8-D: mensajes y balances

Compartimos plenamente con el Presidente Nicolás Maduro, la síntesis de “los tres mensajes del 8D”, ofrecida en su magnífico discurso con motivo de los 14 años de la Constitución Bolivariana.

El pueblo venezolano ratifica su decisión mayoritaria de apoyar la Revolución Bolivariana como curso positivo para el país, y llama a la oposición a rectificar su perverso rol desestabilizador.

Las fuerzas revolucionarias nos impusimos de manera clara y contundente con un 55% del total de votos, ganando en 21 estados y en 255 alcaldías que ya están sumadas a trabajar por el Plan de la Patria.

La estrategia del “plebiscito” golpista fue derrotada, y se consolidó el camino democrático participativo trazado por nuestro Comandante Eterno y respaldado por las mayorías honestas del país.

Esta victoria era necesaria para despejar la conseja (¿o conjura?) de la supuesta “ilegitimidad” de Nicolás: el chavismo se afianza como partido fundamental e histórico de la Venezuela presente y futura. Las instituciones en general salen fortalecidas, especialmente el Poder Electoral como árbitro idóneo, y la Presidencia de la República, que en manos del trabajador Nicolás Maduro Moros, es garantía de democracia, pluralidad, estabilidad y transparencia.

Pero como no es sano engolosinarse, el Presidente señala correctamente que el tercer mensaje es la autocrítica, la prudente rectificación de errores que exige toda revolución que se precie de serlo. En esto descansa nuestra máxima fortaleza, en esa capacidad cuestionadora que nos lleva a ser mejores cada día.

Me atrevo a agregar algunas reflexiones, en el ánimo de contribuir al debate y balance político del 2013 y del proceso del 8-D.

En primer lugar, reconocer la importancia de los liderazgos locales, donde cuadros revolucionarios en función de alcaldes o alcaldesas, se fajaron a enfrentar los problemas, y fueron reconocidos por sus munícipes con esplendorosos triunfos. En el caso del Zulia son notorios los casos de Mara, Miranda, San Francisco, Cabimas, Baralt, Rosario, Colón, Guajira y Padilla, entre otros; o en Caracas con la ratificación de Jorge Rodríguez. Hay que darle al municipio la importancia que merece en la arquitectura político-administrativa constitucional, y como unidades geo-históricas y socio-culturales que son la gran mayoría de ellos.

En segundo lugar, llamo a reflexionar sobre casos como Maracaibo y el municipio Sucre del estado Miranda, que en años anteriores ganamos varias veces, donde, a pesar de la pésima gestión de sus actuales alcaldías, similares en basura, abandono, corrupción y muy mala evaluación por parte de la ciudadanía, perdimos la oportunidad de ganarlas con cuadros políticos conocidos por la gente, cuajados al calor del trabajo constante en esas comunidades. Quedó demostrado que sólo la “farándula” no hace la diferencia, y que en tres o cuatro meses, no se impone un líder, por mucha plata que se gaste en campaña.

El mejor mensaje de la alta jefatura de la Revolución para nuevos eventos, es restearse con la militancia (no uso la palabra adeca “bases” que pone al pueblo debajo de “alguien”); lo contrario sería caer en aventuras fallidas y oportunismos, en detrimento de quienes dan la lucha de calle todos los días y, aún desde el anonimato, hacen posible victorias como las del 8-D.

*Constituyente de 1999-Militante del PSUV.

caciquenigale@yahoo.es


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