Maduro, saca abruptamente a Aristóbulo de su sueño para darle la responsabilidad de colono

Aristóbulo se ve largo a largo, pero muy plácida y glamurosamente dormido en una ancha, larga y cómoda camada. Disfruta el confort de la habitación le sirve de aposento. Aunque está glamurosamente dormido con un pijama marca The Luxonomist de seda, color verde tenue pálido, su cara denota cansancio y agotamiento. Ya son muchos años rodando de cargo en cargo entregado en cuerpo y alma las 24 horas del día a la revolución.

Un pequeño rayo de luz se asoma por la ventana y le pega muy tierna y cándidamente en su rostro, que luce casi desencajado por la entrega del día a día. El color verde tenue y pálido de la pijama, toma un tono beige por el efecto del rayito de luz y su cándida cara, luce más desencajada y palida. El sueño parece profundo como el de un bebe, después de tomarse un tetero con nueve onza de atol de maíz cariaco.

Envuelto tierna y glamurosamente en su pijama de seda, aún lleva la gorra, que probablemente no le dio tiempo a quitarse antes de quedarse dormido. Muy relajadamente, hace un lento movimiento y a los lejos oye, que su teléfono celular repica. Estira como puede, su brazo y con su áspera manó recubierta de callosidades, que contrasta con la suavidad de la seda de su pijama, toma el celular y logra ver en la pantalla, que es Maduro. Salta, como si una cucaracha conchuá hubiese osado meterse entre sus sabanas y casi automáticamente responde gritando: ¿En qué puedo seguir sacrificándome por este país y por la revolución mi presidente? ¡Dígalo!

No oye nada del otro lado y dice: ¿Presidente está ahí? Hay un silencio y al rato logra oír como una sonrisita socarrona, que inmediatamente le dice: Déjate de pendejadas negro. ¿Cómo estas de tiempo? Bueno presidente, usted sabe que estamos las 24 horas del día dispuestos a sacrificados por esta revolución.

Mira maestro, cómo están tus ánimos y disposición para servir de colono. ¡Qué! Oye camarada, quiero que administre la colonia del Gran Polo Patriótico.

Presidente, ¿no hay vainita mejor? Coño maestro, como debes saber, tengo la facultad para protagónicamente arrear al polo patriótico y por ahora no tengo nadie al frente. ¿Puedes echarle bolas? ¿Me oyes? Sí, sí, sí presidente. Coño maestro, se te pegó lo oriental ¡Aprobado, pues! Estas a partir de ahora, y oficialmente designado para que como colono administre los ánimos y destinos del gran polo patriótico.

¿Te encargas de ese bojote?, pregunta Maduro. Claro camarada presidente; asumo este nuevo sacrificio por la revolución. Garantizo plena obediencia.

Échele piernas pues. Por ahora camarada, la cosa está fácil. Ya terminó el ciclo electoral, así que no habrá ruido en esa colonia, porque tanto el colono mayor (PUSV) como los colonizados, saben que los ruidos se siente al acercarse unas elecciones. Nunca hemos tenido ruido ahí, porque toditos están cuadrados con la revolución.

Truene, llueve o relampaguee, usted ahí manda y decide. Toma la precaución siempre de comunicar lo que previamente impongamos. Disimuladamente, muéstrale el garrote, usted es un maestro.



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Amaranta Rojas


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