Se solicita jefe o jefa de calle con urgencia, abstenerse chavistas

Es indudable, para quienes piensen con seriedad sobre el panorama del país, que el PSUV es y seguirá siendo el factor determinante del rumbo político del futuro inmediato. Solo basta considerar el proceso de elección de jefes y jefas de calle, que recientemente ocurrió, para entender que más allá de descontentos, inconformidades, desafiliaciones y porque no decirlo también, errores en la política del gobierno, en un panorama electoral nadie cuenta con una estructura política que se asemeje a la que hoy tiene el partido de gobierno.

No planteo este asunto desde un enfoque moral de si desde el Partido se está haciendo lo correcto o no, de si el Partido está respondiendo a las necesidades e intereses de las mayorías o no, de si el Partido PSUV hoy mantiene los ideales, los preceptos y las banderas bajo las cuales su fundador Hugo Chávez Frías lo creo por allá por el 2007 (hacen ya 15 años). No intento plantear nada de esto en estas ligeras reflexiones.

Mis argumentos tienden más a lo pragmático del asunto, al tema de que el PSUV, no tiene en el panorama cercano ninguna otra organización política que se le acerque en una futura contienda electoral presidencial.

No sé en cuantas otras urbanizaciones de clase media se repitió lo que en algunas se vio el fin de semana pasado. Procesos eleccionarios de jefes de calle (que en estos casos eran de edificios), que si bien no congregaban multitudes ni mucho menos, en tiempos de Chávez fueron siempre territorios inexpuganables de la oposición. Territorios vedados al chavismo en los inicios del PSUV hoy eligen sus representantes en estas estructuras partidistas del chavismo.

No faltarán los que afirmen que ahora el PSUV está lleno de opositores y que muchos de los electos y de quienes los eligieron son los mismos que en el pasado adversaron tozudamente a Chávez y a su gobierno, como dije al principio no entrare en consideraciones de esta naturaleza.

Insisto en que el gobierno tienen hoy en el PSUV la estructura electoral partidista, como nadie más, que es condición indispensable para encarar el proceso de elección presidencial que se avecina.

Quizás algunos insistan, especialmente desde el ala critica del chavismo, que el PSUV de hoy no es ni la sombra del ideal de Partido que Chávez prefiguro en el 2007, pero lo que nadie debe soslayar es que la realidad es cambiante y sin pretender justificar muchos de los giros que desde 2013 han ocurrido en el proceso bolivariano, iniciado con Chávez, la conservación del poder político es fundamental para darle continuidad a los objetivos de transformación profunda de cualquier sociedad.

Como dijo recientemente un antimperialista latinoamericano, los procesos de negociación son inevitables en política pero lo que no podemos es ser ingenuos y creer que porque se negocia y se llegan a acuerdos con el enemigo, nos dejaran tranquilos. La revolución bolivariana, en tanto siga siendo verdadera, tiene enemigos jurados que no descansan y de los que no debemos esperar tregua alguna.

Sería una señal esperanzadora que en el PSUV se tome nota de ello.



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Carlos Luna Arvelo


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