El panorama es feo y triste

Como un castillo de naipes se derrumba el gobierno venezolano. El caos comenzó desde aquel 8 de diciembre en el cual el Comandante nos dijo adiós con las mejores palabras que encontró para evitarnos dolor. 
Su desaparición física nos obligó a ir a unas elecciones y allí se disparó la primera alarma (o por lo menos debió dispararse): Se obtuvo una victoria demasiado ajustada la cual debió ser motivo de análisis y revisión. Sin embargo, se optó por el camino fácil: Se justificó el avance de la oposición con el argumento de que el pueblo estaba triste y confundido, a pesar de que la lógica decía que las condiciones eran como para que los chavistas salieran en masa a defender el legado de su amado líder.
 
Esa misma actitud de optar por el camino en apariencia menos escabroso, evitando cambios profundos y el reconocer los errores,  nos condujo a perder por paliza la Asamblea Nacional, lo cual no sería mal de morir, sino fuera un ejercicio democrático que refleja lo que siente el pueblo y un punto de partida para la activación de un referendo revocatorio, que podría dar paso a una Asamblea Nacional Constituyente, en la que se haga pedazos la Constitución Bolivariana y la toma de todos los poderes públicos por parte de la reacción.
 
Ya se dieron los primeros pasos en esa dirección y no vamos a seguir especulando sobre el tema, preferimos, después de esta introducción, alertar sobre el PLAN B de la oposición (ellos sí tienen un plan).
Ese plan comenzó con la creación de un mercado negro del dólar, seguido de un contrabando masivo estimulado por la diferencia cambiaria, un bachaqueo criminal y una escasez hambreadora. Con ello generaron el dolor y el malestar suficiente como para dar paso a las dos siguientes fases:
 
1. Intentarán generar un saqueo masivo y simultáneo en todo el país. La idea es que ocurran muchas muertes. Cuando el gobierno saque la fuerza pública, ellos usarán nuevamente francotiradores contra el pueblo (incluyendo su propia gente). De genocidio acusarán al gobierno y con ello cobrarán fuerza la posición  de la prensa norteamericana y las  palabras de Kerry invocando la carta democrática contra nuestro país. Según piensan en la oposición,  hay pocas opciones para el gobierno con este plan, si confronta los saqueadores será acusado de una matanza, sino lo hace será derrocado.
 
2. Si el gobierno logrará  sobrevivir a esa fase, la segunda no sería menos violenta y dolorosa. La oposición avanzará en dirección a un referendo revocatorio y si no lograra recoger las firmas (por aquello de la lista Tascón) presentará firmas planas. La idea es que el CNE las rechace para desatar nuevamente la violencia y obligar al Presidente a renunciar. Tampoco, según la reacción, hay muchas opciones para el gobierno, pues si no hay referendo la violencia generará un caos que lo derrocará y si hay referendo lo ganan de rabo alzao. 
 
Nosotros creemos que aún hay tiempo. El gobierno debería concentrar toda su fuerza en sacar los bachaqueros de circulación, en acabar con la especulación a través de multas millonarias y cierres hasta por seis meses, en perseguir a muerte a los revendedores de productos regulados y en evaluar la posibilidad de usar una moneda que no sea tan débil y manipulable como el bolívar ( bastó una página web para hacerlo pedazos).
 
Esas medidas levantarían la moral de los chavistas y le arrancaría a la oposición sus principales argumentos, pero honestamente no creemos que en el gobierno haya voluntad ni  bolas para dar esos pasos. Está ganado tiempo con el discurso político mientras gestionan asilos y protección en otros países.

 



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Alexis Arellano


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