Dialogo con ó sin torta

No hay quien hable sobre la situación política de Venezuela que no coincida que entre el oficialismo y la oposición debe existir un verdadero diálogo que involucre a todos los sectores de nuestra sociedad y que permita, al mismo tiempo, sacar al país de la frustrante situación en que se encuentra.

Este diálogo, si bien es necesario y se requiere ampliarlo con urgencia, hasta ahora a nadie se le ha oído decir con profundidad de qué debe versar, ni mucho menos se le ha mostrado al país una agenda con los temas a discutir.

Desde luego las expectativas de este encuentro siguen siendo grandes, porque una gran mayoría de la población, incluyendo gente sensata de la oposición, ciertamente desea que el resultado final arroje al menos el cese de las manifestaciones violentas en la calle y que pudieran dar lugar a que se generen nuevas víctimas.

Nadie puede negar que en el país existen problemas de escasez, alto costo de la vida, inflación, impunidad, corrupción, inseguridad, injusticia…, pero al mismo tiempo habría que preguntarse cuál es el verdadero origen de estas taras que intentan socavar las bases de nuestra sociedad.

Si nos dedicamos a hurgar en este último punto, quién o quiénes son los responsables de estos problemas que agobian a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, difícilmente se podrá llegar al final a un acuerdo; por el contrario estimamos que pudieran surgir nuevas diferencias agravando aún más la crisis.

Hasta ahora el gobierno del presidente Nicolás Maduro ha llamado a mantener la paz, la cordura. Sin embargo los voceros de la oposición se han negado, en más de una oportunidad, acudir al encuentro convocado por el Ejecutivo nacional.

Entonces cabe preguntarse: ¿ Qué es lo que desea la oposición?. ¡Cuál es su agenda de discusión y hacia dónde quiere ir o llegar?

Todo indica y así lo han venido promoviendo los sectores más radicales de la derecha, que el reto de quienes adversan al gobierno lo que desean es que el Presidente se vaya, a como dé lugar, para que surjan nuevos actores en Miraflores.

Claro está, quienes piensan de tal manera pasarían por encima de la legitimidad y de los estamentos consagrados en nuestra Constitución y ninguna importancia le darían a las decisiones asumidas por las mayorías.

Así pues que las expectativas de un verdadero diálogo entre el gobierno legítimamente constituido con la oposición depende de lo que verdaderamente desea, hasta ahora, ese grupo reducido de la ultra derecha, que no es otra cosa que tener acceso inmediato al poder, a ese poder que perdieron hace 17 años con la llegada de la revolución que encabezó nuestro hoy extinto presidente Hugo Chávez Frías.

Entendemos que en el seno de estos grupos radicales prevalece el desespero y la frustración, lo que los ha llevado a crear un clima de tensión y conflicto que venimos soportando todos los venezolanos.

Lo peor es que a la oposición, y así lo han venido demostrando, poco les importa las consecuencias que se pudieran derivar de llegarse, por desgracia, a una confrontación, que de hecho es indeseada por las grandes mayorías del país.

Es evidente entonces que quienes lideran la oposición quieren en definitiva participar de la fiesta en la cual no fueron invitados, pero lo que es peor: a lo mero macho desean parte de la torta, por encima de cualquier razón o dialogo, por muy buenas intenciones que se tengan al convocarlo.



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Ítalo Urdaneta

Periodista, historiador y profesor universitario

 italourdaneta@gmail.com

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