El chavismo, en la adversidad, crece como yerba mala

En Venezuela la calle está que arde y cualquier escenario es una tribuna donde la palabra tiene la plena libertad para expresarse. Allí conviven el júbilo chavista transmitiendo sonrisas esplendorosas y la bronca masticada de otros que transmiten una enorme frustración. Alguno, cerveza en mano y con la resaca del día después, vocifera que "estos chavistas crecen como yerba mala". Al principio yo dudaba si era un elogio a la conducta popular o una actitud despreciativa. La connotación de odio racista afloró cuando el susodicho agregaba los términos de "monos patas en el suelo" para completar sus epítetos. Las palabras no surgían de un pituco aburguesado, sino de un trabajador que recibía la replica de sus interlocutores que compartían uniforme y el logo de la empresa, Estos le reprochaban de manera paternal, ser mal perdedor y que le reclamara a sus dirigentes por sus actos. Sin embargo la agitada conversa me hizo pensar sobre la certeza de la alegoría silvestre.

Lo cierto que ante las peores adversidades, el chavismo surge como yerba mala, de las piedras, de un trozo de adobe, de un árbol caído, que como gran metáfora, aflora como una poderosa fuerza natural indestructible. De allí que la realidad venezolana no debe interpretarse de acuerdo a los deseos o las pasiones desbordadas. Creer que con la muerte de su líder histórico, el comandante Chávez, se acabaría la revolución, es desconocer que el chavismo es un movimiento con raíces históricas, culturales, políticas y sociales con una conciencia y práctica popular vital en permanente renovación; a su vez requiere el azote de la contrarrevolución para levantarse desde las piedras. Mientras la oposición persista en concebir al chavismo como la chusma, los desdentados, la indiada, estos van a cerrar filas en su propia defensa y de su gobierno. Mientras la derecha burguesa crea que puede arrebatarle la simbología histórica y cultural al chavismo, auto proclamándose como "la resistencia" o "movimiento insurreccional de libertadores" o enarbolar la tricolor al revés, y a su reciben los dólares del norte y las ordenes de la embajada gringa para incendiar el país, la revolución tendrá garantizado 100 años en el poder.

La oposición sigue en los laberintos de los perdedores que gritan fraude, sus gobernadores que ganaron que dicen que hicieron de manera impecable y los que promovieron la abstención que se desmarcan diciendo "yo lo advertí". Rajoy, Almagro y Trump cual alimañas, nadan entre sus propio excrementos de la restauración reaccionaria, acusando de dictador a Maduro y reclamando recuento total, mientras el CNE ya lo está haciendo por orden del la Asamblea Nacional Constituyente y del presidente de la República Bolivariana.

El chavismo debe abocarse a gobernar, a trabajar junto al pueblo en las soluciones ante la emergencia económica, combatir la inflación inducida, producir alimentos y medicamentos, poner mano dura al contrabando, el bachaqueo y la especulación sin desviar la estrategia revolucionaria establecida en el Plan de la Patria. El triunfo popular en las elecciones regionales ha sido un aliciente y una recuperación de la mayoría que deberá transformase en nueva hegemonía popular. Asimismo los pueblos del mundo y en especial de la Patria Grande empiezan a vislumbrar una nueva oleada revolucionaria en el continente que despeje el horizonte de la liberación y el socialismo del siglo XXI.

 

rodolfocarballo@hotmail.com



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