El socialismo y el trabajo comunal

La transformación de las comunidades en sociedades cooperativas de producción social, nos indica que el trabajo colectivo y libre es aquél de cuyo fin social somos claramente beneficiados todos, y nos dice que no existe una diferencia entre el trabajo manual y el intelectual, que todo trabajo es una unidad.

Dentro del socialismo, el trabajo deja de ser una frustración para convertirse, por una parte, en una expansión de las facultades creativas del pueblo y, por otra parte en un enriquecimiento del ámbito en que se desarrolla nuestra vida.

La cosa es bien clara y vamos exponerla para desarrollarla. Si toda la comunidad llegara a poseer los instrumentos de su trabajo, cada una el suyo, caerían al punto en la cuenta de que la producción se intensificaría haciéndolos de propiedad común o colectiva.

El obstáculo al colectivismo es que unos posean y otros no los medios de producción; sí el reparto y su división llegara hasta hacer a todos por igual propietarios de parte de esos medios, venía de por sí la solución de ser todos, en colectividad, dueños del total. Es cuestión de conveniencia para todos. Lo que hace falte es que se perfeccione la sociedad, y ésta no se perfeccionará lo necesario mientras persista la Propiedad Privada de los Medios de Producción.

El socialismo consiste en la socialización de los medios de producción y no lo que dicen por ignorancia o por manifiesta intención deformadora, proclaman que el socialismo es el reparto, o la tiranía de Chávez, o el ahogo del individuo entre la colectividad.

La principal función del capitalismo es, esclavizar al proletario, encarecer los artículos de primera necesidad, dificultar la vida del pueblo trabajador, mantenerle su salario bajo, salvar el sagrado dividendo. Es preciso que vea el pueblo que si se sostiene tanta fabricación de artículos de lujo es porque, aplicadas esas fuerzas, y con ellas las que se consumen en labores improductivas, a la producción de productos de mayor necesidad y más extenso consumo, darían menor beneficio a los empresarios, y dividendo menor a los accionistas; es preciso que comprendamos que es un disparate creer que lo que produce más rendimiento en el mercado del capitalista individualista sea lo que más falta social la hace al pueblo.

Cuando se opone el individualismo a la sociedad y se habla de la iniciativa, se olvida que tal iniciativa no es más que una acción social manifestada en un individuo. No hay más individualismo racional que el predicado por el socialismo. El individuo es un producto; y la sociedad, ¿no es un producto del individuo? La sociedad no es el producto de cada uno de nosotros, sino de todos colaborando con la naturaleza de las cosas. La conciencia de la integridad económica de nuestro trabajo y de su utilidad social permite perfilarse en el trabajo idealizado y cosechar el arte de la misma vida.

Es preciso convencerse de que cada día va borrándose más y más la distinción entre lo público y lo privado, que cada día se tiende más a que todos sostengan las necesidades de todos, sin distingos y no individualísticamente, que cada día crece la riqueza colectiva. Y que los topos y miopes que se asustan de que llegue el día en que desaparezca la actual propiedad privada deben tener en cuenta que, a medida que tal propiedad se limita, crece la riqueza colectiva.

El socialismo no combate el capital (Esta es una tontería más que propala la burguesía), sino al capitalismo actual. No se nos puede ocurrir la simpleza de estimar inútil ni menos dañoso el capital, ni se sostiene (aviso a los escuálidos) que el trabajo sólo, sin capital, baste para la producción. No somos tan ignorantes que creamos que se puede arar la tierra con las manos solas. Lo que se combate es el acaparamiento del capital por unos cuantos señores y él sacarle interés por la mera posesión de él.

Lo que hace falta es que se perfeccione la sociedad, y ésta no se perfeccionará mientras persista la propiedad privada de los medios de producción.

La función del capitalismo es hacer que medio mundo se dedique a fabricar mierda y hacer que el otro medio se dedique a consumirla.

El capitalismo es, sobre todo, la hegemonía y el mangoneo de una trinidad con todos sus adherentes, es convertir al pueblo en feudo.

Mientras no se cambie el modelo económico y la economía siga en poder de la burguesía. Mientras no se elimine el capitalismo esclavista y explotador. Mientras no se construyan políticas para detener el consumismo, se prohíba la importación de artículos de lujo y cosas superfluas. Mientras no cambiemos los modelos de la administración adeco-copeyana donde moran los mismos bandidos de siempre, pero ahora disfrazados de rojo-rojito. Mientras la tierra no sea propiedad comunal. Mientras el pueblo pobre tenga que pisar tierra ajena y no encuentre propia sino aquella que le tengan que dar de sepultura luego que haya muerto. Mientras tanto no se puede hablar de socialismo.

Un capitalista puede muy bien ser socialista, los hay. Será bueno o malo, según el empleo y uso que haga de sus facultades y medios.

¡Pa’lante Comandante, estamos contigo! Lucharemos. Viviremos y Venceremos.

Hasta la victoria siempre y Patria Socialista.

¡Gringos Go Home! ¡Libertad para los cinco Héroes de la Humanidad!

manueltaibo1936@gmail.com





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Manuel Taibo


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