De todos los derechos, el primero es el de existir

Venezuela en los gobiernos de la IV República; ha padecido de falta de continuidad en su proceso democrático. Para obtener la paz social y política en el disfrute de la libertad tuvo los antecedentes de sus guerreros. Los clamores subsistentes de los campos de Batalla y el tanto trajinar en pos de la libertad e independencia de otros pueblos dejaron el gusto por el golpe de suerte, por la acción de la violencia y el asalto al poder. Ha experimentado un acoso ininterrumpido por entorpecer el desarrollo de esos sentimientos, pues las ambiciones han hecho la sustitución, por atropellos y desgobiernos que retardaron su evolución y mejoramiento en el campo de lo social y lo político.

La unidad como idea admirable y principio de la concordia y razón de la coalición de partidos, es amenazada, precisamente, cuando se le detiene el pulso a la Nación, porque ha dejado de actuar la oposición, y por ello a la vuelta de la esquina la emboscada está expectante y sonríe socarronamente, cuando siente que por falta de la lección permanente de aquella, crece el malestar y la inquietud se exterioriza peligrosamente.

El estudiante se fue a los montes con un fusil para convertirse en guerrillero y bautizar con su sangre el sacrificio que se reproduce a través del tiempo. El muchacho dejó caer el libro de texto por la cartilla del manifiesto; se desprendió trémulo y adolorido de los brazos familiares y conoció de las confabulaciones que tenían por mira el restablecimiento de los derechos conculcados; abandonó la ciudad, se escondió en la montaña y en la costa donde en una, oía el silbar del viento de las profundidades insondables y en la otra, le atenaceaba el sol calcinante la piel, y de yodo y sal se le humedecía la impaciencia; se extravió en las inmensas regiones desérticas; conoció de las veleidades y traiciones de los caudillos, pero persiguió siempre un ideal que le tremolaba en el pecho como el aletazo de una bandera victoriosa, y luchó siempre y valientemente, contra la barbarie.

El estudiante volvió con los aires de la libertad a las aulas, y oyó la lección en la cátedra. La letra teórica. La letra teórica le habló de nuevo de las desigualdades y de la falta de justicia social y quedó perplejo y ensimismado al saber de la existencia de tantas doctrinas inútiles contra la ambición personalista, y el pesimismo le abrió la interrogación perentoria, y allí se encontró con la insinceridad de millares y millares de hombres entre los cuales se le hizo más duro hallar al padre, al hermano, al amigo entrañable, en la obtención del más rapaz de los ventajismos y en el conciliábulo para dirigir desde la sombra a los que fungían de gobernantes.

Mientras la hora universitaria interroga dramáticamente su lucha interna con los reflejos del porvenir, viene el recuerdo de las legiones en las que descansa lo más noble de Venezuela, pues son las generaciones formadas por los hijos de todas las clases llamadas a prolongar sin mezquindades, la expresión más característica de la libertad, en la clásica y moderna concepción de la dignidad humana.

El acuerdo o desacuerdo como norma y conducta, no será expuesta más al desprestigio con las voces discordantes de las conveniencias demagógicas; por lo tanto se ha de dirimir en las discusiones y resolverse con el sentido mayoritario de las expresiones del pueblo, ya que ésa es precisamente la fórmula de la constitucionalidad y el sentido de la democracia que hizo posible el triunfo rotundo con su palabra y su verdad, en los momentos en que impidió la confusión colectiva ante el quebrantamiento bastardo que trató de insurgir contra la Constitución Bolivariana.

El Comandante Chávez: “Subrayó la necesidad de sacar al pueblo de un estado de incertidumbre y de miseria que le corrompe; podéis dar en un momento una patria al pueblo: deteniendo los estragos de la inflación el acaparamiento y el saqueo hacia el país vecino, garantizándole su subsistencia, uniendo estrechamente su felicidad y su libertad”. “De todos los derechos, el primero es el de existir. Por lo tanto, la primera ley social es aquella que garantiza a todos los miembros de la comunidad los medios para existir; todas las demás están subordinadas a esta”.



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Manuel Taibo


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