A mi amigo Julio Escalona: ¿Por qué el movimiento estudiantil debe juramentarse ante la ANC?

Querido Julio:

Nadie más calificado que tú, para que quien esto escribe, te haga la pregunta que envuelve el título. Muchas son las razones y los méritos que te adornan. Lo primero que debo informar y reconocer ante quienes esto lean, formaste parte de aquella vanguardia estudiantil universitaria que, en Caracas, el 21 de noviembre de 1957, inició aquel movimiento que impulsó a los distintos componentes populares a desplegarse contra la dictadura. Por lo que ese día es ahora el del estudiante. Como fuiste también dirigente del movimiento universitario y de nuestro partido MIR que combatió contra los gobiernos excesivamente represivos de Betancourt y Leoni y de aquél, para mí puramente romántico, gesto de la lucha armada. Sé bien te adornan dotes de analista brillante, tanto que suelo leerte con atención y tomar tus opiniones para madurar las mías. No me cabe la menor duda formas parte de esa rara especie de políticos que siéndolo no se torna en empresario ni cobra con creces sus servicios. Tu discurso y militancia revolucionaria han sido coherentes, lo que no niega equivocaciones, estando de por medio la condición humana.

Por cierto, llegado aquí, debo agradecerte las generosas palabras que me dedicaste al final de un artículo tuyo publicado en la página web "Ensartaos", motivadas a uno mío en el cual te invoqué como ahora con el afecto y respeto que siempre te he profesado, pese las naturales discrepancias. Porque como me dijo hace poco un brillante amigo, el mayor absurdo que solíamos y todavía solemos cometer muchos partidarios de un modo de vida y relaciones distintos, es pretender que debemos estar de acuerdo en todo. Y eso, es un elemental disparate que, como diría un viejo amigo común, contraviene la dialéctica.

La presidenta de la ANC cuando procedió a juramentar a los directivos por regiones del movimiento estudiantil, hizo alusión a alguien y entre otras cosas dijo algo que comparto plenamente, pero aquel acto, en sí mismo, niega lo dicho como bondadoso. Dijo ella que el movimiento estudiantil debía ser libre. Olvidó que a la libertad no se le ata al botalón del Estado.

Digo yo, recordando las viejas luchas, tuyas y de nuestra generación que, en efecto, el movimiento estudiantil, sobre todo aquél que intenta insertarse o sumergirse en la corriente del movimiento popular para cambiar la sociedad y al Estado, debe gozar de absoluta libertad y eso empieza por no sujetarse a fuerza alguna. Como el Estado mismo, que pudiera manipularlo, sujetarlo y hasta imponerle una conducta contraria a su deber y las exigencias de la historia y las demandas populares. Es más, los revolucionarios al mando del Estado en un momento coyuntural y transitorio, necesitan presión y exigencias externas para impulsarse y romper las ataduras.

No vamos hablar de teóricos ni de manera presumida. Vamos a hacerlo como dos viejos militantes y educadores que fuimos por muchos años. Sabemos que el aparato del Estado, este Estado, inmerso y atado a relaciones capitalistas, tiene una cultura, una ideología y hasta un proceder inercial. Suponiendo que ahora esté bajo el manejo, no el control, de personas comprometidas por razones culturales y de clase con la tarea de cambiarlo y con él promover transformaciones sustanciales en la sociedad, no niega o invalida que factores libres y revolucionarios desde fuera, como el movimiento estudiantil a ellas acicateen, reclamen, exijan y hasta impongan conductas que la naturaleza del Estado tiende a rechazar o por lo menos le cuesta aceptar.

Por eso hemos dicho antes, tantas veces, que el partido revolucionario no debe dejarse atrapar por el Estado, o lo que es lo mismo, quienes integran el gobierno no deben controlar al partido porque se corre el riesgo cierto que el Estado, que no ha dejado de ser burgués y en todo caso defensor o atado a lo existente, siendo el movimiento permanente, termine controlando al partido y con ello al movimiento popular y al cambio.

La ANC no es otra cosa que un aparato del Estado. Teóricamente tiene la tarea de, en representación del poder originario, de impulsar el cambio, pero sobre ella pesa la misma cultura, relaciones y estructura del Estado con el cual está relacionado y debe cambiar. Ella no es expresión absoluta de lo participativo y protagónico, sigue siendo un cuerpo representativo. Sería aquello, si el movimiento popular todo, como el estudiantil, mantiene de verdad su independencia y libertad para presionar y exigir con propiedad a los representantes a avanzar por el camino correcto cuando se halla ante una traba o un atractivo cultural e ideológico del viejo Estado.

En el acto en el cual los directivos estudiantiles, en lugar de juramentarse ante la masa estudiantil a la cual representan de verdad, lo hicieron ante la ANC fuiste orador de orden. Nadie allí mejor que tú. Pero hubiese sido mejor aún, si lo hubieses hecho ante una enorme multitud de estudiantes, ellos con todos sus sueños y vigor y tú con tu experiencia y ejemplo de luchador insigne e insobornable.

Por cierto Julio, querido amigo, tanto como Moisés, Romulito y el Chivo Acosta, por sólo nombrar algunos, que son muchos, hiciste mención en tu discurso de lo acontecido con Celso Fortoul, nuestro entonces compañero. En efecto, a Fortoul lo destituyó un Estado, no en extremo de derecha, pero sí por haberse comprometido con las necesidades de la gente de los cerros de Caracas. Y esta gente salió a la calle y obligó al Estado lo restituyese.

Como sé bien lo talentoso que eres, he querido creer que esa historia allí contada por ti, viene justo al pelo al asunto que tratamos. Un pueblo libre, sin ataduras, salió a defender a un funcionario que el Estado, que estaba manejado por gente bien intencionada, había creído impertinente por haberse comprometido demasiado con los intereses populares.

Es decir, creo que usaste ese ejemplo, porque creo en tu talento, claridad y consecuencia,porque quisiste decirle allí a todo el mundo, sobre todo a los estudiantes, pese tu condición de orador de orden designado por el cuerpo directivo, que esos directivos estudiantiles juramentados, si algún compromiso tienen es con el pueblo y las fuerzas del cambio y no para obedecer al Estado. Al contrario para exigirle a este y la ANC cumplir con sus deberes en beneficio del equilibrio y la justicia. Sería maravilloso que los jóvenes, aparte de leer sobre las teorías del Estado, se regodeasen en lo relativo a los hechos de 1811, cuando aquella "Junta Patriótica" de Caracas, en la cual estuvieron Miranda y Bolívar, contribuyó que el Congreso se hiciese portavoz del clamor popular.

El movimiento estudiantil, como el movimiento obrero, comunal, etc., no pueden caer en la trampa que la cultura del Estado arma por inercia, o de manera necesariamente planificada, para secuestrar el cambio. Una es la expectativa de la vanguardia y otra la del movimiento popular en su conjunto. La buena fe no es suficiente para mover la historia.

Julio amigo, todo lo dicho, incluyendo los disparates, está lleno de afecto y admiración.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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