¿Teoría de la vanguardia? comentario final a ¿Cuál Socialismo? de Alí Anzola E.

"Porque el socialismo no es otra cosa que el paso siguiente después del monopolio capitalista de estado. O dicho en otros términos, el socialismo no es otra cosa que el monopolio capitalista de estado puesto al servicio de todo el pueblo y que por ellos ha dejado de ser monopolio capitalista"… (Lenin: la catástrofe que nos amenaza y como combatirla).

En este último comentario comenzamos con una idea de Lenin que al parecer a las izquierdas les cuesta superar: ¿Es el socialismo el monopolio capitalista de estado puesto al servicio de todo el pueblo?

Conectemos esta idea con las reflexiones de Alí Anzola E.:

"Por eso propongo que a partir de los supuestos promulgados por la revolución Bolivariana, desde los años en que el comandante Chávez crea el "MBR200" hasta el presente comencemos a valorar la evolución y cambios del pensamiento revolucionario desde la perspectiva ideológica."

Vale la pena hacer el esfuerzo de analizar estos "cambios en la perspectiva ideológica" a partir de la realidad histórica venezolana, continental y mundial, pues desde los materiales seminales del MBR-200 hasta llegar al Plan de la Patria y el Golpe de Timón, existen muchas marchas sinuosas, con claras inflexiones, acentos e hitos que marcan tal trayecto.

¿Cuál socialismo? Pues un proyecto que no nos retrotraiga en materia de derechos democráticos y de régimen económico-social a fechas anteriores a 1935 en Venezuela; es decir, que nos permita dejar atrás el largo siglo XIX venezolano.

¿Dijo usted largo siglo XIX venezolano? Quizás esto sea materia de controversias. Pero en realidad, nuestro punto de vista plantea que el alba de la modernidad política democrática venezolana comienza a observarse lentamente luego de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez.

La historia ha sido profundamente injusta con Carlos León, miembro del Partido Revolucionario Venezolano (PRV) en México, junto con Gustavo Machado y Salvador de la Plaza, pues fue uno de los primeros en exponer en sus trabajos la importancia de la sociología.

Carlos León publica en 1904 sus "Elementos de Sociología" como manual para sus estudiantes, en la Universidad Central de Venezuela, en esa disciplina, de la cual se le considera fundador. La inició y la venía impartiendo desde los años 1902 y 1903.

En la segunda edición de "Elementos de Sociología", la del año 1912, señala en el capítulo XXVI sobre la propiedad, que ésta tiene que evolucionar de ser simple instrumento de provecho individual, al beneficio del colectivo. También insiste Carlos León que la abolición de las desigualdades sociales es el objetivo del socialismo, y que se debe luchar contra la ignorancia mediante la cual se domina a los pueblos.

Carlos León es uno de los fundadores del PRV, notándose ya la influencia las grandes revoluciones del siglo XX: La Revolución Mexicana de 1910 y su Constitucionalismo social en 1917, así como la Revolución Soviética, desde sus claros antecedentes en 1905 pasando por los acontecimientos de 1917, hasta el fallecimiento de Lenin en 1924.

Sabemos que para la comprensión de las ideas políticas en Venezuela hay que atravesar la fundación en 1926 del PRV fundado en México, así como reconocer que en 1931 se funda el Partido Comunista de Venezuela, (P.C.V.). También aparecen A.R.D.I. y O.R.V.E. (Alianza Revolucionaria de Izquierda y Organización Revolucionaria Venezolana), nucleados en torno al Plan de Barranquilla, revolucionario en sus análisis y reformista en sus propuestas. En 1937 se crea el P.D.N. y en 1941 Acción Democrática. La derecha se organiza en el P.D.V. en 1942 y en Copei, en 1946. Ese es el tronco fundamental de las ideas políticas modernas en el país.

Como ha planteado Ángel Lombardi:

"Nuevas ideas e influencias van determinando el debate ideológico y el proceso político. La política deja de ser una aventura de "macheteros" y se convierte en una vocación y una disciplina que estudia la realidad para comprenderla y transformarla. Se elaboran proyectos, planes y programas políticos radicales y se intentan crear organizaciones partidistas y sindicales, para llevarlos a cabo.

De allí la importancia del P.R.V. y sus principios básicos de la Revolución Venezolana (1926); del Plan de Barranquilla (1931) y del documento del PCV. Las Armas de la Revolución (1931). Documentos de variada fortuna y prestigio entre otros muchos documentos y proyectos de la época, que configuran un debate intenso y prolongado."

Carlos León, Gustavo Machado y Salvador de la Plaza, también crearon la Liga Antimperialista de América y editaron su órgano "El Libertador" (1925-1928). También colaboraron en la construcción de los PC de México y Cuba y con el Partido Revolucionario Venezolano (P.R.V.) creando el combativo periódico "Libertad", editado en México (1928-1930), el cual jugó un gran papel en la elevación del nivel político de la emigración anti-gomecista venezolana y se proyectó hacia el interior.

Para lo que actualmente se ha intentado llamar "re-arme ideológico" de la corriente histórica nacional popular de izquierda convendría consultar algunas fuentes que generalmente se omiten, como el más reciente estudio "La inserción internacional de la izquierda comunista anti-gomecista en el exilio venezolano, primeros años".

El programa del PRV poseía una visión internacionalista articulada a la agenda de lucha contra el imperialismo y emprendiendo la lucha en contra de las dictaduras sin fijarse en las fronteras nacionales.

El partido estaba dispuesto a conseguir el pronto derrocamiento del régimen de J. V. Gómez, planteando al mismo tiempo el objetivo de acabar con el ‘caudillismo’ y los ‘politicastros’ en el resto del mundo.

Tal plataforma podría convertirse en una base para la unión de los diversos círculos del exilio venezolano en una fórmula de compromiso para construir un frente anti-gomecista.

En la esfera del problema campesino agrícola se planteaba la emancipación del campesino del tutelaje del hacendado, así como la equitativa distribución de las tierras, en especial las no cultivadas, baldías o las propiedades del gomecismo. Se pasaba a la confiscación de la propiedad del "tirano y de su pandilla".

En la esfera del problema indígena, el P.R.V además de identificar el problema (a diferencia del Plan de Barranquilla que lo invisibiliza), se planteó luchar contra la visión de considerar a los "indígenas" como "inferiores" y superar las bases ideológicas de la discriminación racial.

El partido proclamó frente al problema obrero resolver las demandas obreras por medio de la ‘liberación de las masas laboriosas de la arbitrariedad de los capitalistas" y el desarrollo de sindicatos.

El PRV también identificó como problema social el reconocimiento de derechos sociales y políticos a la mujer.

Sobre el problema económico, Los dirigentes del PRV arremetían enérgicamente en contra del capital extranjero y su intervención en los asuntos interiores de las ‘naciones débiles’, exigiendo establecer condiciones de igualdad para los inversionistas nacionales y extranjeros:

"(…) procurará que el capital extranjero que en adelante legue a Venezuela no se convierta en una amenaza para la Independencia, que no tenga ni más ni menos ventajas que el capital nacional: pero sobre todo se esforzará por crear verdadera riqueza nacional, es decir, que protegerá la riqueza venezolana dentro de la nueva forma económica y tratará a la vez de establecer industrias oficiales".

El PRV llamo a establecer el Consejo Económico Nacional y la creación de un "Banco de la Nación".

El Partido prometía transformaciones profundas en el ejército en el problema militar, para convertirlo en defensor del Proyecto Popular. La instrucción de los soldados se realizaría sobre la base de la inculcación de ideas y principios, que no luchan por un hombre o grupo de hombres.

Respecto a la lucha contra el problema de corrupción en Venezuela, los documentos del PRV fueron ejemplares:

"Robar los fondos públicos es un mal terriblemente arraigado en Venezuela, en donde cualquier jefe civil cree que su puesto se le da para que se haga rico con las rentas y cuantos negocitos pueda explotar desde su puesto, es el ejemplo que dan los presidentes de estado, el presidente de la república, etc., etc. El PRV se propone acabar con ese vicio, pues el necesita honradez de los hombres públicos, ya que no pretende realizar un simple cambio de hombres ni siquiera un simple cambio político, sino una transformación económica con que se promete acrecentar la riqueza del país, hacer que todos los venezolanos puedan vivir holgadamente y que la Nación sea fuerte. Las costumbres de los miembros del partido tendrán que ser en consecuencia, sencillas, y el manejo de los fondos minuciosamente controlados."

Los fundadores del partido prometían formar en Venezuela "un gobierno de principios y no de un solo jefe", acabar con "el dominio de individuos y poner en su lugar el dominio de las ideas".

El análisis del programa del PRV (publicado en México el 1 de junio de 1927, firmado por Miguel Zúñiga Cisneros y el Secretario General, Gustavo Machado) demuestra que era un programa anti-imperialista y democrático-revolucionario.

Como es posible leer en la más reciente entrevista a Allan Woods, su impresión es que lo que ha sucedido en Venezuela es que se ha intentado realizar una "revolución a medias", o mejor dicho, una revolución de "medias tintas".

De modo que una "crisis del pensamiento" de la izquierda en el gobierno está generando una "gran tragedia".

Venezuela no ha pasado de una situación pre-revolucionaria a una situación revolucionaria. Una situación pre-revolucionaria, es definida como aquella en que los de arriba, los que dominan, han perdido la supremacía, y no pueden seguir viviendo igual; en consecuencia por su resistencia al inevitable proceso de cambio se dividen en dos corrientes: conservadores y reformistas. Por la otra parte, los de abajo, las clases dominadas, no están dispuestas a seguir viviendo como antes y seguir obedeciendo, quieren un cambio social profundo. Sin embargo, en una situación revolucionaria no hay fuerza dirigente revolucionaria ni una correlación de fuerzas político-militares favorables.

Para que exista una "crisis revolucionaria", decía Lenin que debían concatenarse cuatro condiciones:

1) La clase dominante debe estar dividida y en crisis,

2) La clase intermedia debería estar vacilando entre la burguesía y la clase obrera,

3) las masas populares deberían estar dispuestas a luchar y hacer los mayores sacrificios para tomar el poder y

4) Existe un partido y una dirección revolucionaria que están dispuestos a dirigir a la clase obrera a la conquista inmediata del poder con un programa de transformaciones estructurales.

En Venezuela, incluso con Chávez en el Gobierno la situación revolucionaria ha sido escurridiza. Por momentos, millones de hombres y mujeres comunes y corrientes que normalmente no se interesan por la política, comienzan a participar de la política y a tomar su destino en sus manos. Sin embargo, los objetivos y medios trazados por la dirección política los han mantenido en las "medias tintas": "Ni pacto con la burguesía ni desenfreno revolucionario".

De modo que al escoger el camino pacífico, democrático y constitucional al socialismo, Chávez se enfrentó al problema de construir poder popular sin acometer a fondo una transformación extensiva de las relaciones de producción, distribución y consumo capitalistas. He allí el raquitismo organizativo de un movimiento de trabajadores clasistas del campo y de la ciudad, que conjuntamente con movimientos sectoriales y sociales radicales de una izquierda no parlamentarista, pudieran construir las bases de una situación auténticamente revolucionaria.

Al no hacerlo, la contrarrevolución se da cuenta de la timidez efectiva de una revolución que solo aspira a administrar el gobierno y sus recursos, pero no a transformar a fondo la sociedad como malla de poder. Las masas que se lanzaron a la calle y derrotaron, en el año 2002 un golpe de estado imperial y los poderes fácticos, son enviadas a casa. Se abre el tiempo del perdón y la reconciliación de clases. Así mismo ocurre en el año 2004, con la derrota del referendo revocatorio, y en el 2006, con la elección presidencial.

Dice Woods:

"Tuve el gran placer y honor de conocer al presidente Chávez bastante bien. Mi impresión es que era un hombre muy sincero, desde luego muy valiente y quería hacer la revolución, pero no sabía exactamente cómo. Consecuente y lamentablemente, en Venezuela se intentó hacer una revolución a medias. Lo dije en ese momento, lo dije en la televisión, en la radio, en mítines masivos de obreros. No se puede hacer una revolución a medias, porque va a ser peor que antes. O derrotamos a la oligarquía (los terratenientes y banqueros) o ellos nos derrotan como el día sigue a la noche. Y eso es lo que sucedió. Venezuela es un desastre ahora porque el intento de combinar el mercado libre con el "socialismo" (entre comillas), un régimen muy corrompido, termina en una catástrofe económica y una gran desilusión de las masas. Y si gana la contrarrevolución ¿qué efecto tendría para América latina, para Argentina, por ejemplo? Sería un golpe muy duro para la izquierda y un regalo de Navidad para la derecha. Soy partidario de defender la revolución venezolana, pero al mismo tiempo tenemos que decir la verdad, y la verdad es que se ha perdido una gran oportunidad en Venezuela."

La concepción del socialismo bolivariano del siglo XXI no dejó de ser un reformismo menos o más radical de izquierdas, de acuerdo a las circunstancias de marea ascendente o descendente en el flujo de la acumulación de fuerzas.

Los compromisos y coaliciones de intereses en el seno de propio gobierno han construido el escenario, primero, de una revolución auto-bloqueada (los llamados "alacranes internos"), luego con la enfermedad y fallecimiento de Chávez, se entró en la fase de deterioro y crisis de hegemonía.

Sin la presencia de un nuevo núcleo de dirección revolucionaria, tal crisis de hegemonía conllevará a una etapa de descomposición-degradación, sobre la cual estallarán diferentes divergencias, purgas y luchas fraccionales. No ha sido posible un salto hacia una situación revolucionaria, ni en las correlaciones de fuerzas económicas, políticas, culturales, teóricas e ideológicas.

La revolución Bolivariana pudo ser proclamada fraseológicamente como antiimperialista, popular, democrática y anticapitalista, pero no bastaba un compendio de "nociones emancipatorias". Sin una teoría revolucionaria de vanguardia y sin un movimiento revolucionario real, el destino populista clientelar-redistributivo o el patrimonialismo de una nueva elite en el gobierno aparecían con mayor visibilidad.

¿Cuál socialismo? ¿La emancipación del trabajo sobre el Capital? Le daré algunas señales: ¿Zonas económico especiales? ¿Fuerza de trabajo degradada? ¿Arco Minero del Orinoco? ¿Extractivismo y minería a cielo abierto? ¿Agenda alternativa bolivariana: deuda social más importante que deuda económica? ¿Agenda económica bolivariana: deuda externa más importante que importar alimentos y medicinas? ¿Plan de patria? ¿Campaña Carabobo?

¿Cuál socialismo? ¿Legado revolucionario de Chávez?

No confundamos deseos con realidades. La batalla por la hegemonía cultural del socialismo está prácticamente perdida con la prevalencia del interés económico-corporativo sobre la fuerza moral. No hay ni revolución cultural, ni esfuerzo por una nueva espiritualidad para la emancipación. Lo que hay es mentalidad consumista, adquisitiva y posesiva: alienación mercantil, sustrato cultural que se ha vuelto exponencial en medio de un clima de inseguridad y sobrevivencia económica del "bachaqueo" cotidiano.

El Comandante Chávez pudo haber asimilado el pensamiento de Gramsci, pero "un palo no hace montaña". Citar a Mao, Guevara, a José Martí, a Fidel, nada de eso es suficiente. Fíjese lo que ocurrió con Meszáros. Desplazado Giordani, citar a Meszáros es una raya para cualquier incauto militante o simpatizante que se atrevió a leerlo, así sea a medias.

Estimado Alí, realice la siguiente búsqueda: vaya a la Biblioteca de la página web del PSUV, busque a Meszáros: Tomo 1: http://www.psuv.org.ve/portada/el-desafio-y-la-carga-del-tiempo-el-socialismo-del-siglo-xxi-istvan-meszaros/#.Wc6fD4_WzIU, visite la página: "Página no encontrada". Vaya al tomo 2: http://www.chavez.org.ve/wp-content/uploads/2010/08/El-desaf%C3%ADo-y-la-carga-del-hist%C3%B3rico-tomo2.pdf, visite la página: "Página no encontrada".

Así son las ciber-purgas teóricas del siglo XXI.

Ciertamente, Chávez se atrevió a dejarnos su legado Teórico más importante de la actualidad "El Plan de la Patria". ¿A dónde han ido a parar los 5 objetivos históricos, sus 23 objetivos nacionales, sus 100 objetivos estratégicos y 323 objetivos de carácter nacional? ¿No será tiempo evaluarlos? ¿Se han cumplido, en qué medida?

Al presidente de Venezuela Nicolás Maduro le tocó desde 2013 asumir la dirección política de la revolución para alcanzar los objetivos planteados por el plan de la Patria. ¿Cómo va la acción de gobierno? ¿Se acerca a los objetivos históricos, nacionales y estratégicos?

¿Por qué los sectores económicamente vulnerables están hoy en un estado de indefensión y protección de derechos fundamentales como la salud, alimentación, educación, y trabajo?

¿Cuál socialismo? ¿Combinando pactos sociales necesarios para reactivar el sistema productivo y dinamizar la economía nacional, sin descuidar los flancos abiertos de la seguridad?

¿A dónde ha ido a parar "la participación popular comprometida con la causa revolucionaria"?

Por supuesto que no se puede superar el Capitalismo "de la noche a la mañana". Pero será imposible seguir las vías ensayadas hasta ahora, sobremanera si se parte de la premisa de:

"(…) coexistir con la hegemonía productiva y exigencias de la Burguesía".

Esto último es clave, pues la hegemonía cultural no es cuestión de Ministerios de Educación, Comunicación o Cultura. La hegemonía cultural nace y se reproduce en el seno del propio mundo de trabajo y la familia. Si el proyecto socialista no construye un bloque intelectual orgánico en el mundo del trabajo y la familia, en el mundo de la dirección cultural de las unidades de producción y reproducción, lo que nace allí es sistema de comportamientos, valores, significados y creencias basadas en el interés material de la civilización capitalista.

¿Cuál socialismo? ¿El socialismo de los supermillonarios dirigentes del partido comunista chino?

¿No habrá quienes digan que en China hay "vivir bien"?

Habrá que realizar la "Encuesta obrera" a los trabajadores chinos de las zonas económicas especiales para saber qué opinan de sus condiciones materiales de existencia.

Como han dicho los compañeros del equipo político Nahual Zapata:

¿Cuál hegemonía ideológica en el terreno económico-social?

No habrá que olvidar las duras verdades sobre los estudios de la transición al socialismo.

Se trata nada más y nada menos que refutar de cabo a rabo la premisa de Lenin en la NEP:

"Y precisamente con nuestra "nueva política económica" estamos corrigiendo una serie de nuestros errores, estamos aprendiendo a proseguir sin equivocaciones la construcción del edificio socialista en un país pequeño campesino...Llevados por la ola de entusiasmo, que había despertado en el pueblo, primero, el entusiasmo político, y luego el entusiasmo militar, creíamos que podríamos cumplir, sólo por medio de este entusiasmo, tareas económicas de la misma magnitud que las tareas políticas y militares realizadas. Considerábamos o quizá sea mejor decir suponíamos, sin haberlo estudiado lo suficiente posible organizar en forma directa, por la sola voluntad del Estado proletario, la producción estatal y la distribución estatal de productos al modo comunista, en un país pequeño campesino. La experiencia nos mostró nuestro error, nos hizo ver que son necesarias una serie de etapas de transición: el capitalismo de Estado y el socialismo, para preparar, con muchos años de Esfuerzo…"

Si hay capitalismo de estado, hay una nueva burguesía burocrática de estado.

¿Se auto-liquidará tal neo-burguesía como fracción de clase en nombre de la edificación del socialismo futuro?

La parálisis en materia de decisiones económicas estratégicas sobre transición al socialismo de la ANC mostraría: ¿Cuál socialismo y cuál hegemonía en la dirección económica actual?



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Javier Biardeau

Articulista de Opinión. Promotor del Pensamiento Crítico Socialista. Profesor de Estudios Latinoamericanos-Sociología UCV.

 jbiardeau@gmail.com      @jbiardeau

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