Venezuela: Petróleo y desarrollo

En Venezuela la nueva política del comercio internacional del petróleo debe tener su alcance hacia el logro del bienestar social. En aras de esto debe permitirse la reiterada máxima del desarrollo y la integración; intercambio de bienes y servicios entre países de la región para el adelanto mutuo. La fórmula es intercambiar nuestras fortalezas, previamente ubicando donde están las necesidades que requerimos.

Debemos ubicar geográficamente donde esta lo que requerimos para con nuestras fortalezas intercambiar, ejemplo; tenemos la fortaleza del petróleo, otras naciones tienen, medicinas y alimentos que requerimos.

Dicho esto, en Venezuela el petróleo y sus derivados son la base sustancial para el comercio internacional, y en el comercio internacional están nuestros requerimientos. Venezuela en exportaciones puede ver su cifra altamente dominante; empeñamos el 97% del presupuesto del petróleo. Mientras, pocos productos nacionales no petroleros que importamos siguen su camino del descenso. Los anaqueles se vacían.

Lamentamos decirlo, pero somo el país más dependiente de América Latina. ¿Cuál es la causa? Primero el deterioro de la empresa privada. La empresa privada dedicó muy pocas ganancias a su modernización, crecimiento y actualización, por esto decreció.

La empresa privada sigue decreciendo planificadamente, es cómplice de su desgaste. Saca sus recursos del país y los invierte en el exterior creando nuevas fortunas con el subsidio que le damos con los dólares que les otorga el Estado.

Mientras en la inversión para adquisición de materias primas ya elaboradas —porque las que tenemos le aplicamos un mínimo de desarrollo— dependemos casi en un 100% del petróleo para poder adquirir en otros países los productos más básicos de la canasta alimentaria, menospreciando en gran medida la posibilidad de invertir para obtener productos nacionales, por eso en algunos casos estamos erradicado su producción. Esto nos hace muy vulnerables ante las presentes eventualidades mundiales que ha presentado el descenso del precio del petróleo.

Mientras en finanzas como se sabe, elevadísimos recursos del presupuesto nacional siguen comprometidos con la renta del petróleo. Quiere decir, al bajar el petróleo su precio, inmediatamente impacta de manera directa en nuestra economía. Baja el precio del barril pero no bajan los elevados precios de sus derivados (aceites y lubricantes) Esta es lamentablemente la "formula" desde la década de 1970 cuando el crudo experimentó las más volátiles alzas y bajas.

Como también se sabe esto nos expone a graves problemas, dependemos por completo de un solo producto; el petróleo. Por eso nuestras políticas económicas favorecen y fortalecen las importaciones y perjudican la producción nacional. Por eso desde décadas atrás en Venezuela no fue negocio producir alimentos pues los precios de las cestas de productos internacionales siempre fueron más bajos y no nos favorecieron. Nos hicieron dependientes hasta la medula y ahora nos entrampamos aún más con la muy baja producción interna la cual no da a vasto, por eso la escases y sus elevadísimos precios.

Consecuencias; políticas monetarias inestables nos llevan a constantes devaluaciones y con ello la inflación superó el 56,2% en el 2013. Esta fue una de las mayores a nivel mundial, pero la del 2016 superó en más de mil cien por ciento, un verdadero escándalo.

Una posible salida; un Consejo Nacional de Desarrollo del petróleo. Instancia que se encargaría de la administración de los recursos provenientes de la renta del petróleo. Pondría un porcentaje conduciéndolo a la elaboración de empresas que contribuyan al avance y desarrollo en distintas ramas de productos de urgente necesidad, con el claro objetivo que aquí si se pueden producir; debemos desmitificar la producción, pues al respecto seguimos manteniendo un criterio muy subdesarrollado y necesariamente debemos cambiarlo.

El petróleo junto al capital obtenido por impuestos recaudados hace la balanza del peso del presupuesto público nacional. Una nueva visión permitiría construir la nueva enseñanza del petróleo en sus distintas áreas; know-how, es decir las técnicas del impulso son la relación directa de las tecnologías mundiales dominantes.

Este nuevo espíritu debe crear compañías que contribuyan a la consecución de políticas que beneficien y animen la creación de empresas cuyos propósitos concretos versen sobre la inversión del sector petróleo.

De esta manera podremos entender la magnitud de nuestra dependencia donde el mayor daño está en no plantear un cambio. Debemos interesarnos en todo lo referente a contribuir a seguir siendo exportadores de crudo, pero convertir productores para depender menos de otros países.

15 enero del 2018

 

 



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Miguel Jaimes

Politólogo, Magister Scientiae en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Gerenciales. Sus sitios webs; https://www.geopoliticapetrolera.com.ve y https://www.lamucuy.com.ve

 venezuela01@gmail.com      @migueljaimes2

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