La coherencia política

Para el revolucionario, la coherencia política es absolutamente indispensable y es el producto directo de la coherencia social, es decir, de la correspondencia de la acción política con los intereses del proletariado.

Cuando no hay correlación entre la retórica política y los hechos la contradicen, se incurre en demagogia, la peor enemiga de la revolución, porque la desacredita y le brinda al enemigo imperialista la mejor oportunidad de recuperar el poder perdido. Cuando se tiene claridad acerca del enemigo principal, la tarea prioritaria es la unidad y consolidación de las fuerzas revolucionarias. Gramsci definía el marxismo como “filosofía de la praxis”.

Iniciado el proceso revolucionario, la lucha de clases no admite engaños y para que la transformación sea autentica, exige comprobación práctica. Acción Democrática fue fundada como partido antimperialista y pertenece a la llamada Internacional Socialista, sin embargo, desde el gobierno se caracterizó por su total sumisión al imperialismo y la burguesía asociada. El Buro Sindical fue utilizado como factor fundamental de esa política antipatriótica, porque desviar la lucha de la clase obrera contra el capitalismo es propio de la socialdemocracia en todo el mundo, así como el uso de un discurso demagógico.

Para acertar en el análisis de la situación política y trazar la ruta que conduzca al desarrollo independiente y el socialismo, es obligatorio abordar la dinámica de las clases sociales. El régimen que se quiere sustituir es el dominio de la burguesía y la acción política del proletariado reclama su unidad y la elevación del nivel de conciencia. Se trata de una lucha que se prolonga a lo largo del tiempo y que en la medida en que se inserta en la sociedad podrá lograr implementación en lapsos relativamente breves.

Un aspecto de gran significación es que el proletariado en el poder puede implementar la política económica que más conviene científicamente en cada etapa, sin que corra peligro el objetivo estratégico final, el socialismo, porque lo impide la estructura de clase. La coherencia política permite combatir con éxito la mentalidad que las clases privilegiadas han sembrado a lo largo de milenios y esa acción constituye la esencia de la lucha revolucionaria.

En fecha reciente, pese al ataque frontal del imperialismo, la burguesía asociada y la campaña de falsedades contra sus años de gobierno, Evo Morales ha sido reelecto con más del 61% de los votos. Él ha destacado el papel de la Central Obrera Bolivariana (C.O.B), organización que agrutina unitariamente a obreros y campesinos indígenas. Las diferencias se dirimen en el seno de la organización.

Por el contrario, la experiencia de la extinta URSS enseña que sin la acción política de la clase obrera, a la larga la burguesía recobra su poder. Esta derrota reviste la importancia de que se trató de la primera revolución proletaria que permaneció en el poder y cuyo error fundamental, la sustitución de la clase obrera por una burocracia, no debemos repetir.


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Roberto Hernández Wohnsiedler

Abogado y Sociólogo. Fue diputado, vicepresidente de la Asamblea Nacional, Ministro del Poder Popular del Trabajo y Seguridad Social y militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Es autor del libro La Clase Obrera y la Revolución Bolivariana.

 robertohernandezw@gmail.com

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