A propósito de ser ciego

Carta de un padre empobrecido a Nicolás

Estimado Nicolás: Disculpa que inicie mi carta tuteándote, cuando debería quizás haber comenzado llamándote: “Ciudadano Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros”, pero en un día como hoy, en el cual en Venezuela, celebramos el “Día del Padre”, considero justo e igualitario que nos despojemos de investiduras y títulos, La tuya como Primer Mandatario Nacional y la mía como Doctor en Educación.

Nicolás,  recuerdo una modesta conversación que sostuvimos personalmente, cuando eras parlamentario,  por allá en 2003 en un comando de campaña del entonces Movimiento Quinta República (MVR), en El Valle, en Caracas,  en otros tiempos de crisis, cuando me decías,  palabras más, palabras menos, que mi ejercicio de escribir en Asamblea Popular Revolucionaria (Aporrea), como el de muchos otros venezolanos, era parte de la lucha que teníamos que dar, porque esa era la lucha de las ideas para garantizar la continuidad de la revolución bolivariana, en tiempos en que la República se veía  muy asediada por una oposición apátrida quien venía de darnos un golpe de Estado (2002) y una tecnocracia petrolera quien irresponsablemente había paralizado el corazón de nuestra economía sin importarle el pueblo en ninguna de sus manifestaciones.

Nicolás, ese día con tus palabras (aunque confieso me sorprendió tu afición por fumar “habanos”) pude ver en ti,  la imagen de un tipo buena gente, en cierta forma bonachón, y preocupado por el país. Incluso una de tus preguntas sobre el cómo estaba Nueva Esparta fue: ¿Cuál obra importante están haciendo en Margarita? Y de cuya respuesta inmediata te dije: Una planta de tratamiento de aguas residuales. Volviste a preguntar: ¿De qué magnitud la obra en términos de inversión?  Volví a responder: Unos tres millones de dólares. Tu respuesta fue elocuente: Tenemos un gobierno extraordinario que está construyendo y llenando de obras a Venezuela en todos sus espacios geográficos.

Nicolás, hoy, con mi escritura, precisamente desde Aporrea,  (no se sí te has dado cuenta), debo advertirte  que  el país que  heredaste de Chávez no es el mismo. De hecho, has ordenado una campaña mediática según se desprende de un informe de la FAO (Food and Agriculture Organization, siglas en inglés, o traducido,  Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), en el cual se evidencia, (de eso ni el más acérrimo opositor puede dudarlo) la reducción de la pobreza en Venezuela entre los años 1998 y 2012, logros que tampoco pueden ser dudados, fueron gracias a la dirección del líder fallecido de la revolución bolivariana, Hugo Chávez.

Nicolás, por eso ignoro si esa campaña sobre el informe de la FAO en vez de beneficiar tu aceptación ante el pueblo y el país,  no termina por hundirte,  porque el mismo no señala lo que ha ocurrido en los dos años que llevas al frente del gobierno,  entre 2013 y 2015, es decir, es curioso que la FAO en este tiempo no haya señalado ningún indicador sobre la reducción de la pobreza, o mejor dicho, del hambre en Venezuela.  ¿Será acaso que no hay informes oficiales o de la propia FAO sobre el particular? ¿Y si existiesen? ¿Por qué no han sido entregados a la FAO para que los divulgue ante la opinión pública internacional, si supuestamente seguimos disminuyendo la miseria?  ¿O será que durante tu gestión,  ahora la pobreza y el hambre van en aumento, y por ello no conviene mostrar ningún informe?

Nicolás, quisiera saber  sí quienes trabajan contigo, como ministros, viceministros, presidentes de empresas estatales, gobernadores, alcaldes o sus esposas van a comprar alimentos. Lo digo porque yo nunca los veo.  Pero, si no te lo han dicho, resulta un suplicio comprar la comida en Venezuela. Nicolás, los precios de los alimentos aumentan todos los días, (ni hablar de productos de higiene personal, ropa, electrodomésticos o repuestos para vehículos, sobre todo cauchos y baterías), sin  obviar que hay una escasez terrible de productos de primera necesidad, lo cual ha desatado el origen de una economía paralela, mejor conocida como el “bachaqueo”, quienes realizan actividades ilícitas de comercio al multiplicar hasta más de 10 veces el precio de los productos regulados, quienes con la ayuda de mafias de funcionarios civiles, militares y empresariales, han puesto en jaque el consumo de los venezolanos.

Nicolás, pero no todo termina allí. Vemos una depauperación de la actividad pública. Por allí alguien quien se autodenomina “superministro de la eficiencia”, (supongo porque su padrino político lo ha ayudado para que sea rotado en diferentes cargos) dejó sepultados a las notarías y registros públicos, al punto que hasta los usuarios deben llevar el papel bond para las impresiones de los documentos legales.  Nicolás puedo sugerirte que vayas sin avisar a tus “colaboradores”, y duermas  en cualquier ciudad o pueblo del interior del país, para que puedas  sentir en carne propia los cortes de electricidad  o estar hasta semanas sin agua.

Nicolás, en cuanto a las escuelas y liceos, la situación es dramática.  Quienes ejercen cargos  directivos además de tratar de encontrar también el papel y hasta tinta para impresoras, carecen de marcadores, borradores y no hablemos de los productos de limpieza de las escuelas. El otrora Programa de Alimentación Escolar (PAE), ahora llamado Sistema de Alimentación Escolar (SAE) no funciona con regularidad. El deterioro de la planta física a nivel nacional está en un orden superior al 60%. Me explico; por cada plantel que reparan hay seis deteriorados.  Lo que es más grave Nicolás, la deserción escolar en los liceos desde tu llegada al poder, según cifras que manejan las autoridades (las cuales ignoramos por qué no se divulgan)  han pasado de un 16% hasta casi un 30%. En otras palabras, tres (3) de cada diez (10) adolescentes están convirtiéndose en caldo de cultivo para la pobreza y la delincuencia. Nicolás, y si quieres un escenario más apocalíptico, pregunta al Ministerio de Salud, en cuánto ha aumentado el embarazo en adolescentes en el país. Te recomiendo date una vueltica sin el ministro de Educación  por cualquier plantel, y puedas comprobar lo que te estoy diciendo,  por boca de los estudiantes, trabajadores, docentes y representantes.

En cuanto a la salud, amigo Nicolás, puedo afirmarte, que Barrio Adentro ha sido desmantelado. Los consultorios de atención primaria fueron cerrados. Los llamados Centros de Diagnóstico Integral (CDI) que orgullosamente se mostraban como un nuevo ejercicio de praxis médica y atención al paciente quedaron sólo en fachada. No tienen materiales y ni siquiera médicos de guardia. ¿Para qué mencionar los siempre colapsados hospitales?

Nicolás, no voy a extenderme con el tema de la delincuencia y la corrupción. Sobre la delincuencia, vaya tu palabra por delante cuando dijiste que acabarías con las mafias criminales, aunque la verdad, con una última supuesta investigación periodística que anda rodando por allí, a raíz de una balacera en la llamada cota 905, ubicada en tus espacios de poder, me quedan muchas interrogantes, sobre el cómo lograrás destruir a tantos malandros y asesinos. En cuanto a los corruptos, sabemos que es un mal endémico. Eso no es una cura tampoco fácil. Pero, si yo fuera tú, removería de inmediato (escucha bien Nicolás,  remover, no cambiar) a todos mis “colaboradores”. Nombraría una comisión con todos los sectores de la vida nacional, eso que está promoviendo Marea Socialista (MS) para realizar una gran auditoría pública, y por medio de una ley exigiría a todos los países la repatriación de los capitales que han sido robados al país.

Nicolás, aunque pudiera seguir mencionando problemas y más problemas,  como el contrabando o los precios de la gasolina, peor, el aumento imparable del valor de dólar paralelo como parte de una trilogía del mal económico que padecemos los venezolanos, y sobre lo cual,  habría que decir con responsabilidad,  que si también en mis manos estuviera,  habría solicitado la destitución del actual presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), sustituiría por completo todo el Alto Mando Militar, y al Partido Socialista Unido de Venezuela, (PSUV) solicitaría, (aunque por supuesto sería una utopía) una encuesta que midiera el nivel de aceptación del actual presidente de la Asamblea Nacional para que evaluara el nivel de rechazo que éste genera sobre las bases revolucionarias y que de alguna forma te salpica de manera directa.

Nicolás, por último debo decirte, que aunque hayas “aumentado” en un 50% mi salario como docente, es decir, algo así como un 20% sobre el salario mínimo, ya ni siquiera puedo comprar los alimentos para mi familia. El dinero no me alcanza ni para ello. Mi modesto vehículo por razones forzadas tendré que pararlo, no sólo porque no tiene cauchos u otros repuestos en buen estado, sino porque sí los encuentro, los precios son dolarizados. Hasta el crédito hipotecario que tengo, ya se me hace cuesta arriba poder cancelar al día las cuotas respectivas razón por la cual, lo que logré gracias a las políticas socialistas de Hugo Chávez en 14 años, contigo en sólo dos años estoy a punto de perderlo todo, incluyendo el poder alimentar a mi propia familia.  

Nicolás, tal vez sea temerario decirlo, pero mi nivel de empobrecimiento,  estoy seguro que le pasa a la inmensa mayoría de los venezolanos.  Es más, si te soy franco Nicolás, creo que has fracasado, y tu fracaso hace fracasar a la revolución bolivariana. ¿Qué hacer? Tú tienes la palabra. Te escribe, un padre empobrecido.

 

 A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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