¿Tenemos con que?

Ante lo visto y oído este miércoles 07 de junio de 2007 en la Asamblea Nacional me es imposible dejar de opinar, no por algún secuestro gubernamental a la libertad de expresión sino por esa autocensura que asumimos para evitar que algunos de nuestros hermanos y nuestros grandes amigos de toda la vida, se molesten con nosotros.

Se que el caso que expongo es el mismo de muchos venezolanos. Asumir la actitud de no opinar o no “pararle” a los comentarios para evitar se apabullado y hasta ofendido por el hecho de simpatizar o “cuadrarse” con la revolución ha sido un patrón asumido en pro de la salud mental de todos, además de una petición muy sentida de parte de nuestros hijos. Muchos hemos preferido aplicar aquello de “oídos sordos a palabras necias” antes de seguir aupando una división inoculada televisivamente, y ahora vía WWW.

Ante tal restricción de nuestra libertad de expresión nos hemos limitado a trabajar en la construcción del socialismo, soportando las provocaciones y suspirando por una luz de entendimiento que ilumine a las almas de los que se dicen opositores al régimen, sin ser mas que infaustos confundidos.

Cada discurso de los estudiantes chavistas, cha-vis-tas sin temor y sin tapujos, en la asamblea nacional fue clase magistral. Demostraron coherencia, profundidad, conocimiento de causa. Fueron analíticos, incisivos, enérgicos, en una sola expresión: excelentes.

Cada uno expuso su visión, sus convicciones y sus ideales con dotes de tribuno, sin chuletas, sin tutores, sin miedos. Dejaron claro de que lado esta la pasión, la honestidad, el amor y el patriotismo. ¿Vamos a debatir?, pues ¡vamos a debatir!, arengaron, dejaron claro la aceptación al reto.

Del lado de los jóvenes que asumen la bandera de la lucha por la libertad de expresión o como ahora dicen, “por los derechos civiles”, solo hubo duda. Por cierto, esa frase consigna es por demás norteamericana, no del gobierno Bush sino de los reverendos Martin Luther King (protestante) y Malcom X (musulman), es decir del pueblo afro descendiente de USA. A todas luces se observa la imposición de ideas y determinación de estrategias ajenas para provocar dentro de nuestro país un estado de conmoción. No lo van a lograr jamás.

De la boca del propio Br. Stalin, el dirigente estudiantil que por llegar tarde a la cita legislativa no quiso entrar, pese a la insistente pero amable invitación de una de las funcionarias del protocolo de la Asamblea Nacional, escuche dos frases que me dejaron impactado, la primera: “no se preocupe, yo me quedo aquí porque confío en los compañeros que están adentro…” y entre otras declaraciones la siguiente: “…estuvimos hasta las seis de la mañana pensando lo que íbamos a decir…”. ¡Oh, Oooh!...disculpen ustedes, pero me acabo de poner las manos en la cabeza.

De la primera declaración se desprende un abandono a la lucha. El joven bachiller no asumió el compromiso adquirido y reculo. Es lamentable, pero debo decirlo: hizo añicos su liderazgo. Un verdadero líder siempre esta al frente, dando el ejemplo, capitaneando al equipo.

De la segunda declaración se vislumbra una aplastante conclusión: se dieron cuenta de que no tenían nada que decir. Lo vivido, por simple refutación, les desmoronó al argumento. ¿Como iban a vociferar de que en Venezuela no hay libertad de expresión ante millones de telespectadores en todo el mundo?. Amanecieron y se trasnocharon, larga fue la reflexión. Espero que el orgullo y la prepotencia no les sean tales que les cueste años de vida incubar la bondad y la humildad.

Recapitulando todo el teatro montado por este grupo de estudiantes, me pregunto si las camisetas rojas con que se presentaron las comprarían esa misma mañana. Claro, lógico es pensar que así debió ser, ya que si amanecieron deliberando y redactando el discurso o guión que leyeron, solo pudieron tener oportunidad de comprarlas esa misma mañana, a menos que las tuvieran por allí “guardaditas”.

Sinceramente, lamento mucho que estos compatriotas, líderes estudiantiles adversos al chavismo no aprovecharan la oportunidad para debatir, argumentar y demostrar lo que piensan, quieren o proponen. Simplemente se limitaron a montar un espectáculo efectista, en el cual solo demostraron que no tienen con que…


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Manuel Gragirena

Profesor Universitario. Ingeniero Electricista. Especialista en Telecomunicaciones. Diploma de Estudios Avanzados en Educación. Ex Sidorista

 manuelgragirena1@gmail.com

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