La traición de ayer es la misma de hoy

Ciertamente Simón Bolívar es uno de esos seres excepcionales que cada cierto tiempo aparecen en el firmamento del planeta tierra, y para orgullo de nosotros los venezolanos, ese ser nacido en cuna rica de la Caracas Colonial, fue y sigue siendo como un rayo de luz que abrió y sigue abriendo caminos de esperanza a los pueblos del mundo.

Su historia de dolor humano surgida desde su propio nacimiento al quedar huérfano y por lo tanto amamantado con leche de recién paridas de mujeres africana, nos dicen desde ya, que así como la leyenda de Rómulo y Remo en la fundación de la Ciudad de las siete Colinas, alimentados por una loba salvaje, éste nuestro Bolívar libertador y fundador de Repúblicas, creció espiritualmente arrullado por el canto de tambores y lamentos de hombres y mujeres de color, en los que descubrió una causa por la cual luchar.

Inquieto, extrovertido, rebelde, preguntón, voraz lector de cuanto libro llegara a sus manos, pero además de ello, acucioso observador de cuanto sucedía a su alrededor más allá de allende su espacio natural.

Del Padre Andújar, seguramente aprendió y descubrió que la filosofía teológica era un instrumento que estaba al servicio del sometimiento a través del temor de que unos pocos lograban sobre muchos que vivían bajo la esperanza de un Dios nada misericordioso que cuenta entre sus haberes con infiernos para los pobres desobedientes y cielos para sus amos explotadores, e igualmente de su maestro y amigo Andrés Bello capturó el estilo literario que bien supo utilizar en su vida epistolar de proclamas, leyes y decretos que quedaron para la posteridad de la humanidad dialéctica de ayer, hoy , y siempre.

Pero de quien más aprendió fue de su inolvidable maestro, Simón Rodríguez, quien moldeo su maravillosa inteligencia para el bien, para lo hermoso, para la justicia y la libertad, como lo diría más de una vez, en sus conversaciones y carta, remitida a su mentor, a su Sócrates. Y es que de no haber sido así, seguramente Bolívar hubiese llegado a ser un excelente crítico de la teología por las orientaciones de Andújar y/o un extraordinario literato muy superior al propio Andrés Bello; pero nunca el libertador perenne que es; de no haber estado bajo la sabia y correcta educación del más grande pedagogo que vez alguna halla contado la América Latina.

Con lo que queda demostrado, que es el maestro, el docente, o facilitador como se le denomina hoy, quien transforma y moldea al educando, para el mal o el bien y en el caso especifico que nos retrotrae hoy, la educación, es decir, los conocimientos y orientación que suministro el Robinson de las Américas al Joven Bolívar, fue “Para lo grande, para lo hermoso, para hacer el bien y sacar del suplicio y esclavitud a pueblos enteros que durante más de 300 años de oprobio y esclavitud, habían estado bajo la humillación de aquel imperio saqueador que al igual al de estos tiempos, pretendía mantenernos bajo yugo de la enajenación y alienación que en su fin último se concreta en saqueo, humillación y explotador.

Introducción que nos permite dar un gran salto en la cronología de los tiempos del batallador, del soñador, del incomprendido visionario, hombre de convicciones libertarias de la humanidad que fue el simón Bolívar, hombre de carne y hueso, de sentimientos nobles capaz de dar su propia vida con tal de lograr la felicidad de sus compatriotas latinoamericanos ,tal cual creyó en algún momento haber logrado, pero que al final de su corta y fugas vida descubrió que no había sido posible, al exclamar con reproche; “hemos arado en el mar”.

Ese Bolívar trágico, lo encontramos en la última fase de su vida, reflexionando sobre la ingratitud de sus más allegados conciudadanos, quienes enredados en la maraña de la anarquía y conspiración, fueron capaces de echar al borde del abismo aquel proyecto que solo buscaba la redención de los pueblos que hasta entonces habían estado sometidos a la más terribles deshumanización.

Los días de reconocimiento y elogios, habían acabado, ahora sobre su pequeña humanidad se cernía el odió de sus enemigos, como sátrapas, le vigilaban, le perseguían a él a los suyos, Por eso dejó a Bogotá, donde vendió algunas propiedades que aún carga consigo, ya que a sus oídos había llegado la versión que los títulos de sus minas de Aroa, no se las reconocía el gobierno del intrigante Páez:-“Esto quiere decir”, escribió Bolívar en esos tiempos, “que soy un canalla”. En esos días el Libertador andaba por las aguas del Río Magdalena, muy cerca de Mariquita, allí se bañaba sobre aquellas frescas aguas, dice una narración que uno de sus edecanes le recordó que a Alejandro Magno había muerto después de haberse dado una ducha, a lo que Bolívar respondió:-“ Cuando Alejandro se baño acalenturado estaba en el apogeo de su gloria, yo no corro ya ese peligro, además la muerte de Alejandro la atribuyen unos a que Antípater lo hizo envenenar con el mismo objeto con que Santander me quiso asesinar”.

En la medida que transcurría los días el panorama se hacía más crítico, todo apuntaba a que ese año 30, era definitivo para el derrumbe de aquella utopía que había comenzado a hacerse realidad en medio de la vicisitudes propias de todo proceso revolucionario, donde lo establecido se resiste a dar paso a lo nuevo que busca nacer.

En su memoria fresco aún estaban los acontecimientos del aquella iniciativa de El Congreso Anfictiónico de Panamá, igualmente saboteado por Francisco de Paula Santander, quien desde el año 13, en la ciudad de La Grita, comenzara a hacerle la vida imposible, ¿Por qué tanto odio, tanto rencor cercano a la envidia de un ser a quien casi siempre el propio Libertador le tendió su mano e incluso aún habiéndole encontrado culpable entre otros del atentado contra la vida del propio Bolívar, aquel fatídico 25 de septiembre, donde de no haber sido por la intervención de armas tomar de la Manuela Sáenz, los muy canallas habrían acabado con la existencia del Presidente de la Colombia la grande de aquellos días. (El noble Simón le cambio la sentencia de muerte, por la del exilio y el muy canalla persistió en su objetivo, sacar del juego político como lo logro finalmente al noble Bolívar

Todo caía como un castillo de naipes, el 13 de mayo se concreto la separación y por lo tanto la independencia de Quito, quedando en manos del secesionista general Flores y el 4 de Junio, el Gran Mariscal Sucre, es vilmente asesinado en la selva de Berruecos, plan orquestado por el criminal Obando y el general Flores. Noticia que llegó a oídos del Libertador la noche del 1 de Julio y que según grafica la narrativa histórica, el padre de la patria exclamó:-“Santo Dios se ha derramado la sangre de Abel” Aquello fue como puñaladas traperas que sus enemigos jurados le daban una detrás de otra.

En aquello días de insidia malévola, el Libertador escribió:-“Yo no puedo vivir entre asesinos y facciosos, yo no puedo ser honrado entre semejantes canallas, yo no puedo gozar del reposo en medio de las alarmas”. Al tiempo que la Manuela, se movía como pez en el agua, en defensa de la causa y de la vida del asediado Libertador; mientras sus amigos que habían vuelto a tomar control sobre el gobierno de Bogotá le pedían con insistencia que volviera asumir la Presidencia de Colombia, a lo que entre líneas contestaba:-“Si no hubiera más que un sacrificio que hacer y que ese fuera el de mi vida o el de mi felicidad o el de mi honor (…) créame usted ,no dudaría; pero estoy convencido que este sacrificio sería inútil ,porque nada puede un pobre hombre contra un mundo entero (…) Hay más aún los tiranos de mi país me lo han quitado y yo estoy proscrito; así yo no tengo patria a quien hacer el sacrificio”

Claro las oligarquías criollas ya habían logrado su objetivo y aquel hombre de pensamiento solidario para con los pobres, negros esclavos e indios, se les había convertido en un ser peligroso, por eso había que sacarlo del juego, para evitar que los de abajo vinieran a echarle a perder la cosa a los de arriba, que no eran otros que los blancos, los mantuanos y uno que otro pardo hecho general en campo de batalla pero potentado y rico a costa de la pobreza, de muchos de sus soldados que junto a él, habían estado en la guerra de liberación.

Resignación, desgano, frustración se había anidado en el centro mismo del corazón del Bolívar perseverante, quien golpeado por la sinrazón de la ingratitud y tracción de muchos de aquello que por años habían compartido la visión de la patria grande, con la que los pueblos del sur unidos podrían contrarrestar las pretensiones imperialistas de la vieja Europa y del arrogante nuevo imperio del norte, que ya invocaba la política del garrote y dólar, bajo la consigna de América para los Americanos, que no eran otros que éllos, los anglosajones.

Dolores del alma que se habían anidado en el corazón valiente de aquel hombre que vino a traer libertad y felicidad a millones, y sin embargo helo ahí, sometido al improperio de propios y extraños. Ingratitud que lo llevo a afirmar:-Hemos arado en el mar (…) aquí estoy inspirando lástima hasta de mis enemigos, solo soy un esqueleto viviente”. Esto me hizo recordar un cuento que escribí por allí por la década de los años 70 que titule “Cristo astronauta” donde si mi memoria no me falla, concluye con este mensaje lanzado por el resucitado que levitando subía como por un rayo de luz hacía una nave que le esperaba flotando en el aire:-“Hasta nunca, mal agradecidos”.

Como dije al principio, Simón Bolívar, nacido de cuna rica, y entregado por entero a la causa de la redención de su pueblo, termino perseguido, con su honor maltratado por sus enemigos políticos y de clase, ya que él, había bajado hasta las catacumbas del propio infierno donde estaban sus defendidos, donde se fragua el dolor, las lágrimas y el sudor de los que producían la riqueza que para entonces disfrutaban las oligarquías de Caracas, Bogotá y Quito. Este sentimiento lo dejó bien plasmado en sus última proclama a los colombianos de la Colombia la Grande, que hasta días antes había estado constituida por Ecuador, Venezuela y Nueva Granada, quien finalmente se quedo con el nombre que había ideado en sus delirios de patria extensa el precursor Generalísimo Francisco de Miranda y que con tanto amor desenfrenado llegó a creer Bolívar, había logrado hacer realidad; pero al comprender que todo ese esfuerzo había sido inútil, el soñador de la Patria Grande, acongojado descubrió la traición, y eso le dolió mucho más que cualquier herida en bélica batalla, porque fue un ser humano infinitamente sincero y solidario, que no buscó más gloria que la de haber alcanzado la libertad política de sus pueblos.

Traición, la maldita traición que aún después de casi 180 años no ha terminado, ya que el fantasma de las almas de los enemigos jurados del libertador, siguen haciendo de las suyas, al igual que lo hicieron los días infaustos del fracaso anunciado de El Congreso anfictiónico de Panamá, donde las mismas fuerzas retrógradas vuelven a encontrase y ponerse de acuerdo para desunirnos, para someternos a su arbitrio, tal cual están buscando suceda con las secuelas que van atraer consigo la instalación de las 7 bases militares que el gobierno de Colombia, ha entregado al gobierno belicoso de los Estados Unidos de Norte América, y que tienen casi como único fin, amedrentar, desestabilizar a los gobiernos progresistas de América Latina y el Caribe y muy particularmente al gobierno revolucionario que legítimamente nos hemos dado los venezolanos.

En este sentido, es bueno que se sepa, Venezuela, las veces que ha salido con su ejército sobre otros territorios correspondientes a otras naciones, lo ha hecho es para llevar libertad, todo lo contrario a lo que ha hecho y hacen los gobiernos de la Nueva Granada, que conocemos desde 1830 como Colombia, que desde siempre ha tenido posturas expansionistas y entreguistas en otras, tal cual sucedió con la entrega o venta que hicieron de el Istmo de Panamá a Los Gringos y donde el padre libertador había visualizado el corazón mismo de la Unión de nuestras Américas en una sola gran liga de naciones.

Por eso quizás, por allí aún retumban los gemidos y los delirios del libertador, cuando entre sueños y pesadillas exclamaba:-“Vamos…vámonos…. Estas gente no nos quiere en esta tierra… ¡Vámonos muchachos…lleven mis equipaje a bordo de la fragata…! Pesadilla que tampoco pudo hacer realidad, ya que la horripilante figura de la muerte llego con su guadaña al hombro, para llevárselo en la barca que lo transfiguro e inmortalizo como guía perenne de la libertad de todos los pueblos del mundo y muy particular, de nuestra América latina, que hoy por hoy ha despertado, como diría Neruda, cuando despiertan los pueblos.

Muchos venezolanos e incluidos varios de aquellos que se dicen ser archirevolucionarios, aún no se han percatado de la dimensión de lo que significa y las secuelas que podría traer para los habitantes de La Patria de Bolívar, las acciones abiertas o encubiertas que pondrán en práctica los marines y civiles contratistas que el gobierno belicoso de los Estados Unidos siembra sobre territorio colombiano.

Razón por la que en ésta fecha donde retrotraemos los dolores y tragedia a que fue sometido el general de pueblos libres, por parte de los pitiyanquis santanderistas, quienes siempre han estado prestos a hacer alianzas con los vecinos del norte, con tal de agredir al gentilicio venezolano, que es lo mismo que difamar, mal poner el pensamiento y obra libertaria del creador de la patria grande.

Los venezolanos y venezolanas de estos tiempos, estamos obligados a dejar de ser ingenuos, saber que la patria de uno, es la patria de uno, la más bella y hermosa que ahora por mandato constitucional hemos bautizado “República Bolivariana de Venezuela”, esa patria que tiene como himno la canción de cuna Gloria al Bravo Pueblo y la más hermosa de las banderas tricolor y sus ochos estrellas, sin que ello signifique que vayamos a dejar de ser solidarios con el resto de pueblos del mundo y América latina y el Caribe, como nos lo enseña el pensamiento práctico del propio Bolívar, quien siempre estuvo presto a marchar hasta el infinito con tal de enfrentar y derrotar el oprobio y la esclavitud de los pueblos que en su tiempo estaban bajo el yugo del imperio español. Legado que tenemos como punto de referencia para estar prestos a defenderla del nuevo imperio que ahora es gringo y por ahí anda buscando someternos por la fuerza bélica y para ello, amenazan con Bases militares que los Obandos y Santaderes de estos tiempos de cambios de época cedieron a los imperialistas yanquis. De allí que es interesante parodiar el pensamiento del poeta latinoamericano José Martí:-“Porque lo que Bolívar no hizo, está aún por hacerse en nuestra América”

Gracias por la atención.

(Palabras pronunciadas por Macario Sandoval, en la Plaza Bolívar de La Grita, con motivo de recordar la desaparición física del Libertador Simón Bolívar. 17 de Diciembre de 2009.)


macariosandoval@cantv.net


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Macario Sandoval (*)

Equipo PSUV-Táchira.

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