¿Conciencia?

La conciencia de que la institucionalidad venezolana confronta, actualmente, un verdadero peligro, crea la necesidad impostergable de defender a toda costa la fórmula de la constitucionalidad.

La discusión que se mantiene, privada o públicamente, condena resueltamente el desconcierto producido por la acción vacilante del gobierno que conduce a esa suerte de anarquía colectiva.

¿Carecen los hombres y mujeres que tienen en sus manos el destino de Venezuela de la suficiente energía para cumplir la solemne responsabilidad contraída con el pueblo?

Los juicios que se emiten respecto a la situación económica y social concuerdan en destacar lo contradictorio de las actuaciones gubernamentales. Por eso, los atentados terroristas, hacen crecer esa psicosis febril y alarmante.

El malestar que se padece se origina en las deficiencias de la organización del trabajo que como factor preponderante del pueblo, produce, aumenta, dirige y pone a disposición los frutos rescatados de la Revolución Bolivariana. Ese esfuerzo que significa actividad creadora y que es un sacrificio, encierra para los venezolanos un dilema indiscutible: o se trabaja en firme para defender el socialismo superando la discusión inútil o se justifica, monstruosamente, la disciplina impuesta por la mandonería.

Para evita nuevas caídas y retrocesos en la conquista de la Revolución, se piensa que es necesario la colaboración de elementos que sin ser políticos, reúnen la suficiente capacidad ya demostrada en el manejo de sus negocios particulares.

La Nación ha de ser servida por especialistas y no por sectas (bachacos) cuya justificación reside en la parcialidad ideológica a que pertenecen sus integrantes. En ello radica, precisamente, la confianza que nace en pro del funcionario que sabe cumplir con su deber.
Para alcanzar esos objetivos no puede existir otro programa de gobierno sino el del trabajo con su viejo lema jamás gastado por la experiencia, y fácil es comprender la importancia de separar las funciones de esa actividad, entre los economistas, ingenieros, médicos, abogados, profesores, y los empleados y obreros.

Es decir, colocar en su puesto a cada quien, en el campo y la ciudad, en la burocracia y en el comercio y la industria con la máxima de reclamar el cumplimiento del deber al policía y al director, al obrero y trabajador.

El Estado cuando distribuye las rentas con equidad y cobra con justicia los impuestos, impone sus obligaciones a quienes asumen la grave responsabilidad de llamarse servidores públicos.

—Señor Presidente: Elimine la corrupción, metiendo “presos” a los “rojo-rojitos”, bachacos, malandros. Ponga a trabajar a los ministros, gobernadores, alcaldes, dirigentes políticos; aseguren el porvenir del país al abandonar la discusión inútil, y trabajen como buenos y eficientes servidores. ¿Qué está pasando con la GNB, con la fuga de millones de litros diarios de gasolina que se roban por los caminos verdes en el Zulia, para Colombiagranadina? ¿Qué pasó con el “fulano” militar que tenía 7 gandolas IVECO, con tanques de 40 mil litros?

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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