En Biscucuy Renace la Esperanza y Reafirmamos el Amor a la Partía

Anoche lo soñé y desperté soñando todavia. Que lo importante es descubrir desde adentro, la escencia del ¿por qué organizarnos?.

Nosotros, campesinos, conuqueros, yerbateros, los de manos tierrosas, llenas de callos endurecidos por el tiempo y el terrón que sana las heridas. Los de camisa empapada del salado sudor que deshidrata nuestro adolorido cuerpo azotado por el ardiemte sol y la lluvia inclemente.

Llevamos sobre nosotros el deber de, dar de comer a los nuestros, y el compromiso ineludible de extender nuestros saberes ancestrales y culturales. Fortalecidos sobre la base de nuestras conviccion y el apoyo colectivo, emprendemos la ruta del deber que nos llama, a pesar que hemos sido abandonados y mil veces traicionados, tenemos claro de que lado de la historia estamos, somos campesinos, dadores de vida y alegría, en la mesa de los venezolanos, del campo verde de montañas, llanos, costas y laderas.

¿Qué sentido tiene el campo Sin hombres para ararlo? Por eso se llegan los tiempos de juntarnos, de amalgamar todos nuestros sueños, dejando las tristezas al recuerdo distante, para emprender el viaje creador del trabajo en yunta y en convite.

Se acabaron los tiempos de la individualidad, surgen las esperanzas entre los matorrales.

Ha llegado la hora, el tiempo de la siembra en cambote, distantes pero unidos, con la mirada a un mismo fin, (que ningun venezolano se vaya a la cama sin comer) cada uno con sus sueños y portes unidos. Tirando nuestra redes al mar y los ríos caudalosos. Arando en calurosas vegas, surcando las montañas, transitando las selvas infinitas. Cada uno vigilante, protegiendo lo suyo y lo del otro, lo del vecino que a miles de kilómetros a la distancia, recorre el mismo sueño de la siembra creadora y placentera.

Ya no hay más que esperar, no hay más espacio para promesas inconclusa, ni de mentiras adornadas.

Por eso nosotros, los campesinos y agricultores de la patria, patria de frailejon, de mastranto y de salitre. Que desde nuestros aposentos reavivamos nuestra voz de lucha, desde que el gallo canta y el sol se asoma allá a lo lejos, hasta las sombras de la tarde que nos recuerda la hora del reposo, desde nuestro corazón y entrañas, como conuquero, campesino, el que labra la tierra mojandola de sueños y llenos de esperanzas, asi como el que siembra las plantas que más tarde sanarán nuestros males y dolores. Desde allí, desde el seno de todas esas almas lindas y generosas que ocupan Venezuela, nace desde ahora el despertar de un verde sueño, impactar la saberania alimentaria con el fortalecimiento de la agricultura, y el conuco en casa, diversificación de la producción, forma de distribución para el consumo, creación de una filosofía de la alimentación, para así poder aprender a vivir, aprender a comer, aprender a sanarnos, aquí en nuestra Venezuela adornado de brisas y de canto de pájaros, con rostro de mujer y corazón abierto.

Anoche lo soñé y es el sueño de muchos. Soñé que en Biscucuy se iniciaba el nuevo despertar de sembrar nuestra patria de alegrías, de risas y esperanzas.....

*Nos vemos en Biscucuy*



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Toribio Azuaje

Campesino y Conuquero. Docente

 toribioazuaje@gmail.com

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