¿La militancia Bolivariana abandona la politización y se partidiza?

El caracazo, como ya se ha plasmado en diversos análisis fue un movimiento espontaneo. Para ser más preciso, fue un momento en que la gente bajo a descargar su malestar contra una política que no la percibió como alineada con sus intereses y necesidades. No creo que ese movimiento recogiera el sentimiento antipartido que ya comenzaba a sentirse, porque Carlos Andrés Pérez venía de una contundente victoria y la masa asoció que un CAP II era una especie de otra oportunidad de la etapa de la bonanza petrolera.

Es oportuno también decir, que ese movimiento de pueblo no veía el asunto desde una perspectiva teórica, asumiendo que el neoliberalismo no era lo que querían. Bajaron indignados. Esto de alguna manera demostró dos cosas. Por un lado, mostró el agotamiento del modelo impuesto por AD y COPEI (Punto Fijismo) y por otro, nos ofreció una lectura de la existencia de una “izquierda” que se refugió en la derecha y en muy pocas veces intento conectar con el pueblo.

Vino el golpe y los golpistas no sintieron pueblo. El “por ahora” de Chávez en cambio marca un punto de inflexión o un despertar. A partir de ahí, si se abrió una rendija y la sociedad venezolana y fundamentalmente lo que pudiéramos denominar pueblo, comenzó a colocarle mejor el oído a la dinámica política, que ya se expresaba en un sentimiento contra los partidos políticos.

Llego 1998 y la constituyente. Ese esfuerzo de politización de la gente comenzó a verse en sus profundidades. El giro era completo. El sentimiento antipartido y las situaciones que fueron creándose con la victoria de Chávez y el desarrollo de la experiencia de la constituyente, hizo posible la aparición de un sujeto político o una politización de la sociedad venezolana.

Este interesante fenómeno que ha sido una de los más importante aportes de Chávez, se encuentra como en una fase de “enfriamiento” y se nota, o así lo percibo yo, como una entrega total de las personas a la capacidad de los partidos. Tal vez; el fenómeno de la polarización obligo a los partidos volver por el rescate de su razón de ser y así, reunir fuerza para imponer su capacidad. Eso percibo; el ciudadano bolivariano y militante de esta esperanza ha hecho una concesión al PSUV y prácticamente se ha inmovilizado.

No paso a plantearme esta situación desde el frente de la derecha porque no es el asunto que ahora mueve mi curiosidad. El problema trato de observarlos desde las fuerzas que giran en torno a lo que pudiéramos llamar fuerzas bolivarianas. El PSUV desde hace mucho tiempo le puso un candado al portón y se observa un seguimiento condicionado. El PSUV marca la dinámica y aunque pueden existir y de hecho existen miles de colectivos organizados; la expresión de esas fuerzas son muy pocas perceptibles. El polo patriótico no logra convencerse a sí mismo y tiene que venir del propio gobierno y el PSUV una convocatoria para la participación en los asuntos electorales. Como Expresión de una fuerza no alineada a los partidos; el Polo Patriótico luce tímido y sin iniciativas.

Este hecho que puede ser una percepción equivocada, puede también ser una auténtica manifestación de los designios o líneas del socialismo del siglo XX y que efectivamente es un fantasma que debemos erradicar, si en verdad hay interés en darle viabilidad al llamado poder y Estado Comunal.

Desestimar los “poderes creadores del pueblo”, como muy bien lo dijo el Poeta Aquiles Nazoa, es una manera de hacerse el desentendido con toda esta fuerza que denominamos chavismo. El 13-A 2000 fue real y una manifestación de los “Poderes creadores del pueblo”


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Evaristo Marcano Marín


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