Tiuna rebelde y revolucionario

Diego de Losada representa al invasor europeo que es propiedad de la corona española. En el siglo XVI Tiuna era visto como un terrorista obstaculizando a la civilización occidental. En el siglo XXI Tiuna y Guaicaipuro como representantes de todos los pueblos que vivían y viven en el territorio nacional, son los verdaderos triunfadores, ética y políticamente vencedores ellos son los victoriosos líderes representando a la vida, a la cultura, al calor y a la pasión por la libertad y al amor por la tierra madre. Nuestros guerreros aborígenes y dueños de las tierras venezolanas habían percibido en los ojos de Losada, que eran los de occidente, a los 4 siglos de profunda oscuridad que se venían encima. Tiuna sabía que el máximo interés de la corona estaba en el oro y llevaban una cruz para disimularlo.

Tiuna vio con horror aquella profunda oscuridad y profundo dolor por venir sobre sus hijos y luchó y no espero más a Guaicaipuro y no se achicó y se quedó solo y hasta el final peleó con su lanza y con su cuchillo hasta morir o derrotarles. Hoy sabemos que Tiuna triunfó en Maracapana y que la corona española de ayer y el imperialismo gringo de hoy perdieron la guerra en el Caribe y en todo el continente americano. Tiuna sobrevivió a Losada y 252 años después nace la Independencia. Bolívar tomó la antorcha de Guaicaipuro y Tiuna y de todos los pueblos indígenas que lucharon contra los opresores europeos. Luego vino El Che y la tomó de Bolívar para nosotros en esta hora que el pueblo asume el poder y como poder popular reestructura su vida de forma más armoniosa y acorde ecológicamente al medio y al mundo humano de hoy, siguiendo un nuevo paradigma constructor del socialismo del siglo XXI, en donde el ser humano en su multipolaridad y diversidad se ajusta a las nuevas realidades del milenio con justicia social, soberanía política e independencia económica.

Cuatro siglos y 39 años han pasado de aquel enfrentamiento que dejaría para la historia la primera coalición o congreso de los pueblos y naciones libres en Venezuela contra la corona y el imperialismo occidental, a un año de fundada Caracas bajo la protección de Santiago apóstol y el león de la realeza. Tiuna es el poder popular que enfrenta y vence al imperialismo donde quiera que se encuentre. Tiuna es el héroe convertido en pueblo que solitario enfrenta al tirano imperialista. Es el brazo solidario que levanta al warao que anda pidiendo limosnas por un semáforo cualquiera del país después del ecocidio en el Caño Manamo. Losada es esa oscuridad que lleva al warao a mendigar por su subsistencia cuatro siglos y 39 años después que batallaran en Maracapana. Tiuna es la llama de un fuego que enciende de libertad a todos los pueblos que luchan y batallan por su soberanía que liberará a nuestro hermano warao de las miserias de occidente.

Los valles de Caracas y especialmente el que hoy tiene al Parque del Oeste a la orilla de lo que fue la Laguna de Catia sintieron la fuerza que reunió más de 17 mil cabezas humanas dispuestas a la guerra contra el usurpador. Como 16 tribus se juntaron y solidarizaron y confederaron en un solo corazón rebelde: ofrecerle al colonialista el broncino pecho de la guerra y la sangre escarlata de la resistencia. Hace 439 años sucedió esta guerra que marcó la historia de nuestra ciudad capital y por extensión de nuestro país. Algo ocurrió al líder Guaicaipuro para que no pudiera asistir a la batalla, muchos guerreros se fueron de la sabana a orillas de la Laguna de Catia, otros se quedaron a pelear. Desde entonces asistían a los colonialistas indios que traicionaban a sus hermanos de raza. Eran los lacayos al servicio del imperio como los que hoy trabajan día y noche para que la revolución bolivariana y socialista no llegue a “tierra firme”. El indio criado por Maldonado, lugar teniente de Losada, mató a Tiuna de un flechazo al ver a su protector herido de un lanzazo por nuestro héroe de Maracapana. También aparece en este tiempo mítico y de epopeya nacional, la vida heroica y heroica muerte del cacique Guaicaipuro bajo las llamas del fuego. No hay nada mejor que morir así entre el calor de la rebeldía y luchando contra el opresor. Por eso Guaicaipuro no muere sino que de una sola vez pasa a la inmortalidad, esa fase del tiempo que no tiene límites. Vive en el aire que respiramos cuando cruzamos el territorio nacional venezolano libre de imperialistas.

Recordamos con más fuerza hoy la batalla de Maracapana porque simboliza la Confederación Antiimperialista más grande que se materializó en Caracas en 1568. La unión socialista actual que vivimos en la Venezuela bolivariana y revolucionaria nos da fuerza para erradicar de nuestras filas a los que no dejan de hablar y presentar ideas para debatir sobre la unión y no hacen nada para materializarla, y quedan con el bando de la oposición, que como Losada trabaja para el imperio gringo hoy, porque los valores que realmente defienden son los propios, los particulares, que en definitiva son los del imperio: porque responden a una lógica del egoísmo individualista, que va en contra del poder popular, porque este nos lleva hacia la comunidad justa y soberana e independeiente. Los caciques políticos que pretenden mandar más que Hugo Chávez no se resignan a perder la parcela, el territorio político hasta ahora ganado por estar en el portaviones del líder indiscutible y por sus influencias. Cuando el gran cacique manda a la confederación política llama a la unidad doctrinaria en un partido o frente común llamado partido socialista unido, pero más que un nombre simboliza una confederación de partidos revolucionarios en uno solo defendiendo al poder popular. Confederación de Consejos Comunales que serán la voz de toda la comunidad organizada.

Tiuna fue el héroe de esta batalla en Maracapana y la corona española no pudo con él. Armado de lo indispensable arremetía contra el invasor. Sólo la flecha traidora pudo con su cuerpo, pero nada más que con su cuerpo que es propiedad de la tierra. Su alma vive en nuestra sangre rebelde y resistiendo al opresor. Esta batalla marca el inicio de una gran guerra que no ha terminado. Guerra que Simón Bolívar continuó con un brío insospechado por conquistar la libertad continental. Hay un hilo que une a Guaicaipuro, a Bolívar y al Che y reúne a todos los pueblos del continente en un solo latido del corazón colectivo, el sonido del tambor que llama a la guerra por la liberación. El fuego que mató a Guaicaipuro, la flecha traidora que mató a Tiuna, la bala traicionera que nos quitó a Sucre, la misma traición que mató a nuestro Libertador y a nuestro Guerrillero heroico y quiere destruirnos a todos los que luchamos por el socialismo del siglo XXI no podrá contra la fuerza que nos guía hacia la conquista de la libertad.

Tiuna es rebelión contra los conquistadores de hace 439 años y es un grito de guerra que hoy Hugo Chávez lanza cuando inaugura las próximas 18 lunas donde la revolución se consolida a través del poder que llega al pueblo por más que los caciques de la división, lacayos que se camuflan políticamente pero que a la final caen como cae la mentira. Todavía se oye el grito exaltado del guerrero en la sabana cerca de la Laguna de Catia. Todavía se escucha en el aire el metálico abrir de corazones en la batalla. Siente la sangre la memoria del grito revolucionario que abre a Caracas hacia el siglo XXI, siglo socialista, siglo revolucionario la abre a la luz de un sol que Tiuna, Guaicaipuro, Bolívar, Sucre y El Che amaron. Sol que al mediodía ilumina perpendicularmente. Luz de un sol socialista revolucionario que busca la felicidad para compartirla solidariamente entre todos. La sangre de Tiuna vive en nuestra lucha rebelde contra la opresión y la muerte. Vive la sangre roja de Bolívar y la del Che en nuestra lucha por impedir que impongan la muerte y más oscuridad. El pueblo venezolano como Guaicaipuro y Tiuna lucha por su liberación del yugo imperialista de hoy, corona española de ayer, llamado nuevo orden mundial, que tiene a los gringos como gendarmes. Guaicaipuro, Tiuna, Bolívar y el Che son avatares de la fuerza telúrica que hoy se manifiesta colectivamente y da a luz al Estado Comunal o Estado Socialista. Estado cuya economía está al servicio de la comunidad y no al servicio del capital.

La historia de la batalla de Maracapana tiene en su seno la historia de la lucha contra el imperialismo opresor. La rebelión de Tiuna está hoy convertida en comunidad organizada que enfrenta al capitalismo vuelto imperio mundial. Losada fundó Caracas y al año siguiente nació la batalla vuelta guerra hoy, guerra contra la opresión donde quiera que se encuentre. Unidos están los 16 caciques héroes de Maracapana siguiendo a Guaicaipuro contra la muerte imperialista. Hoy sabemos que ellos viven en la sangre de los revolucionarios que luchan unidos contra el imperialismo y afirman el poder popular.


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Mario Forti

Astrólogo, filósofo, músico, tatankisi, escritor, poeta, critico, ddhh, tarotista, taoista, lector, meditación, yoga, sanación, terapias shamánicas integradoras

 mforti9@gmail.com      @mforti9

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