En donde falla el pueblo

No les hubiera molestado con el titulo de esta nota si no fuera impresionante la forma como sigue durmiendo la actividad intelectual. Edades enteras se ha dormido el pensamiento que permita aplicar sus lecciones para mejorar el proceso revolucionario.

No se puede leer un proceso de cambio con los lentes de su propia mentalidad eso promueve la profesión de la ignorancia para el socialismo, en este caso es, además, totalmente inútil seguir culpando a los gobiernos de la derecha de los problemas que nos aquejan es sencillamente una falsedad histórica para las reformas morales desde donde se puede fundar las asociaciones de cultura ética o las representaciones humanitarias, básicas para una revolución social y los ideales culturales a su vez fundamentales para los socialismos.

La tonta filosofía con la cual se cría a la familia, se practica la revolución y encuentra el camino que lo lleva a casa cobra forma definida estableciendo una misma rutina con el pasado que comprende la sociedad, de tal suerte que la participación sobre la estructura política y cultural es demasiado vaga por las mañas inútiles que sostienen la enfermedad de la IV Republica. La poca participación del pueblo fracasa casi por completo con las opciones que nos presenta el Estado entre las que se puede optar, pero, como no estamos acostumbrados a convivir juntos la adaptación al proceso no se da.

La adaptación cultural al proceso se frena y la misma participación fracasa totalmente en la elección de las esencias visionarias para una mente libre, estamos acostumbrados a una vida de discursos representativos en nuestra existencia cuyo traslado es retorico y emocional; no queremos ser socios  de la revolución seguimos como empleados del proceso habituados a un salario, a un sueldo, no queremos ser dueños de nuestro futuro negándonos a la reflexión.

 Seguimos ocupados de los aspectos mas superficiales y mas groseros desde el punto de vista económico, religioso y cultural, aspectos reales que por la tosquedad del individualismo y de la ignorancia son los asuntos que mas afectan al proceso llevándonos al naufragio moral incompatible para una vida revolucionaria de conocimiento, lealtad, disciplina, verdad, honradez, cualidades éticas especificas para marcar la diferencia con el pasado.

No existe razón para que los hábitos sean perpetuos inclusive entre chavistas y revolucionarios, lamentar esto es pura pereza y egoísmo porque tales diferencias no se añaden simplemente son construidas por nosotros; evita una respuesta social a la economía que el gobierno puede aceptar y entretejer con la cultura política del pueblo y poder superar la arbitrariedad de los principios sociales cuya percepción es vulgar.

Somos el vivero de la sociedad capitalista; la manipulación, el egoísmo, la ignorancia, la deslealtad, el sectarismo en el partido, en los consejos comunales, círculos políticos, en las mesas de trabajo, en los movimientos sociales, favorecen el espíritu comercial y se vende la influencia política con el legislador, ministro, alcalde o gobernador, razones por la que no desaparece el neoliberalismo y la vieja cultura política del favoritismo.

Puritanos religiosos revolucionarios dotados de mucho impulso por los bienes materiales y adquisitivos así como por la adquisición de honores por convivir con la apariencia política; motiva la indiferencia al proceso, incluso, da lugar a pensar si toda esta relación de impulsos  nos convierte en otra férrea oposición desde dentro de la revolución.

El tipo de sociedad consumista pugnando por acceder a la clase media y de ahí a la burguesía es la encarnación de algunos nobles ejemplares de afinados nueva clase; llenos de ostentación con el goce consciente de su poder por la influencia política, aquellos que hoy les repugna aceptar y practicar los principios del respeto social porque les son incomodos.

Es verdad que las revoluciones no han dejado huella en la moralidad, motivo por el cual no existe una renovación ética en los pueblos para de modo serio influir en los socialismos, sin embargo, no es excusa para no desarrollar la cultura porque no nos interesa de un modo teórico ni practico enseñar los principios éticos y los valores morales a pesar del evidente alcance de la revolución que ha mejorado la vida de la gente, pero, sin trazar contornos precisos en la cultura de la nación por lo que es fatigoso, precipitado y superficial proyectar los tipos ideales de sociedad con la nueva mujer y hombre socialista.

El dilema de tener convicciones morales cualesquiera o no tenerlas pertenece a nuestra voluntad.

Un pueblo no puede desear ser engañado, su filosofía constituye una declaración participativa en la política en presencia de los hechos, por tanto, su primer cuidado debe consistir en indagar y reconocer todos los hechos pertinentes a su acción ni menos ni necesariamente mas en la búsqueda de su verdad; debe amar la verdad revolucionaria en cuanto este dispuesta a enfrentarse al proceso con su participación para descubrir otros hechos sociales y políticos.

Igual que las verdades a medias que se riegan como pólvora la participación del pueblo en el proceso debiera tener un gran volumen de experiencias verificadas porque la revolución se construye con verdades precedentes.

El pueblo tiene siempre un gran fondo de experiencias por lo tanto se deben convertir en materia para las operaciones culturales del día siguiente para que el proceso sea una revolución de cambios incesantes e indefinidos, crecimiento hacia una meta definida, si se quiere, pero, siempre cambio.

Un pueblo revolucionario debe vivir en sus propios términos y pensar en función de ellos sin ser inferiores a los poderes que lo rodean, también, sin ver al gobierno como su padre que todo lo da y todo lo hace, pensar así es libertinaje político influenciado por la extremada literalidad del proceso.

No pienso en un pueblo siempre inspirado sino creativo porque la creatividad es más antigua que el trabajo servil y la cualidad de la experiencia es más fundamental que su valor científico, pero, la existencia no puede desembocar en la ociosidad porque la oportunidad manufacturera no aparece cuando esta hace del pueblo creadora inspiración. Creatividad imposible de sostener sin el apoyo del gobierno.

 rcpuma061@yahoo.com



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Raúl Crespo


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