La Saeta

El siglo del mundial

La organización de la COPA MUNDO tuvo su origen en la necesidad de eliminar las diferencias bélicas entre los pueblos y para el efecto se utilizó un instrumento simple: una pelota de futbol. Debe entenderse que estaba fresca la tinta con la que se firmó el tratado de Versalles, el que finiquitó la Primera Guerra Mundial, misma que contaminó al mundo con lágrimas, sudor y sangre, parafraseando a Churchill. Sí bien no se oteaba en el horizonte el resurgimiento de otra desastrosa confrontación, sí se percibía en el ambiente un odio visceral del pueblo alemán contra sus pueblos hermanos por los efectos del Tratado, que sometió a los teutones, entre otros, a una condición de capitis diminutio máxima. La idea resultó oportuna y satisfizo al mundo político, económico y deportivo. Acechaban tras bambalinas las fauces lujuriosas del codicioso mundo de la especulación y las corporaciones. 

Es el año de 1930 el que abre las puertas al primer torneo. Las cartas estaban echadas y los europeos y las corporaciones como buenos oportunistas, se prepararon para exprimir el certamen en su beneficio. El mundo deportivo hipócritamente se vistió de fiesta ocultando tras bambalinas las tragedia que se avecinaba. El torneo fue un fracaso para los anglo europeos, pues mordiéndose los labios les tocó aceptar que un pueblo originario de América se alzaba con la corona sin cortapisas. 

Pasó el tiempo y con él el poder económico y político de los amos del mundo se apoderó de la dirección de la FIFA, actuando desde la oscuridad, como es su costumbre. La corrupción, como el óxido, hizo metástasis; tanto es así que la FBI, sin jurisdicción alguna,  terminó llevando a juicio a algunos de sus directivos por defraudar a los hinchas y clientes de boletaría. Manejaban jueces, vendían  resultados, elegían finalistas, sedes y fechas de los torneos. Se multiplicó el negocio como una feria persa, en la noche en los clubes se arreglaban los resultados. Plata es plata, se decía. 

En el torneo del año 22 Rusia fue excluida por orden de Estados Unidos, que ya sin máscara terminó por gritar a los cuatro vientos que es el amo del mundo. Rusia fue excluida por la guerra con Ucrania, guerra que se genera en defensa de los ruso parlantes que viven en Ucrania, masacrados por las fuerzas terroristas de la OTAN asistidas por la CIA, luego del golpe de estado del 14. La violencia y criminalidad de los neonazis que brotan hasta debajo de las piedras por haber olvidado la sabia sentencia de Bertolt Brecht, quien advirtió en los 50: ”la perra está echada y próxima a parir”. Rusia vetada como leprosa no fue defendida ni siquiera por la ONU convertida en letrina burocrática.

Estados Unidos como premio por sus andanzsas ‘pacíficas’ recibió como premio de la FIFA la sede de la Copa Mundo del año 26,  que reúne el mayor número de países, evento en el que Trump coronado por la Corina Machado con la medalla del Nóbel de la Paz, espuria mujerzuela que a falta de dignidad se arrastra cual lombriz. El Sr, Trump, por su parte, en el último año invadió y bombardeó a Irán, Venezuela en donde secuestró al presidente Nicolás Maduro, el mar Caribe en donde asesinó 126 pescadores, Siria, Líbano y rearmó a Ucrania, amenaza a Groenlandia, Dinamarca, Canadá, Colombia, México, Cuba., Nicaragua, etc., e impuso aranceles a todos los países para satisfacer su ego real. Resulta, pues, un exabrupto asistir a un torneo que destila sangre y termina exaltando a los reyes del desprecio por la humanidad. Ese certamen es, pues, un mentis a la buena fe que debe reinar en el deporte y un insulto para quienes desde su fría  tumba esperan justicia. 

Renunciar a ese mundial es un acto de lealtad para con la especie humana..

tatayapio@hotmail.com   

 



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