¡…, tomemos el timón! (I)

Recientemente, se cumplió un año de aquel primer Consejo de Ministro del presidente Hugo Chávez, a escasos 13 días del triunfo del 07 de octubre. Una reunión sui generis que fue muy difundida como Golpe de Timón…, una frase muy particular de la naval para maniobrar con fuerza el barco para no desviar ni perder su destino. Así, con esa clarividencia asombrosa nuestro Comandante Supremo nos invita a reflexionar de la internalización de la Revolución en cada uno de nosotros y nos reclama y demanda multiplicar la eficiencia en todos los estadios para poder consolidar la soberanía como país y el socialismo como sistema democrático sostenible con una alta carga de autogestión general y conciencia plena de del fortalecimiento del poder popular.

En ese I Consejo de Ministros luego de la victoria con 56 por ciento de la Revolución Bolivariana y Chavista, podemos ubicarnos en un tránsito de algo que se había venido organizando en 14 años y abrirnos hacia un nuevo ciclo donde debemos ser más eficientes para la construcción de lo que Chávez llamó: “el nuevo modelo político, económico, social, cultural…, la revolución”. Nos invita a emprender el camino hacia la conquista total del estable modelo social revolucionario y bolivariano.

Para ello nos indica fortalecer en la praxis el poder popular, democrático y transformar la base económica del país donde la autogestión sea una bandera de la cotidianidad que nos permita cada día ser más soberano como pueblo, más independiente como país y más libres como colectivo social. Sabias palabras nos recomienda de Isvan Meszaros: “…hasta qué grado las medidas y políticas adoptadas contribuyen activamente a la constitución y consolidación bien arraigada de un modo sustancialmente democrático, de control social y autogestión general”. A partir de allí se abre también la invitación a lo más importante y significativo que es la autocrítica y cuáles han sido nuestros aportes como revolucionarios, como sujetos partícipes de un colectivo organizado, como ciudadanos, como funcionarios y como gobierno. Hasta qué punto hemos ayudado a alimentar el socialismo y su esencia absolutamente democrática, hasta dónde hemos convencido haciendo y venciendo en socialismo. Hasta qué punto hemos desmontado el sistema capitalista como sistema antidemocrático, excluyente y de élites y grupos poderosos económicos. Cómo entendemos que en una urbanización, cualquier complejo urbanístico construido en la revolución puedan habitar personas que se opongan al socialismo. Es una incongruencia que estas personas no se opongan a nuestro proyecto sino a sí mismos porque en otro gobierno ellos fueran excluidos. Por qué esas inefectividad de las políticas comunicacionales del estado para convencer con solidaridad y amor si lo que hace las acciones revolucionaria es cada día consolidar resolviendo de manera placentera la continuidad de avanzar a la construcción de un país potencia no para la guerra como en el capitalismo sino para el amor y para la paz, para la independencia, la soberanía plena y la autodeterminación como pueblo.

El simple hecho que alguien se oponga directamente a nuestro proyecto y haya recibido los beneficios de estas políticas revolucionarias es una incongruencia que nos debe llamar a la reflexión, a la autocrítica y a diseñar modelo de conductas de mayor eficiencia política en todos los escenarios de la cotidianidad. Necesitamos con urgencia un nivel óptimo de interacciones, de comunicación, de coordinación de cruces de planes para controlar, diagnosticar y evaluar, toda una acción conjunta hacia la eficiencia, hacia la revolución.

“Cuidado si no nos damos cuenta de esto, estamos liquidados y no sólo estamos liquidados, seríamos nosotros los liquidadores de este proyecto. Nos cabe una gran responsabilidad histórica a los que aquí estamos. Véanse las caras, véanse los ojos en el espejo cada vez que vayan al baño… Yo de primero”, así, con estas mismas palabras, con la sinceridad, honestidad y responsabilidad que caracterizó a Hugo Chávez, nosotros tenemos que abordar nuestra cotidianidad y tomar el timón en nuestro entorno y ayudar a que el barco de nuestro proyecto socialista zarpe las aguas calmadas del socialismo del amor, las aguas de la eficiencia y solidaridad, para seguir garantizado patria soberana e independiente…


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Geovanni Peña

Diputado a la Asamblea Nacional. Militante del PSUV.

 santanajerez@hotmail.com

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