Antes de tiempo, privatizaron la Vinotinto. Los goles piratas de la Polar

El jugador vinotinto, acechando dentro de las líneas defensivas del contrario, al leer adecuadamente la trayectoria del balón lanzado desde el medio campo en jugada de tiro libre, hizo el movimiento milimétricamente calculado, sobrepasó a sus marcadores, al saltar se halló la esférica por encima de su cabeza y la envió a la red.

-"¡¡¡Gol!!! ¡¡¡Gol!!!. Gritó entusiasmado el narrador, hizo una pausa y de inmediato agregó con el mismo entusiasmo puesto en los dos gritos previos:

-"Ha sido un gol Polar, la empresa que promueve el deporte en Venezuela".

Eso sucede constantemente en las narraciones del futbol nacional, particularmente cuando se trata de la Vinotinto. Ese bombardeo es incesante, tanto que todo gol parece una botella de cerveza pasando por la portería para irse anidar en los guarales.

Por esa prédica, esa sesgada forma de informar las cosas, a mis nietas, quienes les gusta el futbol y no se pierden jornada alguna de la Vinotinto, le hicieron creer que la empresa de la familia Mendoza es la financista de las selecciones nacionales de futbol. Por ella misma, esa manera de ganar indulgencia con escapulario ajeno, millones de venezolanos eso creen. De nada me había valido decirles a las mías lo contrario o mejor la verdad. Seguían aferradas a la mentira porque eso oyen a cada momento gritar a narradores y comentaristas del futbol, quienes de paso saben que están mintiendo. "La verdad" de la televisión y las redes sociales es como una catedral enorme o las enormes pirámides de Egipto. Basta que por cualquier aparato, hasta el radio, algún mequetrefe diga algo para que los oyentes lo repitan como si lo hubiesen escuchado de un oráculo sin sesgo. La gente que habla en la tele o difunde algo por las redes, adquiere ante muchos oyentes o lectores el grado de infalible, veraz y fuente de la eterna y absoluta verdad, así sea un analfabeta funcional, un simple atorrante, mentiroso o un miserable agente pendiente de alguna prebenda, una cabeza alquilada.

De repente, a uno, los muchachos, le tienen como un carcamal, un enorme caracol tirado en el piso para apoyar la puerta, un "tú no estás en nada", intentado desmentir las redes sociales y tipos y tipas que aparecen en la tele.

Sucede que Polar paga a la agencia publicitaria o medio de comunicación para que sus "disciplinados" hombres al frente de los micrófonos mientan. Esto no importa. Credibilidad y honra nada valen si los billetes las sustituyen. ¿Qué importa decir una pequeña mentira si a cambio recibo una buena paga, trabajo permanente y un prestigio sin sustento personal? Esa es la moral nuestra, primero son los billetes, lo demás está demás.

Los narradores y comentaristas que se prestan para tan burda maniobra publicitaria, dirán que ellos no dicen que Polar financie la Vinotinto en todas sus niveles sino simplemente "ese es un gol Polar, que es otra cosa". Pero se trata de un mensaje subliminal, previamente estudiado, para apropiarse de algo que no le pertenece, como el dejar establecido en el subconsciente de las multitudes que lo acontecido es por la bondad de aquella empresa. Eso está determinado así. Es una vulgar estafa, un atraco, un robo.

Narradores y comentaristas seguirán diciendo que dicen aquello porque es la pauta establecida por la empresa y ellos nada tienen que ver con eso. Siempre dirán lo que les pauten quienes pagan. No importa si tienen que hacerse portadores de mentiras. ¡La moral viene después! Además eso no es más que una mentirilla insignificante.

Por eso, el Presidente de la Federación Venezolana de Futbol (FVF), tuvo que salir a decir a los medios "es falso lo que está circulando en las redes sociales".

¿De qué se trataba? Pues en esas redes se afirmaba que la Vinotinto Sub 20 había llegado donde está, en el segundo lugar de la clasificación mundial, gracias a "Empresas Polar", su única financista. Esa conclusión la sacaron del mensaje de los narradores y comentaristas que atribuyen cualquier éxito de la Vinotinto a la Polar, cuando ante cualquier acción positiva, los errores y fallas no, la vinculan a la empresa cervecera. Aunque es posible que también sea otra pauta publicitaria contratada.

La Federación Venezolana de Futbol, por medio de Jesús Bernandinelli, su vicepresidente, dejó claro además que esa empresa no forma parte del grupo que financia ninguna de las distintas categorías de la Vinotinto. Y señaló también que, entre quienes si la financian, la única que está al día con sus contribuciones es PDVSA.

Por aquella mentira que comienza en la narrativa de los locutores de las agencias publicitarias, emisoras de radio y televisión que llaman como inocentemente los goles "gol Polar", fortalecida con las repeticiones acríticas de las redes sociales, un sector del país intentó apropiarse para sí de la Vinotinto Sub-20, y hasta lanzó un mensaje al otro, más o menos parecido a aquello de "aparta tus manos de nuestro equipo".

De repente, la Vinotinto dejó de ser de los venezolanos todos y ayudados por las declaraciones imprudentes de Rafael Dudamel, la convirtieron en propiedad de la Polar y, como tal, también de un sector político. No creo que Dudamel hubiese estado pensando en aquel momento en cerveza, pero "de que vuelan, vuelan".

Entonces, le estaba prohibido al otro sector celebrar los goles del equipo porque este era propiedad de la Polar y esta, como empresa privada que es, se reserva el "derecho de admisión" y veda al otro ver el juego, celebrar los goles y hasta compartir la gloria. Es decir, la Vinotinto la privatizaron por unas horas.

No obstante, para tranquilidad de los venezolanos todos, existe en el país la idea, sentimiento que, como PDVSA, pese lo que suceda y se diga, esa Vinotinto es de todos. Lo es porque no la paga la Polar, empresa que quisiera apropiársela, de la misma manera como lo hace con quienes seduce para que digan lo que a ella le conviene.

No importa lo que cada uno de nosotros piense con respecto a la política, religión, seamos de cualquier clase social, grupo étnico, del valle o la montaña, oriente u occidente, norte o sur, la Vinotinto es de todos y podemos celebrar a gusto la gloria merecida que los muchachos alcanzaron en Corea. Y si es de todos es mejor.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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