Alquimia Política

Estudio al Plan de la Patria (12)

El quinto objetivo nacional, del primer gran objetivo histórico, dice: “Desarrollar las capacidades científico-tecnológicas vinculadas a las necesidades del pueblo”. En razón de este objetivo, el Ministerio del Poder Popular para la Ciencia y la Tecnología, activó, desde el 2011, el Programa al estímulo a la Innovación y la Investigación (PEII), el cual está financiando estudios en todos los ámbitos de la sociedad para alcanzar un cierto grado de autonomía tecnológica y científica que haga posible mayor independencia y autogestión.

El objetivo nacional cuenta con cuatro (4) estrategias general y veintiuna (21) acciones especiales que amplíen el margen de incidencia de las capacidades científico-tecnológicas. Estas acciones estratégicas parten de proponer un estilo de carácter creativo y dinámico, desde el esquema organizativo de las redes socioproductivas en las comunidades organizadas. Esto implica el acceso a las telecomunicaciones y al fortalecimiento de una cultura satelital que haga posible darle el uso adecuado de la tecnología espacial, así como su masificación.

La cultura, como un concepto atiborrado de valores, de expresión cercana a la sensibilidad estética y del conocimiento estricto, debe extenderse a esa otra concepción de una cultura más participativa, comunicativa, de acción. Esa cultura que tiene que ver con los climas culturales, un medio ambiente externo que influye en la eficiencia, productividad, flexibilidad; una cultura transformada en una verdadera mentalidad de intercambio.

Es decir, una cultura que permee adecuadamente a los individuos con una cosmovisión de su identidad geográfica y humana; ello supone del medio cultural, una vía para redefinir un esquema de nación plural, donde las distintas fuerzas políticas de manera pertinaz convoquen a la sociedad para la enseñanza de una cultura política de principios, entendidos estos como aquellos comportamientos civilizatorios, de honestidad, respeto a los derechos humanos, legalidad, pluralidad, tolerancia y participación, en fin, democráticamente plenos; así y sólo así, el clima cultural nos hará evocar a una nueva cultura cívica: de todos.

La cultura nacionalista, caracterizada por el marco ideológico del bolivarianismo, atizó aglutinando alrededor de un proyecto político, a casi toda una sociedad que había estandarizado al individuo en una sociedad desigual e injusta. Con el surgimiento de estas tecnologías de información, denominada Tercera Revolución Industrial, impacta en la historia de las sociedades venezolana dotándola de mayor independencia y potencia social. En Primera Revolución Industrial, se introdujo en la segunda mitad del siglo XVIII, al carbón que dio origen a la máquina de vapor como fuerza motriz del proceso productivo de la nación, y la Segunda Revolución Industrial, se incorporó en el último cuarto del siglo XIX, al petróleo y la electricidad para introducir al motor eléctrico y de explosión al sistema económico; la Tercera Revolución Industrial añadió, entre las décadas de 1970 y 1990, la electrónica, la inteligencia artificial y la convergencia tecnológica para incorporar las máquinas electrónicas y todos sus derivados en los ámbitos nacionales, pero esta introducción, en los últimos seis años ha evolucionado de manera radical, con la colocación y uso de dos satélites de firma venezolana (el Simón Bolívar y el Francisco de Miranda). Así, surge una nueva fase de crecimiento caracterizada, por una lado, por el agotamiento del viejo modelo clásico de industrialización, y por el otro, por la emergencia de un nuevo modelo de cultura satelital, impulsado por la informática, la robótica, la biogenética, la microelectrónica, la fisión nuclear, las telecomunicaciones y la conquista espacial. Se aprecia el paso de una economía de energía a una de información que a su vez ha transformado radicalmente a la humanidad: la Sociedad de la Información socializada.

Lo tecnológico ha influido en la industrialización y socialización del modelo de producción bolivariano que, en lugar de exigir el consumo de grandes volúmenes de energéticos, finca su éxito en la generación, difusión y consumo de grandes inputs de información; la característica central es que su estructura descansa en el procesamiento de la información y no en la producción industrial. Es decir, en la era industrial, el nuevo hombre que aspira modelar la revolución bolivariana, aumentara enormemente su capacidad física, al complementarse con los avances de la ciencia y tecnología. Esto es, el hombre nuevo con el conocimiento necesario para construir y controlar a las tecnologías que acrecentaran en gran parte su capacidad productiva y sustituyeron a la vez a la energía física humana.

En una palabra, como expresa Javier Esteinou, en su ensayo “La Revolución del Ciberespacio y la Transformación de la Sociedad de Principios del Siglo XXI” (2003), esta “…nueva economía revoluciona aceleradamente el desarrollo de las fuerzas productivas hacia la fase de la cibernetización. Ello, provoca el desplazamiento del antiguo modelo industrial (que emplea al músculo humano y al motor mecánico, como fuerza motriz del sistema productivo) por un sistema de fabricación nuevo, donde la mano de obra se traslada al sector de los servicios y la automatización y la cibernética reemplazan al personal que maneja las máquinas”.

Otra propuesta que prescribe las acciones estratégicas, es la creación de Escuelas en la Fábrica; esta propuesta ya se viene materializando desde mediados del 2013, con el programa de formación de facilitadores insertados en las fábricas recuperadas por el Estado y las creadas en Revolución, a través de la “Misión Saber y Trabajo” y “La Escuela en la Fábrica”; permitiendo canalizar el proceso que se está desarrollando en Venezuela, buscando que el trabajador no solamente adquiera un compromiso en su jornada laboral, sino que vaya más allá y pueda ser partícipe de todo el entorno que se crea en función de la empresa como punto principal dentro de la comunidad.


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Ramón Eduardo Azocar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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