Esperando con desespero el Golpe de Timón (II)

Para iniciar esta segunda parte quiero afirmar, enfáticamente, que desde 1999 hasta el 2012, el balance entre logros y aciertos fue, desde lejos, sobradamente positivo. Los indicadores de variables como alimentación, nutrición, empleo, educación, salud, defensa territorial, derechos humanos, son para enorgullecernos; ahora llevamos veinte meses llevando carajazos. No es menos cierto, sin embargo, que el camino transitado ha sido escabroso, lleno de espinas y de zarzas: paros empresariales, Golpes de Estado, sabotaje petrolero, guarimbas terroristas y asesinas, guerras económicas, mediáticas y psicológicas nacionales e internacionales, desestabilizaciones políticas, económicas y financieras, declaración de país peligroso por EE.UU, y todo tipo de ataques que se pueda imaginar contra un país dispuesto a ser libre, soberano e independiente. Todo lo que se ensayó antes contra Allende, Gadaffi, Al-Assad, Correa, Evo, se ha desarrollado contra Venezuela, pero no hay duda que Chávez sigue y seguirá siendo el gran conductor e inspirador del pueblo venezolano, y que ahora, transitoriamente, la estamos pasando difícil.

Corriendo la arruga.

¿Hasta cuándo seguiremos corriendo la arruga de las grandes decisiones que en materia económica y financiera necesita el país? Si en este momento se hace una encuesta sobre la situación económica del país, el 99% responderá que está mal, muy mal y peor. El 1% restante -constituido por el actual Gabinete Económico- dirá que estamos mal pero que vamos bien, como dijo una vez aquél guerrillero de los ’60 que luego fue Ministro de Planificación de Caldera II. ¿Cómo se pueden tomar medidas acertadas para combatir la Guerra Económica que confronta el país con un Gabinete Económico integrado por personas que poco o nada saben de Economía? El Presidente del BCV es matemático con curso de economía, el Ministro de Finanzas es Licenciado en Artes Militares, el Ministro de Planificación es Geógrafo, la Ministra de Comercio es abogada, el Ministro de Alimentación es Licenciado en Artes Militares, el Ministro de industrias es Licenciado en Artes Militares y en Contaduría  Pública, mientras el Vicepresidente Ejecutivo es Licenciado en Estudios Internacionales y el Presidente Maduro manifiesta que nada sabe de Economía.

El Golpe de Timón.

El 20 de octubre de 2012, durante el primer Consejo de Ministros del nuevo ciclo de la Revolución Bolivariana, el Presidente Hugo Chávez pronunció un discurso que fue llamado “golpe de timón”, el cual representa la necesidad de un viraje y correctivo importante, sugerido por el propio líder bolivariano para profundizar las grandes transformaciones que plantea el Programa de la Patria. Es posible que el Presidente Maduro haya querido impregnar su propia personalidad, su propio estilo de gobierno y por ello ha dejado de lado la intención de aquél discurso, al menos eso apreciamos en la actual conducción de la política económica gubernamental.

Lo grave de la situación es que no nos referimos exclusivamente al año 2015, la misma se ha agudizado progresivamente desde 2013, complicada con las guarimbas de 2014, por el bachaqueo expresado en acaparamiento, desabastecimiento, contrabando y especulación de 2014 y estos últimos 8 meses, ante lo cual el gabinete económico ha estado en actitud de zombis, es decir, como cadáveres humanos reanimados sin sentido. Es una involución de la economía que está pasando de lo coyuntural a lo estructural, mientras la suba de los precios está en la antesala de la hiperinflación; al menos, ya hemos caído en una estanflación. 
Con el discurso reiterativo de “somos hijos de Chávez y del 4 de febrero de 1992” no se arregla esto, mucho menos con una hegemonía que cada día se hace más patente, con círculos familiares en todas las instancias del poder público. Quienes somos decididamente chavistas y revolucionarios no podemos callar ante el peligro cierto de perder los espacios conquistados por el pueblo venezolano.
¿Qué hacer? 
En artículo anterior publicado en estas páginas: http://www.aporrea.org/actualidad/a211936.html, propusimos un conjunto de medidas de carácter fiscal con el propósito de mejorar la situación presupuestaria; creemos que eso no es suficiente; los actuales ministros deben poner sus cargos a la orden para dejar al presidente en la libertad de renovar el gabinete, las actuales circunstancias reclaman eso como lo más sensato. Se requiere un cambio de nombres, los del Gabinete Económico ya tienen en sus cargos demasiado tiempo, han pasado de ser funcionarios y tecnócratas, a burócratas. Y eso constituye un grave golpe a la búsqueda de una transición hacia el socialismo. Ahora somos más capitalistas que antes.
Pienso, y así lo creo, lo digo y escribo, que el error fundamental del Presidente Maduro estriba en no haberse rodeado de un acertado equipo de ministros, en eso ha errado, ha sido lo más fatal de su gestión. Es un Presidente que, evidentemente, trata de salir del atolladero en que está, pero no tiene equipo, es “un pobre poderoso solitario”. Necesita, el Presidente Maduro, ministros que le hablen claro, con sinceridad, con personalidad, no pingüinos  que le aplaudan toda decisión por errónea que ésta fuese; que sean capaces de decirle: “no, señor Presidente, no es así, con todo respeto, es de esta otra manera”.
Tenemos por qué ser optimistas.
Tenemos que asumir que hay responsabilidades, posibilidades y opciones en todos los ámbitos. La sociedad tiene que recuperar el espacio universitario como un lugar idóneo para la reflexión colectiva sobre la contraposición de posibilidades de país, pero eso en Venezuela, en lo fundamental, está perdido, hay un empobrecimiento radical de la producción académica, que es extraordinariamente lamentable, porque la producción intelectual mono ideológica, no va para ninguna parte (Edgardo Lander: http://www.aporrea.org/imprime/n275526.html ).

Pese a todo, somos optimistas, tenemos que ser optimistas. Se tomarán medidas sanas que permitirán la recuperación de la economía, La economía Venezolana caerá este año 5% o 6%, pero en 2016 crecerá porque los precios del petróleo subirán sustancialmente; la economía estadounidense no soporta los costos de la explotación de los esquistos porque las empresas están perdiendo mucho dinero, la FED tiene que subir las tasas de interés que están en cero y ello las llevará a la ruina absoluta. Aun así, es necesario tomar las medidas que proponemos así como muchas otras que están siendo asomadas por venezolanos conscientes de la situación y que el gobierno debe estudiar con sensatez, sin soberbia, sin cálculos mezquinos. El bachaqueo será derrotado, la guerra económica será fulminada, aunque persistirá.

El optimismo pasa por reconocer que todos somos culpables, que el modelo rentista petrolero se agotó, que tenemos que volcarnos al campo y generar producción agropecuaria, agroindustrial, tomar conciencia de que la economía de puertos nos ahoga. 

Estamos destruyendo lo que ha sido una excelente experiencia. Es la sociedad popular organizada. La apuesta política más importante de transformación que se planteó el chavismo es lo que se denomina poder popular, comuna, consejos comunales, mesas técnicas de agua. El problema es que este proyecto de organización popular en Venezuela ha estado atravesado, desde sus inicios, por una profunda contradicción.

Por una parte, la noción de autogobierno, la noción de políticas sociales orientadas a fomentar el tejido social orgánico de los sectores populares —el mejor ejemplo es el inicio de Barrio Adentro, si la comunidad no hace el censo, si no sabe quiénes son las mujeres embarazadas, si no hace el enlace con las instituciones para conseguir los medicamentos, ¿qué puede hacer un médico cubano?, pues no funciona, no pasa nada.

Esta mañana me llamaron de una comunidad para que los orientara en una situación. De “arriba” ordenaron el cierre de un centro de salud popular por un problema de inseguridad. Les dije que hicieran una asamblea de la comunidad y tomaran la decisión de reabrirlo, que asumieran el Poder Popular, que eso está por encima de cualquier poder constituido.

La Política Fiscal.

Y es que el esperado Golpe de Timón tiene que involucrar una nueva Política Fiscal que toque, en primer lugar, al sistema financiero y bancario, principal beneficiario, junto con la gran empresa privada, de la errónea Política Económica del Estado Venezolano, sectores estos que, durante todos los años del Gobierno Bolivariano, han obtenido las mayores ganancias entre todos los sectores de la economía nacional, valiéndose de todo tipo de argucias financieras dentro y fuera de la Ley. Tenemos una Política Fiscal regresiva: el IVA es regresivo; mientras menor es el ingreso de los trabajadores, más gravoso es para ellos ese impuesto y menos cargoso para quienes más ganan.

A continuación, un resumen de las medidas fiscales propuestas:

1.- Establecer de nuevo el impuesto al débito bancario. 2.- Incrementar temporal y coyunturalmente el Impuesto al Valor Agregado IVA en dos (2) puntos, del 12% al 14%. 3.- Reincorporar el cobro de los peajes en los puentes y autopistas, 4.- Sincerar los mecanismos y metas de recaudación impositiva del Seniat; 5.- Los bancos tienen que ser objeto de un tratamiento impositivo y fiscalizador especial, riguroso. Constituyen en cualquier país la principal vía de lavado de dinero ilegal, y Venezuela no es la excepción. Sus fabulosos beneficios tienen que ser objeto de un impuesto especial a las grandes ganancias, sin excepción de ninguna naturaleza. 6.- Hay que meterle la lupa a los desgravámenes y exenciones del impuesto sobre la renta; por esa vía pueden mejorar sensiblemente los ingresos impositivos. 7.- Los municipios tienen que sincerar sus recaudaciones mediante, entre otras medidas, actualizar sus catastros urbanos. No es posible que el 95% de los municipios del país vivan absolutamente de los situados municipales,  es decir, del Presupuesto Nacional. 8.- Otras leyes tributarias (Ley a los Activos Empresariales, Ley Orgánica de Aduanas, Ley del Impuesto Selectivo del Consumo, Ley de Régimen simplificado de Tributación para pequeños contribuyentes (Monotributo), Ley Especial para las Grandes Ganancias que en 1992 se rebajó del 55% al 34%, y la Ley de Sucesiones, 9.- Venezuela puede, por vía de excepción, estudiar una Ley de Incentivos a la Inversión Extranjera Directa. Adoptando tal disposición, pueden atraerse al país capitales que estimulen la producción de bienes y servicios esenciales para la nación y con ello, propiciar el empleo para trabajadores especializados, técnicos y profesionales. Por supuesto que se requieren cláusulas que garanticen la solvencia de Estado Soberano y reglas claras, transparentes, sin concesiones ominosas.

 



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César Eulogio Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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