Si después del 3 de enero de 2026 a alguien le queda alguna duda sobre la voracidad y prepotencia de los Estados Unidos de Norteamérica, y en particular de la clase política que encarna Trump, no se le puede calificar ni de ignorante ni de proyanqui, sino de cobarde.
Por supuesto que debemos reconocer que nuestro poder militar es minúsculo frente al poder estadounidense; orientar la conversación por ese camino es una necedad. Aquí, las victorias de Venezuela, de Venezuela toda, incluyendo a los antichavistas, es lo que está en desarrollo dentro de los EE. UU.
La primera victoria de nuestro contraataque espiritual, tal vez divino, es el ridículo en que ha quedado la fiscalía norteamericana, luego de que el juzgado los obligara a enmendar la plana y reconocer ante el mundo entero que el "Cártel de los Soles" no existe; que fue un invento de ellos para hacer parecer al presidente de Venezuela como un capo. Más de un estadounidense anda hoy cabizbajo y avergonzado.
Otra victoria ha sido la decisión del Senado del Congreso de los Estados Unidos limitando el poder de mando del comandante presidente Donald Trump. No lo han castigado, todavía, pero sí le dijeron: "No lo vuelvas a hacer". Indudablemente, quienes lograron la mayoría simple para esta medida necesitan incrementar su fuerza hasta una mayoría calificada para destituir a Trump, cosa que está en proceso; pues está próxima una renovación del Congreso en lo que ellos llaman elección intermedia. Nunca ha habido una destitución presidencial vía impeachment en EE. UU., pero tampoco antes habían bombardeado Caracas.
Ahora, es necesario hablar de dos temas: el narcotráfico y el petróleo.
Voy a ser frontal, sin tapujos y hasta osado. De una vez escribo que el problema de la producción de drogas y su venta a los estadounidenses no es problema nuestro; es un problema de ellos, de los gringos. Y creo que los países hoy acusados de "narcotraficantes", "narcoestados" o lo que la infamia gringa pregone, deben legalizar la producción de ese producto blanco y crear un mecanismo de distribución expreso, de tal manera que se empaquete en contenedores especiales y se ofrezca al mejor postor dentro del territorio gringo. Pues, si ellos no pueden controlar su adicción, entonces que la asuman.
Ya basta de que un vicio de ellos cause en nuestras sociedades redes de corrupción, extorsión y bandas armadas que terminan siendo criminales contra sus propios pueblos; es decir, contra sí mismos. Ya basta de que, bajo el pretexto de la "lucha contra el narcotráfico", que no es la lucha contra la adicción, sino, entiéndase bien, contra las redes de distribución desde quien la produce hasta quien la consume y donde quien compra es quien se asegura de recibir, se mantenga esta como la estrategia contemporánea para preservar la supremacía de ellos en todos los órdenes y nuestro subdesarrollo en todos los niveles.
La apropiación gratuita del petróleo y demás recursos naturales también requiere de una medida radical. Definitivamente hay que vender a futuro; sí, a futuro. Que digan las empresas chinas y gringas cuánto están dispuestos a comprar y se lo vendemos allí mismo, en el corral. Páguenlo hoy y llévenselo cuando quieran, pero dejen de joder. Con esta medida, una monetización a valor presente, nos liberamos de ese "excremento del diablo" y, al ser ya propiedad de ellos, que se peleen entre sí; eso sí, bien lejos de aquí.
Han violado a Venezuela; entraron y nos bombardearon con armas de última generación. Asesinaron despiadadamente a muchas personas y secuestraron al Presidente de la República y a su esposa. Una acción vil, pero también un error muy costoso para el mismísimo Donald Trump y todos sus secuaces, pues al no haber ninguna justificación clara, al haber actuado sobre la base de mentiras y con el agravante de haber reconocido, descaradamente y sin vergüenza, que lo que aspiran es apropiarse del petróleo de Venezuela, han convertido a Nicolás Maduro en un héroe internacional, mundial.
Al sumar el secuestro de la pareja presidencial venezolana con todos los desmanes contra el inmigrante que se están cometiendo puertas adentro de los EE. UU., los cuales son comparables con la arremetida de las SS contra los judíos de la Alemania nazi, sumado a las bravuconadas de anexionarse Groenlandia, Panamá y el Golfo de México, Trump se ha ganado una imagen hitleriana, además de la imagen gansteril que ya tiene; pues no debemos olvidar que está sentenciado por evasión de impuestos, al igual que Al Capone.