Marx 202 años

Karl Marx, el hombre que se conoce más por las trémulas elaboradas por el fantoche del anticomunismo en toda la historia del capitalismo de hace dos siglos y las caricaturas aborrecibles de la burguesía que jamás podrá sacarse de las entrañas la inmortalidad de su creación. La verborrea de la Academia vulgar que no sabe por conveniencia y otra por ignorancia en que consiste y en cómo tratar los postulados entregados de Marx a la humanidad, al que unas veces lo trata de economista, otras veces de filosofo, político o en sus carteles propagandísticos de mayor desprestigio de loco, y de cualquier aberración miserable fuera del alcance de toda consistencia que sea realmente digna de su espíritu y talante.

He aquí un poema lleno versos satíricos que hace llegar la gran admiración que Friedrich Engels, su amigo y camarada empedernido quien sabemos acompaño a el "moro" de Jenny (su amada compañera) en todas las batallas por delante hasta su muerte:

Pero el que más a la izquierda avanza, a grandes zancadas,

es Oswald, [Oswald: se refiere a él mismo. Engels usó el seudónimo de Friedrich Oswald en sus primeros escritos] chaqueta gris, calzones color canela, -color canela por dentro-, también; Oswald, montagnar [montañés] de pura cepa, vestida la zalea [zalea: chaqueta de piel], aborrascadas las greñas. Un instrumento tañe, y es la guillotina en que sin descanso viene tañendo una cavatina [cavatina: especie de nota musical corta y de un solo tiempo]; sin cesar atruena el canto infernal, y la tonada sin cesar ruge y resuena: Formez voz bataillons ¡aux armes, citoyens! [del francés: formen sus batallones ¡a las armas ciudadanos! (extracto del himno La Marsellesa]

¿Quién es el que avanza luego con estrépito salvaje?

Un moreno muchachote de Tréveris [hace referencia a Carlos Marx], un autentico

monstruo, avanza, sin pararse, a grandes saltos avanza

y truena, lleno de ira, como si quisiera asir

la vasta lona del cielo y a puño traerla a tierra,

ambos brazos extendiendo a todo lo ancho del aire,

el recio puño apretado, blandiéndolo sin descanso,

como si diez mil demonios tirasen de su chaqueta.

Los camaradas Karl Marx y Friedrich Engels, aún no se conocían, su primer contacto, aunque no físico, va ser en el intercambio de cartas y lecturas de los artículos publicados por ambos en la Gaceta Renana. En abril de 1842, Marx entra en el periódico del Rin, con un escrito sobre los Debates de la VI Dieta renana; mientras que un mes después lo hace Engels con la publicación del artículo "Diario de un oyente". En ese año Marx residía en Bonn y Engels en Berlín.

En los días de octubre de ese mismo año el joven Marx, le otorgan la responsabilidad de jefe de la Gaceta Renana, la colaboración de Engels en la Gaceta era de manera esporádica ya que venía saliendo del cumplimiento del servicio militar y asumiendo rápidamente los negocios de su padre en Manchester, la hilandería Ermen & Engels. Fue en esos días que Engels decide pasar por Colonia donde se encontraba la sede de la Gaceta Renana, donde se encontró por primera vez con Marx.

El carácter denunciante que imprime la Gaceta contra el imperio del Bismarck sobre el terrible sometimiento opresor que azotaba al pueblo germánico, provocó una gran desazón en los círculos reaccionarios, por lo que el gobierno prusiano decidió suprimirla, estableciendo, como paso previo, la censura. Marx abandonó la redacción en marzo de 1843 al constatar que los accionistas pretendían moderar las críticas en un intento por salvar la publicación.

Ante la imposibilidad de publicar en Alemania, Arnold Ruge y Carlos Marx decidieron crear los Anales Franco-Alemanes, revista editada en París. Allí publicó su célebre "Crítica de la filosofía del derecho de Hegel", en la que Marx toma distancia del pensamiento hegeliano, y comienza a buscar un nuevo cauce de la historia y la interpretación de la sociedad. Engels publica en la revista "Esbozo de una crítica de la economía política", primer golpazo a la economía burguesa por uno de los fundadores del marxismo. Este escrito agrada especialmente a Marx, y tal vez, fue el aliciente en el cambio de postura respecto a Engels.

Marx empezaba el borrador de lo que después sería La Sagrada Familia, cuando Engels llegó a París a finales de agosto de 1844, proveniente de Inglaterra. Entonces, ocurre el segundo y definitivo encuentro entre Marx y Engels el 28 de agosto de 1844.

Marx le presenta a sus camaradas de París a Engels. Y de allí en adelante concurrieron a reuniones y mítines de los obreros. En interminables discusiones diarias intercambiaron opiniones, y establecieron, con creciente placer, que coincidían por entero en todos los problemas teóricos. Para dar mayor claridad a ello, Engels escribió su parte de La Sagrada Familia, cuando todavía se encontraba en París. Esa fue la primera colaboración de ambos. El libro se publicó en febrero de 1845, en Fráncfort con el título de La Sagrada Familia, o crítica de la crítica crítica. Contra Bruno Bauer & consortes. De esa manera se funden en una sola arma el detonante inspirador de las grandes revoluciones del siglo XX hasta hoy por medio de los pilares fundadores del socialismo científico y el comunismo.

Desde luego que al decirse "marxista" nos corresponde hablar de Karl Marx, del más extraordinario pensador que se conozca desde todas las épocas de desarrollo de la civilización hasta ahora, incluso por encima de los principales pensadores de la conocida Antigua Grecia como metrópolis de la filosofía y de los presocráticos, nos conlleva sin menoscabo a recrear un inmenso esfuerzo intelectual que nos obliga adentrarnos a como de lugar a las profundidades de su viviente y fecundo coral de pensamiento, teoría, práctica y acción en perspectiva inmanente de permanente fluir transformador de toda condición material histórica que ha atravesado la humanidad a su paso entre procesos consuetudinarios inexorables y cruciales: 1) donde el animal humano vence a la gravedad y gana la condición de bípedo; 2) cuando el hombre descubre el fuego y se abalanza en su paso a reencontrarse con la naturaleza queriendo dominarla; 3) el momento en que la revolución copernicana trasciende al porfiado antropocentrismo; 4) el salto superior, de la concepción comunista del mundo, en la que Marx sienta las bases de los fundamentos que dan al traste a la filosofía de su gran maestro Georg Wilhem Friedrich Hegel sobre la que subyacen todo el pensamiento humano y, por tanto, la premisa teórica para revolucionar la sociedad hasta la edificación del comunismo.

De tal manera, que la propia historia de la humanidad puede ser dividida como se logra comprobar en la síntesis de sus anales historiográficos, en (antes de Marx y después de Marx), lo que se traduce al mismo tiempo que la historia se presenta por medio del parte aguas de la (prehistoria y la historia del desarrollo de la sociedad humana).

Hemos de dar cuenta, por decirlo de alguna forma prosaica, que el gran compositor de las leyes generales de la dialéctica, fue le jovencito Karl Marx, quien reafirma a través de sus incandescentes debates llenos de polémicas declaradas en su férrea vehemencia intelectual, donde nos recuenta del saber de la ciencia atendiendo a la comprobación científica, que la vida es un fenómeno cósmico, y por cuanto el universo es infinito y eterno, donde hemos visto posar sobre el cielo nocturno finitos puntos al que deviene la composición de la materia estelar de la tierra, y por tanto, las incontables veces en que la dialéctica de la materia ha sido reflejada por la razón del pensamiento.

Es en este siglo que, gracias al desarrollo de las fuerzas productivas puestas en la práctica del estudio científico y sus avances en la modificación constante de la técnica y el ensayo teórico interactivo del ser humano por medio de la concepción de la ciencia, que el hombre esta llegando a la exploración de nuevas formas de vida en otros lares estelares del universo a las que aún no conocemos ni podemos verificar su existencia orgánica. Pero, sí podemos verificar la existencia molecular de materia orgánica y seres inteligentes que han transitado trayectorias de tiempo y que a través de procesos de transformación biofísicos, químicos y tecnológicos coexisten ahora en el universo, y que no pueden haber aparecido como seres que hayan alcanzado desde su origen de existencia la contemplación de la libertad, claro está, dicho sea esto, a criterio determinante de caso hipotético razonable por el que puedan deducirse infaltables consecuencias. Siendo sobre esa forma de la razón, en la que se exalta el marxismo frente a la dimensión de los seres humanos, como reflejo de sí mismos, que posibilita alcanzar la comprensión del ser consciente, es decir, del ser humano que adquiere conciencia de su propia alienación y de las condiciones que resulten llegar a obtener su libertad. Otras interpretaciones vulgares del marxismo que existen no dan lugar a ello, en sus métodos empíricos u otros autocomplacientes ante la fricción de la realidad sin contradicciones de cambio que planteen lo contrario en su perdida deleznable de si y de la razón.

Por consiguiente, es parte del devenir histórico de los análisis científicos puesto desde la perspectiva del fenómeno de la vida inteligente en el universo, perspectiva que constata la universalidad infinita de la dialéctica de Marx.

El trasegar de la época vivida por Marx y Engels nos remontan a todos los tiempos, tanto que el hombre haya conocido, para llevarnos no de un lugar a otro como pasado y presente, sino como movimiento dinámico del tiempo que se transparenta a las realidades determinadas presentadas ante el proceso histórico actual. En este caso, podemos atrevernos a describir sucintamente que el de Marx pasa por unos momentos trascendentales que se encuentran unidos en su totalidad: marxismo-proletariado-partido-internacionalismo proletario-violencia revolucionaria-revolución proletaria-dictadura del proletariado-comunismo.

Es de ese manantial de sustentación viva transformadora, en donde se agita la flama del proceso de emancipación de la humanidad, contra la incesante dominación ideológica del hombre por el hombre, la monstruosidad de la explotación económica, y de toda horrenda opresión política.

Cabe destacar de lo poco que podemos hacer vislumbrar en estas notas que quedan muy cortas ante la colosal beta de diamantes que hizo brillar Marx y Engels con su férrea e irreductible entrega revolucionaria, es el cifrado programa común del proletariado de todos los países. No es otro que el escrito en 1848, el "Manifiesto del Partido Comunista", donde destella la brillante exposición de la concepción materialista de la historia, del cataclismo del capitalismo, y de la revolución proletaria.

Dicha hipótesis científica cobraría su confirmación veinte años después, en septiembre de 1866, cuando sale a luz la publicación de Das Kapital, "El Capital", la obra magnánima de Carlitos Marx. A la que Lenin sustentó que, con El Capital, el marxismo se convirtió en ciencia.

Lenin señala puntualmente sobre El Capital, lo siguiente:

"Si Marx no nos dejó una "Lógica", dejó en cambio la lógica de El capital, y en este problema debería ser utilizada a fondo. En El capital, Marx aplicó a una sola ciencia la lógica, la dialéctica y la teoría del conocimiento del materialismo [no hacen falta 3 palabras: es una y la misma cosa], que tomó todo lo que había de valioso en Hegel y lo desarrolló". (Cuadernos filosóficos, Editorial Librerías Allende, Buenos Aires, 1974, p. 309).

Volviendo al "Manifiesto del Partido Comunista" he allí, la fundamentación de una de sus máximas, como lo es el: internacionalismo proletario, proclamado por Marx y Engels. En ese sentido, el marxismo es una doctrina de valor universal y la realización del comunismo es una misión histórico mundial. Por eso la emancipación del proletariado –y con él de la humanidad entera– deberá ser alcanzada en una escala universal.

En Crítica de la filosofía del derecho de Hegel. Introducción, Marx escribió:

"Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse por medio del poder material, pero también la teoría se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas". (La sagrada familia, pp. 9-10)

Es decir que, la teoría revolucionaria que ha de encenderse en la -consciencia de clase- de las masas más la crítica de las armas, es la fuerza material que permite el acceso al poder político.

Por eso, en estos tiempos de pujante anticomunismo, de inmensas deformaciones del marxismo, del bullicio populista infundado por la democracia burguesa electorera, del bastardeo dominante de la socialdemocracia, de los vulgares reformistas, revisionistas y oportunistas social pacifistas, los identificamos sin temor alguno como miserables cobardes, atendiendo a la afirmación de Marx según la cual "la violencia es la partera de la historia" y, por tanto, en la violencia revolucionaria, racional, metódica, de masas, como la partera de la revolución proletaria.

No podemos dejar de tocar el fundamento central del marxismo que elabora de manera escalada Marx en sus grandiosos apuntes. Lo veremos acá en una correspondencia dirigida a Weydemeyer del 5 de marzo de 1852, Marx señaló que su aporte a la teoría de la lucha de clases consistió en: "1) que la existencia de las clases está vinculada únicamente a fases particulares, históricas, del desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura sólo constituye la transición a la abolición de todas las clases y a una sociedad sin clases." (Correspondencia, Editorial Cartago, Buenos Aires, 1973, p. 55)

La primera precisión concierne al paso de la "formación primaria" (comunidad primitiva) a la "formación secundaria" (sociedades clasistas); mientras las dos restantes competen al presente histórico: la lucha de clases en el capitalismo conduce a la dictadura del proletariado y, esta, a la abolición de todas las clases.

Por eso, el contenido principal del Manifiesto del Partido Comunista es, precisamente, la idea de la dictadura del proletariado, aunque todavía no aparezca allí expresada en términos puntuales desde la comprensión del definitivo aparato categorial del comunismo científico: "el primer paso de la revolución obrera es la elevación del proletariado a clase dominante, la conquista de la democracia". Es indudable que entonces Marx y Engels no tenían ni podían tener una idea exacta de la forma que asumiría la dictadura del proletariado. Hubieron de esperar que la propia experiencia de la clase obrera diera una respuesta a esta cuestión. Así, después de la Comuna de París de 1871, Marx, en la Guerra civil en Francia, sostuvo que la Comuna era precisamente la forma al fin descubierta de la dominación política del proletariado. Y Engels, en su Introducción a este libro de Marx, escribió:

"Últimamente las palabras "dictadura del proletariado" han vuelto a sumir en santo terror al filisteo socialdemócrata. Pues bien, caballeros, ¿queréis saber qué faz presenta esta dictadura? Mirad a la Comuna de París: ¡he ahí la dictadura del proletariado!".

Pues conocida aquella gesta histórica, el ejemplo de la Comuna de París, es uno de los más grandes ejemplos históricos en la que se da cuenta que sin la -extinción del Estado- como viejo Estado burgués, su supresión que abra paso a un nuevo Estado dirigido por la clase obrera, trabajadora en el poder de las funciones políticas, económicas y sociales que determinan las relaciones de producción de determinada nación, sin ello, la dictadura de la burguesía imperante persiste sucumbiendo a todo proceso revolucionario.

 

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Sergio Gil

Licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

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