En la hora del descanso

Porque Miguel Cabrera llegará al Salón de la Fama o una vieja carta a Juan Vené

Anoche, cuando Venezuela derrotó a Puerto Rico, alcanzando su segunda victoria en la serie mundial de béisbol, vi jugar a Miguel Cabrera. Tenía años que no le veía en acción, pues en verdad, ya perdí el interés por ver el béisbol de Grandes Ligas y no por prejuicio alguno, sino que, pese mi vejez, mis ocupaciones de escribir diariamente, para publicar o simplemente "engordar" el archivo y hasta ordenarle, una labor muy complicada, me ocupan todo el tiempo. Pero tratándose de eventos como este de ahora, tal como la Serie del Caribe o los juegos de fútbol, básquet, en los cuales participa la selección de Venezuela, no me los pierdo, por razones fáciles de entender.

No obstante lo dicho anteriormente, si me he mantenido por años informado permanentemente de las proezas de Cabrera y de lo que acontece en el mundo de los deportes por los medios informativos. Es una pasión que no pierdo, pese ya no vea esos juegos con la frecuencia de antes.

No vi ahora o anoche al "Miguelito", como decimos en Venezuela o el "Micky", como en Estados Unidos, al casi muchacho que debutó con los Marlins de Florida, dando muestras desde el principio de lo que sería en el béisbol, sino a un hombre maduro, a quien ya los años comienzan a notársele en el rostro, aunque no en su atlético cuerpo, pero sí también en la forma de sacar el bate. Pese dio un sencillo, le vi ya con signos de agotamiento y lentitud. Pues ahora está llegando o ya llegó a los 40 años de edad. Y en el béisbol, esa es una edad bastante avanzada, marca ya la retirada.

Quizás por eso mismo, Omar López, no le alineó en el primer juego, contra República Dominicana y, en el de anoche, contra Puerto Rico, apareció como bateador designado en la séptima posición.

Pero él, ha venido siendo noticia desde tiempo atrás, por los récords que viene imponiendo, como haber rebasado la marca de los 500 jonrones y la de los 3000 hits. Ya ha anunciado que, esta temporada, la del 2023, será la última para él. Llegó la hora de su retiro y lo hará en plena gloria.

Hace unos años, en el 2009, Cabrera fue noticia por un hecho lamentable, referido a su intimidad familiar y personal, por lo que el conocido periodista deportivo, sobre todo en la especialidad del béisbol, el venezolano Juan Vené, hizo un comentario que, entonces, pensé exagerado y como poco pedagógico y con mucho de censura. No actuó como periodista avezado, experto y maduro, sino como censor y "dios tronante". Afortunadamente, del muchacho maracayero, más nunca se supo una noticia que no fuese relacionada con su excelente rendimiento en los campos del deporte que practica y por lo que parece enrumbado al Salón de la Fama. Tanto que, recientemente, el mismo Juan Vené, ha dicho, y su palabra tiene en eso excelente valor, que Cabrera entrará, a lo que ellos llaman, "el salón de los inmortales", en la primera votación.

Como ya dije en ese entonces, Juan Vené, un periodista deportivo, nativo de Venezuela, muy leído en América Latina, no por ser escritor, tal como él se define y cree, sino por su rol de cronista deportivo, por disponer de buena y abundante información acerca del mundo del béisbol, tanto de las Grandes Ligas, como de buena parte de América Latina, dado que ese ha sido su trabajo por los menos en los últimos 60 años - es el mundo en el cual se mueve y vive - escribió un artículo en el cual se refirió de manera poco sensible, pedagógica y hasta sin nada de buena fe, yo diría más bien, "contra Cabrera". Por ese motivo y, como una natural reacción del maestro de escuela que soy, escribí una nota que envié al mencionado periodista a su correo electrónico. Nunca recibí respuesta al respecto.

Por ver anoche a "Miguelito" en acción, ya al final de su carrera y habiendo leído en twitter un comentario de una amiga, @LaDivinaDiva, quien suele ocuparse de los asuntos deportivos, entre otras tantas cosas, sobre este excelente personaje, opté por poner, y así se lo ofrecí a ella, en este medio, aquel mensaje que entonces envié a Vené.

Ya, el excelente pelotero maracayero, está al final de su carrera y como dijo mi amiga, tuvo la voluntad y la inteligencia necesarias para reponerse a las adversidades, pues es probable que, como yo, desde lejos y sin nunca haberle visto en mi vida, intenté ayudarle, él halló quien sí lo hizo con buenos consejos y fe. Lea usted, lector amigo, si antes no lo ha hecho, aquella carta enviada a Vené. "Miguelito" ya tiene asegurado el Salón de la Fama y, espero que, en este mundial, saque su clase y ayude a Venezuela a desempeñar un rol brillante, como ya lo viene haciendo, en este mundial de béisbol.

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Señor

Juan Vené.-

En primer término, deseo saludarle con gran placer. Soy consecuente lector suyo desde hace muchos años. De cuando éramos jóvenes. Eso le da en cierto modo una idea del respeto y estima que le tengo.

Sus opiniones e informaciones en materia de nuestro deporte favorito, me son extremadamente útiles y agradables. En este sentido le tengo como una fuente estimada.

Lo anterior sirve para dejar sentado lo que me anima a escribirle estas reflexiones con toda humildad.

He leído durante años sus argumentos en defensa de Pete Rose y hasta los he compartido.

Pero no así, cuando ha sido poco sutil con Armando Maradona. Por considerarlo muy bien informado y demasiado inteligente, creo debe saber que, al margen de la conducta personal del pampero, contra él se han movido oscuros intereses dentro y fuera del fútbol. Y eso hay que valorarlo; por lo menos eso creo, por los elementos de juicio que manejo.

A usted le he percibido generoso y cuando ha defendido peloteros como Barry Bonds, por encima de las acusaciones relacionadas con el consumo de esteroides, en eso también le he apoyado. Entiendo bien su actitud; se trata de respaldar a un atleta brillante que alcanzó esos niveles no exactamente por haber usado alguna vez esas sustancias. Y, porque, a veces, esas evaluaciones son muy parcializadas y omiten muchos valores intrínsecos del atleta. En eso, se mueven intereses mercantiles imperceptibles.

Alguien, médico por cierto y amante del fútbol, una vez comentó que intentar restar méritos deportivos a Maradona, por el consumo de drogas a partir de cierto momento de su vida, es algo visceral y exagerado. Afortunadamente, el pueblo argentino, en su inmensa mayoría y bondad, no se ha dejado llevar por esa forma de evaluar.

Muchos hemos visto, en las calles de Caracas u otra ciudad venezolana, por años, más de los que se pueden contar con los dedos de las extremidades, a quienes fueron insignes atletas en condiciones deplorables y eso no es suficiente para negarles sus méritos, condenarlos y hasta convalidar se les haya abandonado.

Si algún pelotero venezolano tengo como ídolo, habiéndole visto en acción, "en vivo", muchas veces, es Víctor José Davalillo; y de él siempre se habló de sus debilidades. Una vez escuché, usted lo sabrá bien, que Willy Stargel, en un libro, comentó algo sobre hábitos de nuestro compatriota en la época (1971-73), cuando ambos coincidieron en los "Piratas". Y a ese pelotero zuliano, usted le tiene en un lugar privilegiado, por lo menos dentro del béisbol venezolano y, en eso también, le respaldo.

Usted mismo, cuando se le pide mencione los cinco mejores peloteros de la historia, incluye siempre a Mickey Mantle, de paso mi ídolo del béisbol gringo y quien fue, como Vitico, un adorador de Baco.

Es verdad que, un deportista es en gran medida, créame que valoro eso, un faro para la juventud y figuras como las mencionadas están obligadas a cuidar su imagen. Pero nada hacemos colaborando con destruirlas y enrostrarles sus errores públicamente, menos cuando están en la etapa joven.

¿Quién sensato, negaría el significado de Edgar Allan Poe, por sus debilidades o hábitos, ajenos a la literatura?

Como bien debe saber, estas reflexiones a usted dirigidas, mi admirado Juan Vené, están determinadas por sus comentarios sobre Miguel Cabrera.

"Últimas Noticias", diario dirigido por su amigo y colega Eleazar Díaz Rangel, de los mejores en la historia del periodismo venezolano, quien bastante se ocupó del béisbol, no dejó que pasase desapercibido el incidente. En la edición de ayer domingo 11 de octubre, lo trató. El periodista lo hizo con mucha objetividad y respeto por aquel ser humano que de paso es un muchacho. Hasta los dueños de "Los Tigres" de Detroit, inversionistas que apostaron una respetable suma en el excelente pelotero venezolano, esperan se recupere y supere sus dificultades personales y de orden familiar. Él tiene tiempo y edad para eso y lo más sano que uno puede hacer es desear tenga voluntad y raciocinio necesarios.

Por encima de los intereses de los "Tigres", que le pagan una cantidad de dinero exorbitante, justamente por circunstancias ajenas al pelotero y si atribuibles a quienes manejan el negocio, están los del joven y su familia, eso incluye su dignidad y hasta sensibilidad. Seguro estoy que ahora Cabrera debe estar meditando sobre su conducta y sólo ayudamos si le extendemos la mano, damos un consejo generoso y sabio, ajenos a todo resentimiento.

Usted ha mostrado disposición para entender situaciones como esas, conoce bastante bien la historia del deporte, tiene credibilidad y cobertura periodística de gran magnitud. Eso significa, lo que usted bien conoce, que su palabra tiene bastante peso.

Finalmente, señor Vené, debo decirle que me atreví a escribirle esto, porque por ser aficionado al deporte, aunque sea desde el ángulo periodístico e histórico, me dejaron muy preocupado los incidentes recientes de la vida del joven pelotero maracayero y los demoledores comentarios suyos.

Espero perdone las imprudencias e incomodidades, sólo me anima la buena fe y hasta lo respetable que ha dejado en mí.

Saludos y gracias

P.D. Para su conocimiento, estas líneas aparecerán en otros espacios, entre estos en Aporrea.org y el "Blog de Eligio Damas".

1.- Enviado A Juan Vené: 12-10-09

Nota final: Con Juan Vené suelo coincidir en muchas cosas. Por ejemplo, es contrario a lo del bateador designado y este servidor también; eso, en mi visión, le da valor a un pelotero de no muchas habilidades. De la misma manera, no es suficiente, a la hora de valorar a un pelotero, tomar en cuenta sólo su capacidad de alcanzar altos promedios de bateo o hacerlo con contundencia, como el dominicano David Ortiz. También es necesario valorar otras capacidades, como el fildear, correr, lanzar a las bases y la inteligencia para reaccionar ante cualquier contingencia, como aquellos ya nombrados a manera de ejemplo, Mickey Mantle, Roberto Clemente, Stan Musial y Víctor Davalillo.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com      @elidamas

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