Alquimia Política

Herramientas de diagnóstico participativo

Investigar es descubrir; en un sentido estricto del término, realizar actividades intelectuales y experimentales de modo sistemático, a efecto de aumentar los conocimientos sobre una determinada materia. Para Imre Lakatos (1922-1974), el desarrollo de esa sistematicidad en la ciencia, se da en la racionalidad del progreso científico, el cual exige la permanencia de un núcleo teórico (hard core, las leyes y los supuestos fundamentales de la ciencia) que ha de considerarse estable e inmune a la refutación, al cual acompaña un «cinturón protector» (protective belt) de hipótesis auxiliares, que sí pueden refutarse y cambiarse por otras más adecuadas, y un conjunto de reglas metodológicas (heurística), con las que se construye la estrategia de proteger el núcleo y reordenar o sustituir el conjunto de hipótesis auxiliares que se aceptan o desechan en función de los problemas y de las anomalías que se resuelven, o no. En una palabra, investigar es plantearse una incógnita y sus posibles escenarios de desenlace, valiéndonos de medios racionales para ir aceptándolos o rechazándolos, hasta llegar a uno cuyas condiciones nos oriente a soluciones o a nuevas incógnitas.

Investigar en lo social tiene características muy especiales y significativas. Puesto que lo social involucra al hombre, sus relaciones y su influencia en el universo, buscar respuestas de asuntos que atañen a ese hombre implica un arduo de exploración, descripción, interpretación y comprensión.

Realizar una investigación social parte de una evidente acción de observación dentro del seno de la comunidad o sistema social escogido para el estudio. Esta observación puede ser reflejada en registros en los cuales nuestro interés es la secuencia de casos que coincidan con un determinado número o cantidad; o nuestro interés podría radicar en medir la estructura como totalidad conectiva; en éste caso estamos ante los elementos de una investigación cualitativa en el ámbito social.

Pero sería importante entender antes qué es eso de investigación social. La sociología, como disciplina científica, debe sus inicios a los pensadores de la ilustración del siglo XVII; Thomas Hobbes y Jhon Locke, aparecen como forjadores del estudio de la Sociedad desde una postura sistemática y metódica. Pero sería en la tercera década del siglo XIX, cuando un investigador acucioso le diera la connotación al término sociología que hoy conocemos. Fue Auguste Comte quien se valdría del término sociología para describir una nueva ciencia que permitiera descubrir leyes para la sociedad, en el mismo tenor de confianza que las aparecidas en la naturaleza, aplicando los mismos métodos de investigación de las ciencias físicas. Tal como nos expresa Jay Rumney y J. Maier en su libro Sociology, The Ciencia of Society, a comienzos de los setenta del siglo XX, la Sociología no es un tema fácil de estudio, menos aún la utilización de los métodos positivistas ayudan a despejar los grandes obstáculos que se imponen ante la imposibilidad de retrotraer de la realidad de estudio al investigador; las pasiones, los deseos, concientes e inconcientes están en el investigador y eso hace que el estudio o indagación que se acomete tenga elementos contaminantes evidentes que rompen la racionalidad y cuadratura que intenta imponer el método científico con sus técnicas de recolección de información y análisis. Por ello, ya a comienzos de mismo siglo XX, el pensamiento transformador y crítico de personalidades como Max Weber, imponían en los estudios sociológicos otros ritos. Para Weber la sociología estudia la sociedad desde las interacciones significativas de los individuos; estas interacciones son las relaciones sociales y el objetivo último de su estudio es comprenderlas. Es decir, que más allá de comprobar o verificar datos cuantitativos, que son importantes, el objeto de estudio de la sociología es la comprensión de la conducta social.

Las relaciones humanas son altamente complejas; desde un punto de vista social, pasando por político, económico y cultural, el hombre es apreciado desde diversas ópticas. Desde el plano sociológico lo que prevalece, a juicio de Weber, es abordar los actos humanos que guarden relación con la conducta recíproca de los demás. A esta posición de Weber se le conoció como sociología comprensiva y trajo consigo mucha discusión y crítica en la época. Para fundamentar su posición, Weber crea teoría la teoría del «tipo ideal», que son idealizaciones de un fenómeno de la realidad social que, a modo de constructo mental, ocupa, con fines metodológicos, el lugar de éste, para tener un modelo con el que compararlo.

Es en esta revisión metodológica de la sociología como ciencia de la sociedad que va a surgir la investigación social asumiendo el de rol de instrumento de recolección de información y estudio en la profundización del objeto de estudio de la sociología. La investigación social aparece como una necesidad metodológica para la sociología, definiéndose como una forma sistemática y técnica de pensar los actos o fenómenos sociales, a través de instrumentos y procedimientos especiales que resuelvan las incógnitas, o generen otras, pero siempre buscando establecer nuevos referentes de conocimiento.

En acepción de Agustín Blanco Muñoz (1981), la investigación social en términos teóricos tiene como finalidad evidenciar la acción del hombre en el porvenir, el presente y el pasado. A su vez ello implica poner al descubierto la forma de vida del hombre, la sociedad y la manera como se ha conformado y conforma el proceso histórico que construye el hombre en un espacio específico, un tiempo determinado y una sociedad en particular. Se trata…de reconstruir en el plano de lo teórico lo que ha sido la práctica misma, la propia acción del hombre, con el fin de que la teoría se encauce de nuevo hacia esa práctica y esa acción…La investigación deja de ser un intérprete pasivo, al igual que el hombre, de su propio pasado y presente, para convertirse en una forma de conciencia de la realidad que al revelarse como conocimiento real es capaz de convertir el porvenir en una acción dirigida voluntariamente por los hombres. Como proceso la investigación social es un sistema técnico que encara los actos o fenómenos sociales; como método científico, se fundamenta en lo reflexivo, sistemático, controlado y crítico, para describir los actos o fenómenos sociales; y enmarcada en las condiciones del paradigma cualitativo, que es lo que nos ocupa, la investigación social estudia los fenómenos sociales y humanos a partir de los significados de sus propios actores, con el propósito de lograr su comprensión, interpretación y/o transformación.

Como se expresó anteriormente, la investigación social tiene referencia inmediata en el positivismo, pero a partir de los avances reflexivos de Weber y el acoplamiento de las ciencias sociales a un punto de vista cualitativo, le ha dado otro horizonte desde donde increpar los actos o fenómenos sociales. El paradigma cualitativo como tal aparece en el siglo XX bajo la influencia de la antropología social que validaba la capacidad auto-reflexiva de los agentes humanos para ser monitores de su propia práctica, revalorizando el lenguaje y las técnicas de interpretación textual, en el marco de una dimensión subjetiva del fenómeno social que mostrara otra cara de la experiencia y se valiera de nuevas técnicas de indagación que rompieran con la tradición positivista.

En este sentido la tradición positivista se enfocó en lo racional como postura epistemológica institucionalista. Tiene que prevalecer la neutralidad y el criterio de objetividad en el tratamiento de los objetos o sujetos de estudio; a lo cual la posición cualitativa responde que si bien es cierto que el criterio de objetividad da confianza en la investigación, no menos cierto es que el sentido y significado de la experiencia a través de los hombres en un tiempo histórico determinado, no es un asunto que pueda medir una escala o reflejar una cantidad numérica, tiene que prevalecer “qué es lo que sucede”, “qué es lo que está pasando”, por ello sólo el sujeto de investigación es el que puede referirse a esa experiencia interior y valiéndonos de un método de interpretación, el hermenéutico–dialéctico por ejemplo, sacar las conclusiones a que haya lugar.

Después de lo anterior es importante destacar que si el positivismo reduce su obtención de conocimiento en lo social al descubrimiento de las relaciones causales que existen y que configuran los actos o fenómenos estudiados, la visión cualitativa va más allá: se concentra en la interacción de los sujetos sometidos a investigación, no reduciendo el conocimiento a lo observable, sino a todo cuerpo de reacciones que esas interacciones producen, desde una reacción fisiológica hasta la concepción axiológica de cada sujeto.

Por estas consideraciones, y dado que la teoría cualitativa se alcanza mediante la interpretación comparativa de las informaciones recolectadas, queda claro que la investigación social es un instrumento que favorece la acción práctica, interpretativa y comprensiva de actos o fenómenos sociales en estudio, buscando la totalidad en relación al contexto en el que influyen los sujetos en investigación.

En otro aspecto, la investigación social parte de una estructura general para la organización de su proceso de estudio; nos referimos a una etapa explorativa-descriptiva, otra comparativa-reflexiva y una última interpretativa-comprensiva que vendría a ser la concluyente en cualquier proceso cualitativo de indagación en el ámbito social. Para alcanzar sus objetivos de estudio, la investigación social se vale de enfoques metodológicos tales como: la fenomenología, la etnografía, el naturalismo, el constructivismo, la holística, la hermenéutica, la investigación acción participativa, el interaccionismo simbólico, la inducción particularista, entre otros.

En una palabra, la investigación social, como herramienta de diagnóstico participativo, desde el punto de vista cualitativo, es el ordenamiento de información para ser descrita en el marco de pequeños grupos de estudio que inmersos en una concepción cíclica se vale de estrategias inductivas para precisar el estado natural de lo investigado, desde una visión holística e ideográfica.

 



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Ramón Eduardo Azocar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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