Capitalismo descompuesto, socialismo cojo

 Estamos atravesando tiempos muy difíciles. El capitalismo occidental, ese que había controlado, por siglos, la maquinaria especulativa de la economía mundial y con ello, el poder y la riqueza del mundo, se ha descarrilado. El "socialismo" chino, con su masiva incursión en el mercado mundial, ha ayudado en este desbarranco. No es una nueva forma económica, es más bien, un cambio en los conductores del tren capitalista. El pragmatismo del Estado Chino ofrece estabilidad al capitalismo, mientras Europa se descompone y USA lleva, desde hace tiempo, vendiéndole su alma al diablo.

            El horror de esa diabólica venta, es para asombrarse. En ese país hay 395 millones de armas en manos de civiles. Eso equivale a ver, cada 100 habitantes, incluyendo niños, portando 120 armas y manejando 97 vehículos. Su población carcelaria es la más grande del mundo: más de 1.8 millones de condenados por delitos graves y, más de 12.5 millones anuales de arrestos, de uno o varios días. Los fallecidos en accidentes suman 43 mil, los asesinados 48 mil y los suicidados 49 mil. En total 140 mil muertes violentas anuales. Sin contar una parte incuantificable de los 700 mil "desaparecidos" reportados en el mismo lapso.

            Esta violencia cotidiana, sin parangón en cualquier otra parte de este mundo, es resultado de dos siglos de permanente promoción del "todos contra todos". Lo llaman competencia individual. Esta lucha literalmente a muerte, involucra a 179 millones de personas con capacidad de trabajo, y no sólo liquidó el concepto de igualdad, esencial en toda nación respetable, votó a las calles a 47 millones de personas.

            Pero no hay nada de que alegrarse, el socialismo liberador de esta atrocidad capitalista, no es al que nos convocaba Marx. Este se mueve entre la ley del valor y el aprovechamiento de las circunstancias. Tal cosa no es consecuencia del simple desvarío de sus dirigentes. Se debe, sobre todo, al tutelaje inevitable que ha regido el mundo, acabando a carajazos toda voluntad emancipadora, o buscando estimular en la gente, una conformidad inevitable. Tal forma de socialismo, más cargado de pragmatismo que de marxismo, se afana en presentar a sus dirigentes como sabios y estoicos héroes que sólo piden lealtad y confianza a sus seguidores.



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José Manuel Rodríguez


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