siempre de rechazársela, de ocultársela y, hasta de destruírsela; pero 500 años no son nada para impedir olvidar el idilio del hombre y la mujer primitivos con la Madre Tierra, con aquella vida de comunidad donde no existía la soledad ni el desamparo en aquella soledad geográfica de un mundo al que el infeliz conquistador llamó "nuevo y conquistado".

BIBLIOGRAFIA

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debate que apenas comienza. En: Antologías del Pensamiento Crítico venezolano

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