PDVSA baja en producción, falta de inversión. ¿Será la hora de dinosaurios y dogmáticos?

El general Quevedo, ministro Presidente de PDVSA, ha terminado por decir algo que venía evadiendo. En sus declaraciones recogidas por Reuters, admite que la producción ha venido bajando, como lo ha dicho mucha gente y hasta lo confirma la OPEP. Es decir, por todo eso, era imposible seguir ocultándolo y hasta diciendo lo contrario. ¿Cómo hacer afirmaciones que contrariaban lo que mensualmente la OPEP informa acerca de la caída incesante de nuestra producción que a ella, por sus fines, le ha estado generando problemas? ¿Cómo exponerse tanto tiempo a ser desmentidos por ese ente tan influyente y respetable?

Por lo que dice Quevedo ahora a Reuters, y lo que vienen diciendo muchos técnicos petroleros, el origen del fenómeno viene desde lejos. Tanto que Rafael Ramírez tiene cuenta en el asunto. Según los expertos, para no decir que esto lo dice uno porque lo sabe, cuando poco sabemos, el negocio petrolero en lo que refiere a exploración y explotación se planifica a mediano y largo plazo. Por ejemplo, para contar con un mejorador, de esos necesarios para extraer petróleo de la Faja del Orinoco, hay que hacer cola larga en la empresa donde lo hacen, aparte de lo costoso. De los equipos, de diferentes tipos hay que tener en buena cantidad en los depósitos o en el inventario para hacer las sustituciones de inmediato, cuando sea necesario, porque para tenerlos también se requiere mucho dinero y tiempo para su fabricación. Y si eso se descuida o como se descuidó, lleva a donde estamos. PDVSA o los gerentes de ella, en los últimos años, que no son cuatro ni cinco, eso va más allá, descuidaron esos detalles. Mendoza Potellá acaba de confesar que él fue de quienes creyó que el precio del petróleo se mantendría por encima de cien dólares por mucho tiempo y cuando habla de eso, se refiere al pasado, a los tiempos de Ramírez, aunque esto no dice. La producción de esquistos, por fracking, que devolvió a EEUU a la categoría de un gran productor, según Potellá, los sorprendió y lo que es peor, con la guardia baja. Para los químicos, a que hace referencia un técnico para mejorar o bajar la pesadez del petróleo pesado y extra pesado, también se requiere divisas.

¿Siendo eso así, uno no entiende porque el presidente Maduro, desde un principio no asumió ese asunto y hasta lo denunció ante el país? De esa manera, con prontitud, se pudo haber deslindado de Ramírez, si eso fuese necesario o haber compartido con él, en santa paz, la responsabilidad. Pero prevaleció el interés grupal. No lo hizo o no lo hicieron porque el problema es más complicado y hay más y muchos. Por esto mismo, el general Quevedo, adoptó una estrategia en contrario que dio origen a que mucha gente le descalificara. Como la de ocultar que la caída continuaba y hasta llegar a decir, en el primer mes de su gestión que habían recuperado un millón de barriles. Fue tan inocente, para no decir descuidado, que no pensó que eso no se lo creería nadie y además la OPEP le desmentiría, como en efecto sucedió.

Todavía ayer se escuchó en los altos mandos del gobierno un discurso, según el cual, pareciera que las causas de la caída de la producción estaba en los malos manejos o descuidos, burocratismos de la gerencia que maneja ahora PDVSA, de la cual forma parte Quevedo y de la que, hasta que no se demuestre lo contrario, no hay motivos para pensar que está saboteando. Escuchar discursos como que la activación de la producción vendrá por la acción no de toda la organización humana de la industria sino de los obreros y sin hacer mención a esa falta de inversión que ahora reconoce Quevedo, le produce a uno la sensación que no estamos asumiendo el problema con la seriedad y respetabilidad que merece. Muchos técnicos o expertos como Mendoza Potellá, Einsten Millán García y Edmundo Salazar han estado hablando del asunto.

El presidente de la República ha dado al general Quevedo atribuciones para cambiar las relaciones en las empresas mixtas. Esa decisión, al margen de lo que uno pueda pensar, implica deshacer lo que Chávez quiso. Pero no hacerlo significaría no disponer de los recursos necesarios para revertir la producción. Hace horas, unas empresas privadas que operan en la Faja han declarado que a ellas no se les planteado nada con respecto a la "modificación de las relaciones", lo que habla de las indecisiones y "desencuentros". Y este es el nudo gordo del asunto, dada las posiciones antagónicas en esta materia que parecieran haber en el gobierno. Poco tiempo atrás, Delpino habló de acordar con empresarios zulianos, en relación a un asunto en el cual se necesitaban pequeñas embarcaciones, un asunto de poca monta con relación a lo que ahora se plantea y eso produjo una reacción fuerte contra quien entonces era presidente de PDVSA. La sólo mención de privatizar, sin medir el significado real, el peso en las relaciones de producción, produjo casi un maremoto que de vaina no sacó a aquél del cargo antes de tiempo.

Los discursos relacionados con eso de resolver el asunto de la producción sólo con la voluntad "de la clase obrera", parecieran elaborados, como frases cohetes, como las llama un amigo, para dentro de la extrema luminosidad y los estruendos, el problema de fondo se diluya. Lo grave es que eso refleja o denuncia la enfermedad gubernamental que le entumece o ata.

Pero Quevedo, quien tiene la papa en las manos, no pudo aguantar más, pese pasársela de una a otra por un tiempo relativamente largo, se vio obligado a decir lo que acontece.

No lo voy a decir porque no quiero y tampoco me conviene, pero si el lector lee fino la coyuntura, todo lo que ha venido pasando en la economía, en el asunto petrolero, en los cambios estratégicos, en los encontronazos políticos y hasta eso que Giordani llama "desencuentros", o diatribas entre Ramírez y Maduro, que es por las cuotas de poder, no solo tienen que ver con las culpas de lo acontecido sino por cuidar una herencia de un enorme valor político. Porque cuando se abran las puertas, se rompan los candados de la historia, sabremos que ambos bandos se reparten las culpas y por algo mucho más que nadie ni siquiera se atreve a mencionar.

Lo cierto es que el gobierno necesita capitales para detener la herrumbre y hasta casi paralización de la empresa, que sería como dejar se pare el corazón de Venezuela y esos capitales tienen dueños que ponen condiciones. Y al margen de lo que uno piense, aunque uno sabe que nadie se suicida en primavera, ni es partidario de la ortodoxia o dejar morir al paciente por motivos religiosos, entre los miembros del gobierno y los altos jefes del partido y hasta de los aliados, debe haber un conflicto moral de enorme magnitud.

Corren o se encaraman. La cosa no es fácil como para resolverla con discursos y menos mantenerse "encriptados" en dogmas, para decirlo a la moda, cuando la realidad y la angustia de la multitud claman por soluciones. ¿Será esta la hora de los mitos y dogmáticos?



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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