El 26-S se enfrentan dos Venezuela: la de los "cojos" y la de los cojonudos

(ENSARTAOS.COM.VE) Por un lado está esa Venezuela de los parásitos de la oposición, allí haciendo banco esperando que el gobierno caiga.

Haciendo banco para volver por sus fueros.

La Venezuela que siempre está apostando a que seamos derrotados, demandados, invadidos, envilecidos y saboteados.

La Venezuela que nunca ha puesto un grano positivo para nada.

La Venezuela que se queja de todo y no produce algo bueno.

La Venezuela llorona, malcriada, caprichosa, malagradecida.

La Venezuela que mira hacia Miami como la meca suprema de sus aspiraciones.

Un Venezuela que durante 40 años estuvo destruyendo a este país: que no se amaña a hacer otra cosa, que a chillar, patalear, que propician huelgas de hambre para hacer morir a pobres pendejos, que se encadenan en rejas, que saltan verjas y se ensartan, que se escudan tras la iglesia o son la Iglesia misma, con los frentes que se llaman institucionales y militares, que traen a patanes insultantes como el Bill Jordan, como al Miguel Vivancos, al Vargas Llosa, al Montaner, a la SIP, a la CIDH,..

Aquellos de la CTV trajeron al Bill Jordan fue patético: la ultra guarida de los ladrones más descarados del sidicalerismo nacional con ese patán Jones, quien gesticulaba como un macaco rabulero mientras algunos negros indignos de su color, de la resistencia sindicalera, le aupaban con sus gritos.

Esa es todavía, parte de la Venezuela agónica que aún se resiste a morir y que debemos ir aniquilando con todas nuestras fuerzas.

Qué bolas la de estos y que “trabajadores”, que se trajeron a este sajón para que les defendiese sus parcelas de intereses particulares.

Se parecen a aquellos canallas liberales nicaragüenses que para alcanzar la libertad y los ideales (por los que tanto deliraban) pusieron a la cabeza de sus huestes al esclavista, sureño y racista, William Walker.

Este esclavista quería extender la unión hasta Centroamérica para darle fuerza a los proyectos expansionistas del Sur de Estados Unidos. Un proyecto que tenía como punto principal hacerse de esclavos para crecer económicamente. La mafia sindical de aquellos tiempos, y William Walker era el Bill Jones del momento. Y hubo negros, mulatos y hasta indios que se rindieron extasiados ante el verbo tritonante y la audacia mercenaria de aquel hijo de puta.

La historia redundante de primer orden.

Cuando no son los mulatos ricachones (residentes por demás en Miami) de la CTV quienes traen William Walkers para que los defiendan, montan el show los impolutos y cruzados oficiales retirados quienes se enternecen ante el poder del maldito “sueño americano”.

Esa oposición venezolana siempre ha sido parásita y pretenden seguir siéndola.

No hay consigna ni epíteto insultante del que no hayan echado mano para endilgárselo al gobierno: “Chávez es otro Hitler”, “el gobierno es fascista”, “no se respira libertad”, “hay torturados y campos de concentración en cada esquina”. “Se atenta contra la santa religión cristiana y al obispo Porras lo quieren destruir porque es santo, noble y puro”.

“Liberales” como aquellos nicaragüenses siempre los ha habido en nuestra América Latina.

“Liberales” cultos y ardorosamente “revolucionarios” como aquel Francisco Soto que propuso poco después de muerto el Libertador que se le regalara Panamá a los gringos.

Como aquel Florentino González de los septembristas que atentaron contra Bolívar, que luego de gozar por más de una década del poder con Santander y Obando (el asesino de Sucre) pedía a gritos que los Estados Unidos se anexara a Colombia.

O aquel otro Vicente Azuero, el padre de todos los liberales granadinos, ultra radical también, que cuando Bolívar lo mandó al carajo (y se refugió en una isla vecina) le hizo llegar un proyecto para que se coronara emperador.

Yo puedo asegurar de todo corazón, viendo retrovisoramente nuestra historia, que en cada uno de esos gritones que viven atacando al actual gobierno, hay un grandísimo canalla y un grandísimo hijo de William Walker o de Jordan, da igual.

Contra esa Venezuela bestial tendremos que ir a votar en estas elecciones del 26-S: contra esa Venezuela de los Ramos Allup, de los William Dávila Barrios, María Corina Machado y el imbécil de Enrique Mendoza. Esa misma que en las pasadas elecciones para la A.N. montaron la musiquita monocorde de ir a la gran abstención.

Hay que luchar a brazo partido para que nunca más esa Venezuela del pasado vuelva a enseñorearse con todo lo nuestro. Vuelvan a imponer bandidos como el CAP o un Lusinchi, y nos regresen a las hordas bestiales de los cabilleros, de los potros de tortura de la DISIP, de los masacradores de pueblo, de los verdugos entrenados por la SIP, CIA, CDIH, AIR, …

NUNCA MÁS.


jsantroz@gmail.com



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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