El mensaje presidencial de fin de año desde el país de las maravillas

Para cualquier venezolano con sentido común no le fué difícil suponer lo que diría el "obrero" presidente Nicolás Maduro en su mensaje de fin de año al país, como en efecto nos resultó fácil imaginar que nuevamente saldría con el disco rayado de siempre, oportunidad en la que repitió: fué el "inicio de la recuperación económica" claro está, a partir de datos maquillados del BCV institución que está bajo el control absoluto de la burguesía "revolucionaria" y la nueva economía de mercado basada entre otros sistemas, el de lavanderías cambiarias dónde lo más visible son los mecanismos que van desde los mega bodegones hasta la micro bodeguita con precios dolarizados y no a partir del desarrollo humano y el bienestar socioeconómico de la familia venezolana.

En realidad el 2022 fué otro año de un desgobierno sin autoridad moral y política, de crisis económica y social, de incertidumbre y pelazon, el de un proceso inflacionario especulativo incontrolable, de la perdida casi absoluta del poder adquisitivo, de desempleo y hambre, del colapsamiento de los servicios públicos, de la criminalización de lo derechos laborales, de la escandalosa corrupción y matraqueo en todos los niveles de gobierno, fué otro engaño más del fracaso madurista haciendo sufrir al pueblo venezolano, una administración que por sus antecedentes habidos en los últimos 8 años de gestión dejó al menos un centenar de "motores" de la economía sin arrancar o fundidos sin posibilidad de arreglos, con la consecuencia mortal del aparato productivo interno y el descarado estimulo financiero a la importación a pesar del "bloqueo criminal".

Un mensaje que aunque tuvo muchas guirnaldas, luces y adornos brillantes careció de contenido en su estructura orgánica, sin realizaciones concretas y puntuales, pasó casi desapercibido con muchas penas y sin glorias, motivado a que fué una gestión plagada de innumerables desaciertos contrarios a las expectativas del pueblo venezolano otra vez engañado, fue un discurso vacío, sin nada importante qué mostrar cómo logro de avances en políticas sociales y económicas, porque la actual catastrofe habla por si sóla y lo que está a la vista de todos no necesita anteojos; recordemos que en política lo bueno o malo de cualquier gestión se mide por el resultado y en este caso por el bienestar del pueblo.

La fabulosa imaginación presidencial puso de manifiesto el pasado 31 de diciembre, una narrativa simplista y fuera del contexto nacional, que después de 157 años pudo recrear el recuerdo de la fantástica novela de Lewis Carroll, las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, con la diferencia que Alicia cayó por un agujero encontrándose en el fondo con un mundo irreal poblado por criaturas antropomorficas, mientras que el "obrero" presidente cayó en el tutelaje económico de la burguesía "revolucionaria" y Fedecámaras, traicionando al pueblo venezolano y al legado de Chávez.

Refiriéndose quizás desde el subconsciente a su imaginado país de las maravillas desde el cual habló como "superbigote", que por cierto, es necesario que los venezolanos conozcan de cuánto fue la millonaria "inversión" ($) con dinero público costear más de 3 millones de ridículos muñecos plásticos con la imagen presidencial pro imperialista y quién se llenó los bolsillos con esa infeliz súper idea, mientras amplios sectores de la población están pasando ronchas y penurias.

El desespero político lo llevo a utilizar frases rebuscadas tratando de renovar el discurso desgastado por el envejecimiento burocrático de la deficiencia pública, haciendo mencion a un supuesto "renacimiento de venezuela" como parte del cebo tranquilizante de la manipulación mediática, puesta de moda en los últimos años por el oportunismo madurista de nuevo cuño con promesas incumplidas por éste gobierno neoliberal y entreguista que habló mucho pero poco o nada hizo.

El tema salarial se le "olvidó" al "obrero" presidente, quizás para en los conflictivos tiempos por venir, pasarlo por el control del filtro tripartito bajo conduccion de la burguesía y seguir con la política de congelación de salarios y liberación de precios, eliminar las prestaciones sociales, y aún cuando el "obrero" presidente y su gobierno de súper héroes vivan en el país de las maravillas y no reconozcan ni aprueben el desbloqueo del artículo 91 entre otros preceptos constitucionales; mientras que para él pueblo trabajador venezolano el tema salarial sigue siendo un asunto pendiente de importancia capital para el debate prioritario para encontrar la solución de la actual crisis económica y social en la que está hundida venezuela, más allá de lo que piense la burguesía "revolucionaría" y el fracasado oportunismo gobiernero de hoy.-

Chávez, es el camino!



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Aguedo Alcalá Machiz


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