¡Traidores siempre, leales nunca!

A través de la construcción de una frase tal, como la recomiendan los estudiosos de la comunicación y como como el propio Joseph Goebbels, formuló  en sus once principios de la propaganda NAZI, los que gobiernan manipulan el imaginario colectivo y tratan de convertir en SIGÜI a los militantes y adherentes de los partidos políticos. Entendida esa palabra, según Alexis Márquez Rodríguez, para identificar a “FUNCIONARIOS DE  DIVERSOS NIVELES, AUN ENTRE LOS MÁS ALTOS, QUE PARECEN SENTIR ESPECIAL COMPLACENCIA EN MOSTRAR SU SERVILISMO AL GOBERNANTE.” Valga esta primera idea para relacionarla con el contenido que a continuación desarrollo.

Los hechos de corruptela conocidos a raíz del DESFALCO reciente de PDVSA o lo que es lo mismo: la apropiación indebida de un dinero que se tiene bajo la obligación de custodia y penalizado jurídica y moralmente por el Estado y la sociedad, son la mejor demostración de cómo los que ocupan el poder en un momento determinado, a través de clichés, slogans o frases publicitarias, utilizan a sus depositarios y adherentes para ocultar la intención de un gobernante. 

La frase publicitaria “leales siempre, traidores nunca”, síntesis de una expresión de Martín Lutero: “cuando la batalla se recrudece, se prueba la lealtad del soldado.” Se puede invertir hoy en correspondencia con los hechos de corrupción detectados recientemente en PDVSA en TRAIDORES SIEMPRE, LEALES NUNCA, esencia  oculta de muchos gobernantes

Ciertamente, en los cenáculos clandestinos de los grupos mafiosos que hacen vida dentro del PSUV y el gobierno, cuando se leen y escuchan sus discursos se detecta que han utilizado ese slogan para disuadir a los gobernados, tal como las cofradías y órdenes religiosas actúan para ideologizar a sus fieles, con el propósito de lograr el consenso que requieren para seguir robando.  

Dos principios propagandísticos de Goebbels, nos permiten confirmar los comentarios de esta narrativa. A saber son:

El primero: “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto.   

El segundo, “La propaganda no engaña a la gente, sino que simplemente les ayuda a engañarse a sí mismos.”

En otras palabras, los gobernados y particularmente los militantes y adherentes del PSUV han sido víctimas de ese condicionamiento (Pavlov) que en resumen su fuerza estriba en que UNA MENTIRA REPETIDA MIL VECES ACABA  CONVIRTIÉNDOSE EN VERDAD.  

En síntesis, los hechos indican que no hay duda de la hipótesis de este editorial. Por tanto, los gobernados deben superar la sumisión y el fanatismo para descifrar las verdaderas intenciones y conductas de quienes en un lapso de tiempo gobiernan. Igualmente, se debe internalizar que la propaganda, hoy publicidad y marketing político, está cubierta de mucha falsedad y de medias verdades que ocultan la verdadera realidad e intenciones de los que gobiernan. De allí, que el pensamiento crítico, hoy más que nunca juega un papel fundamental para no dejarse manipular, utilizar y engañar, ni por los gobernantes de arriba, ni por los de abajo.  



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Carlos Mezones


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