El Partido Único de la Revolución

La solicitud hecha recientemente por Hugo Chávez para que se cree un partido único de la revolución bolivariana debe ser, en primera instancia, producto de la organización, de las luchas, del nivel ideológico, de la movilización y del protagonismo de las masas populares antes que de la decisión o conveniencia de quienes ocupan puestos de dirección en los diversos partidos políticos chavistas. Quizás se busque acelerar el debate, la elaboración y la puesta en práctica de una ideología común a todos los factores políticos y sociales que acompañan a este proceso revolucionario, a fin de que la propuesta del socialismo en el siglo XXI tenga concreción inmediata y sirva de soporte para emprender con seriedad y compromiso revolucionarios la refundación de la república y, con ella, de toda la sociedad venezolana.

Creemos que lo del partido único debe vencer la resistencia silenciosa, pero tenaz de muchos de los dirigentes chavistas y personeros de gobierno que mantienen viva su formación socialdemócrata y socialcristiana, cuya mayoría no estará de acuerdo en asumir como propios elementos provenientes, esencialmente, de la izquierda revolucionaria, la misma que fuera enfrentada de manera implacable durante el período hegemónico de AD y COPEI, bajo el patrocinio de Estados Unidos.

Insistimos en que la heterogeneidad ideológica que caracteriza al proceso revolucionario bolivariano debe ser la primera cuestión a resolver y profundizar lo que tiene que ver con la participación y el protagonismo de las masas populares. Al mismo tiempo, debe observarse que si estamos hablando de construir el socialismo en Venezuela, entonces debemos comenzar por deslegitimar al capitalismo y sus relaciones de producción en lugar de plantearse una hibridación que es completamente contradictoria en su esencia y resultados.

Hace falta mucho trecho por andar para que una propuesta de esta naturaleza tenga los resultados esperados. Como ejemplo podemos citar el proceso cubano, el cual contó -desde que se gestara la resistencia armada contra la dictadura batistiana- con una gama de organizaciones revolucionarias que vienen a fusionarse en 1961 en lo que se denominara Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) para, al año siguiente, convertirse en el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC), el cual pasa a llamarse, de modo definitivo, Partido Comunista de Cuba a partir del 3 de octubre de 1965. En todo este periplo, los revolucionarios cubanos combatieron el sectarismo de algunos de sus dirigentes hasta definir el rol que cumplirá su partido en la construcción de la sociedad socialista en Cuba. En el caso de la revolución bolivariana, cuando se evidencia en cada elección la rebatiña que protagonizan el MVR y el resto de organizaciones partidistas, muchos creen adecuado el momento para planearse la fundación y estructuración de un partido único, pero pasan por alto que, tanto éste como los otros, son producto de la cultura política implantada en Venezuela por adecos y copeyanos, lo cual influye enormemente en lo que es su conducta reformista habitual y su comprensión del ejercicio democrático por parte de las masas populares.

Estos temas han sido abordados en diferentes ocasiones y de manera amplia en el seno de algunas organizaciones revolucionarias como el Movimiento por la Democracia Directa (MDD). También se dispone de un antecedente plasmado en la propuesta de la Plataforma Unitaria que promueve el Comandante William Izarra en todos los estados de Venezuela. Sin embargo, un debate conjunto y franco de todas las organizaciones partidistas y sociales revolucionarias, desde sus mismas bases militantes y sin obviar, por supuesto, al pueblo como principal protagonista, podría unificar algunos criterios comunes y abrir la posibilidad para que se superen aquellos que nos diferencian y distancian. En todo caso, tienen que haber garantías permanentes y respetadas por todos para que la diversidad de corrientes ideológicas puedan expresarse con entera libertad, dentro de los parámetros consagrados en nuestra Constitución. De ahí que el tema del partido único no puede ni debe abordarse de manera inconsciente e inmediatista, por muchos argumentos que así quieran justificarlo.-


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Homar Garcés


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